La historia del sonido, con una mano en el pasado y otra en el futuro
La cinta explora la complejidad de las relaciones humanas y su interacción con el arte a inicio del siglo XX

La consolidación de la Revolución Industrial y la llegada del siglo XX no sólo le facilitó la vida a la humanidad en muchos sentidos, sino que también trajo nuevas maneras de pensar, expresarse y desafiar las reglas.
La sociedad de aquellos años se vio marcada y confrontada con todo lo que sus mayores conocían y, entonces, hubo una evolución que fue más allá de las cosas, el arte fue el medio donde todo eso se expresó.
“Tiene lugar en el inicio del siglo XX que es un momento muy único porque tiene un paso en el pasado y un paso en el futuro. Lionel, el abuelo del filme, sirvió en la Guerra Civil americana y al final de la película hay coches en Cambridge y escucha Joy Division. No es sólo la Revolución Industrial, o sea, lo es, pero se centra en este momento en el que el físico y la tecnología y las normas de cómo puede comportarse en la sociedad cambian tan rápidamente que miran la experiencia dentro de la vida de una persona.
“Por ejemplo, mi abuela nació en 1918 y si piensas en las personas que nacieron en el inicio del siglo XX, sus vidas cambiaron en formas profundas, más que los millenniales que, no usábamos internet, ahora lo hacemos. Diría que ese periodo de tiempo fue realmente importante para una historia sobre alguien cuyo descubrimiento de su propio pasado, de sus propias influencias subconscientes es sorprendente porque parece que el siglo XX es un momento en el que todavía estamos luchando porque no estamos realmente entendiendo sus efectos de una manera que el personaje no entiende su propio pasado”, compartió Ben Shattuck, guionista de La historia del sonido.
Shattuck unió fuerzas con el director Oliver Hermanus para llevar a la pantalla internacional esta nueva cinta en donde dos chicos estadunidenses, en medio del caos de la Primera Guerra Mundial, se conocen en un bar y se enganchan el uno con el otro gracias al amor que tienen por la música, entablando una relación que se verá afectada por el contexto social: mientras uno va al conservatorio, el otro es mandado a Europa como parte de las tropas americanas.
Él quería adaptar el cuento él mismo, y nunca antes había escrito un guion, así que estaba emocionado de intentarlo, y, de hecho, fue durante el confinamiento por covid-19. Yo estaba en Sudáfrica y él en Estados Unidos y todos estábamos haciendo mucho menos por lo que pudimos darle mucha más atención.
“Y creo que eso fue bueno para la adaptación porque estábamos muy concentrados y lo hicimos muy rápido, en un par de meses, de hecho. Creo que tal vez para mí, uno de los beneficios, casi accidentales, de estar encerrado en casa fue que pudimos escribir La historia del sonido muy rápidamente”, explicó Hermanus en entrevista con Excélsior.
Y en ese sentido el cineasta y el guionista decidieron que el amor, en cualquiera de sus expresiones, es una historia digna de contarse, y más cuando al mismo tiempo hace un recorrido por la existencia de la música en un periodo específico.
“Cuando lo leí por primera vez, pensé que era profundamente romántico. Había una verdadera sabiduría en él y era melancólico en cierto modo. Me gusta la idea de que demuestra la complejidad de las relaciones amorosas, que podemos conocer a alguien y estar profundamente enamorados de alguien y esa persona puede estar profundamente enamorada de nosotros, pero puede que no nos demos cuenta del todo en ese momento, puede que no sepamos qué hacer, que no sepamos cómo capitalizarlo o cuidarlo y protegerlo, y así, la cosa se va diluyendo, y luego te quedas con la duda de qué podría haber sido o qué podrías haber hecho diferente.
“Creo que, personalmente, me pareció muy triste, pero en cierto modo romántico. Y la música es muy importante en la película, es como si un personaje estuviera al lado o delante. Eso tiene que ver con la historia de amor”, agregó Hermanus.
En La historia del sonido Paul Mescal y Josh O’Connor son quienes llevan en sus hombros el peso no sólo de una historia de amor entre dos hombres, sino las consecuencias sociales de la misma, por eso la elección de ellos en los papeles principales de la cinta que llega hoy, 5 de febrero, a las pantallas nacionales.
“Nos conocimos durante el confinamiento del covid-19, nos presentamos uno a otro. Y cuando tienes esos tipos de reuniones, hablas mucho sobre qué tipo de material a todos nos gustan, lo que buscamos, qué tipo de películas nos gustan. Y así, cuando esto entró en mi vida a través de Ben, fue muy obvio para mí que me llevaría a Paul y a Josh primero. Nos detuvimos en ese punto. Ambos se acordaron de lo que querían hacer y nunca habían trabajado juntos. Fue un proceso increíblemente rápido.
“Nos hicimos amigos durante el proceso de creación de esta película, tuve mucha suerte de que fueran Josh y Paul, porque creo que hay algo muy especial en el hecho de que fueran ellos y su compromiso con esta película es la razón de su existencia. No habría sido posible sin ellos”, agregó el cineasta.
La historia del sonido, que surge inicialmente como un libro de 12 historias entrelazadas que se desarrollan en Nueva Inglaterra, Estados Unidos, capta también como Lionel y David van recolectando música folk por el país mientras su amor se desarrolla.
“Todas esas historias están conectadas y diría que cuando alguien me pregunta sobre otro libro que debe haber, y nunca he leído este otro libro y creo que es natural que la gente quiera dibujar líneas de comparación, paralelas. Creo que es maravilloso porque crea una conversación alrededor del arte y alrededor de la pieza que sólo puede expandir la comprensión, pero también entiendo por qué puede ser limitante”, agregó Shattuck.
El dato
Para saber
· La historia del sonido comenzó su gestación en el confinamiento de la pandemia.
· Oliver Hermanus, de origen sudafricano, es fan del cine mexicano.
· La cinta se filmó en Nueva Jersey y Tarquinia, Italia.
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