Drexler convierte a México en musa: una carta de amor que cruza fronteras y memoria
El músico y compositor acaba de estrenar Taracá, un disco con influencia de productores de otros países, de “otra época”, dice

¿Cómo escribes una carta de amor a tu país? Amando aquellos otros sitios donde, pese a ser extranjero, has sido inmensamente feliz, en un amor que perdura aun en tiempos difíciles.
Desde mi primera guitarra, que es una guitarra de Paracho que me regaló mi abuelo, hasta el contacto con la cultura purépecha en la canción Movimiento con el video sobre los corredores tarahumaras, hasta mi amor por la Ciudad de México, por los barrios que siempre frecuento, por la locura que es Tijuana, tantos amigos que tengo en Guadalajara, que está en un momento tan tan duro Jalisco en este momento”, afirma Jorge Drexler, cantautor uruguayo que presenta su más reciente producción.
El cariño de Drexler por México es vivencial. “Yo viví cuando era chico; mis abuelos eran maestros rurales y organizaban planes de educación rural en Pátzcuaro, entonces yo viví ahí cuando tenía cinco años. De mis primeros recuerdos de mi vida son cosas de Pátzcuaro. Pinchó la estatua de Morelos, el lago donde me dejaron manejar el barco, el sabor de las tortas de maíz que en Uruguay no existe”, describe entusiasta mientras se rinde con el caleidoscopio cultural nacional.
Yo siempre sentí ese amor también. Es un país insondable. es decir, desde la gastronomía de Puebla hasta Veracruz, con su influencia del Caribe hasta las mezclas de música, el son jarocho, la presencia de España en el son jarocho, la guitarra, la leona, el mosquito, todas las guitarras que hereda del barroco español y que mantiene. Todo ese mundo folclórico tan maravilloso y tan rico que tiene México, la cantidad de artistas que admiro, los escritores de canciones más sublimes que tiene el idioma castellano como José Alfredo”, remata.
Ganador de múltiples premios Grammy, Drexler se hizo famoso a nivel mundial al ganar el Oscar por Mejor Canción en 2005 por Al otro lado del río, tema que no pudo interpretar en la ceremonia de premiación por acuerdo con la producción televisiva.
Cuando me dicen que no voy a cantar la canción, en el momento en que me dicen eso, hubo un movimiento de repente como decir ‘vamos a retirar la canción de los premios.’ Yo dije ‘primero, no se puede porque ya está presentada, entonces legalmente no la puedes retirar, pero además yo no quiero retirarla’, porque más allá de que yo esté dolido, tenemos que verlo y por eso me gusta eso, es mi victoria a largo plazo”, explica divertido.
Yo decidí dejarla e hice hincapié para dejarla porque dije lo que tenemos que pensar es que cuando cierran una gasolinera en Oklahoma y el señor que va a hacer la limpieza, que no tiene papeles, que tiene que trabajar de noche porque de día no lo pueden ver y se cierra el bar de la estación de servicio y él está limpiando y prende la tele para acompañarlo en la limpieza y de repente ve la ceremonia de los Oscar y ve que alguien canta una canción en su idioma, el idioma que él no puede hablar en su vida cotidiana. De repente esa es la importancia, la importancia que está teniendo el bilingüismo en Estados Unidos, la entrada del español”.
Con el tiempo, otro artista tendría una revancha sui generis sobre las voces que repudian el idioma común.
Soy muy fan de lo que hizo Bad Bunny en el Super Bowl”, dice Drexler. “Yo creo que lo que pueden tener en común es, por un lado, la lucha. Por un lado, el dar una cachetada de guante blanco a quienes te impiden una cosa de repente. Bad Bunny lo que hace es decir, es evidente que tiene, no sólo tiene miedo, sino que tiene bronca, es evidente, porque estaba amenazado por todos lados: cuando tira la pelota al piso, tú te das cuenta que hay mucha bronca, pero el discurso que tiene él no es un discurso de señalar desde afuera, ustedes, nosotros, ustedes, no es lo que dice, es arriba del todo. Tiene una cosa, no hay fuerza más poderosa que el odio, es la fuerza del amor. El mensaje que dice no es ustedes y nosotros, sino América somos todos y atrás mío está la bandera de Argentina y la de Puerto Rico, y está la de Estados Unidos también, es decir, esto es una oportunidad”.
Drexler presenta Taracá, un homenaje a los ritmos, a los músicos y a la historia de Uruguay, su país natal, a donde fuimos a entrevistarlo.
