Dahi: De producir a Kendrick Lamar a buscar permanencia con su disco 'Black Boy (Alternative)'
Excélsior platicó con el genio detrás de éxitos del Heredero de Compton, Kendrick Lamar; el canadiense Drake, Savage y hasta SZA; el álbum sale el 28 de agosto en streaming

Dahi está en su estudio, todo hecho de madera. Enciende su cámara y saluda sonriente a través de una videollamada. Se nota cansado, pero no deja de esbozar una sonrisa; al fin y al cabo, esto es lo que estaba buscando: dar la cara ahora por su propia voz.
“Soy una persona muy tranquila, en el sentido de que no me gusta estar frente a la cámara. No necesito estar frente a la gente, es como lo veo. Y aprecio el tiempo de estar en mi lugar, probar cosas y experimentar. Pero es importante dar la cara por lo que estoy haciendo, porque siento que es una continuación de mi vida: mostrar confianza en quién eres y en lo que representas. Tener algo que decir es muy importante para mí”, cuenta en entrevista con Excélsior. Al principio se nota dudoso, pero con los minutos se va sintiendo más cómodo.
Y es que, en ese mismo estudio, Dahi siempre estuvo tras bambalinas, definiendo sonidos y conceptos —lo que hace un productor— con figuras influyentes del hip-hop mundial como Kendrick Lamar, SZA y 21 Savage; pero ahora tuvo que definir su propia propuesta musical, su propio álbum, y confrontarse a sí mismo en ese camino.
La mayoría de la gente piensa que