En esta habitación se grabó el disco, éste es el estudio donde se grabó el disco. Pero también me he ido lejos de Uruguay. Hace 30 años que me fui de Uruguay. Cumplí 60 años justo en 2024, que hacía 30 años que me había ido de aquí a España, tengo esta oportunidad de ver toda Iberoamérica con perspectiva también, inclusive mi propio espacio en mi propio país lo puedo ver con perspectiva”, explica como disparador del álbum.
Después de dar todas esas vueltas”, añade, “quería de alguna manera volver a ver mi país desde una perspectiva también cosmopolita. No lo hice solo. Me traje dos productores de Puerto Rico también, que no sabían lo que era el candombe, que es nuestro ritmo afrouruguayo por excelencia”.
TARACÁ ES UNA CARTA DE AMOR EN EXTENSO
Los productores de este disco también son de otros países, de otra época, le llevo 40 años al productor más joven, empezó a trabajar en el disco con 21 años, Dadu Vázquez, de aquí, de la música urbana de Montevideo, que es una música diferente de la que yo hago, pero que tiene ese amor por la música y esa finalidad común de intentar hacer lo mejor en la música.”
UN ESPEJO DE PAÍS QUE CAMBIA EN OTRA VELOCIDAD
Uruguay”, dice Drexler “es un país no radical, pero es exacto. es exactamente lo que espero de la pregunta de un periodista mexicano, un país sumamente radical como México, donde todo, todo es extremo: los colores, las comidas, los picantes, las culturas, la densidad lingüística, la violencia, el amor, las canciones, el todo. Todo es sumamente colorido, ¿no? Uruguay es un país muchísimo más moderado. Si pasas un tiempo por aquí te vas a dar cuenta de que los cambios son muy graduales. Es un país más racional, es conservador en sus cambios culturales”.
UNA NACIÓN DE CONTRASTES
He encontrado en Montevideo una fuente, un momento maravilloso de la música uruguaya, con muchas cosas que no son conocidas fuera, que han florecido en este tiempo, ninguna de manera radical. Todas están dialogando con su pasado, con su entorno, con su raíz. Los músicos urbanos uruguayos se acercan a trabajar conmigo, escuchan el candombe, trabajan con músicos de candombe a la vez que hacen trap”, se explaya.
UN TERRITORIO EN SIMBIOSIS ARTÍSTICA
Trabajar con la orquesta sinfónica, la Selección Uruguaya Sinfónica dirigida por Nacho Algorta, que está estableciendo un puente con la plena, un género que muchas veces el país miró como por encima del hombro, la plena uruguaya que deriva de la plena de Puerto Rico. Otro puente. Todas las cosas que están pasando en Uruguay son de una integración suave, decidida, pero suave”.
UN MOVIMIENTO QUE TIENE EN DREXLER EL CATALIZADOR
Te agradezco que pienses así. Yo creo que soy, que quiero sentirme más que como un catalizador, quiero sentirme que estoy viviendo esa circunstancia musical porque pertenezco. Lo que aspiro es a sentirme perteneciente todavía al circuito de música uruguaya. Después de haber dado muchas vueltas por muchos lados, de interacción con esos mundos, de volver a grabar a Uruguay y de sentirme partícipe y bueno, me gusta lo de catalizador, de sentir que puedo ofrecer algo que tiene que ver con la perspectiva, que tiene que ver con la visión que hay del Uruguay desde el resto del mundo”, dice.
El primer sencillo de la producción es Toco madera, canción que tiene una línea peculiarmente mexicana.
Debo aclarar con orgullo que yo me despierto una mañana en Zacatecas que tenía un concierto por una serie de ruidos muy molestos y tenía la idea esa de Toco madera hace tiempo de escribirla y empecé a escribir. Entonces llamo a un amigo mío, Carlos Casacuberta, que es mi amigo más antiguo. Le digo ‘loco, estoy escribiendo una canción en Zacatecas’ y el me dice ‘si estás escuchando el tren de Zacatecas no puedes no mencionar la entrada de Pancho Villa en tren, que es la primera vez que se utiliza en la historia un tren como una herramienta bélica’.
La canción se va en una dirección de cómo entraste en mi vida, hiciste una carnicería como fue la de Zacatecas’. Fue durísima la entrada de Pancho Villa en Zacatecas, pero me hizo, es mi frase favorita del disco”, finaliza Drexler en esta canción de amor uruguaya que, en realidad, es una canción de amor latinoamericana.
cva*
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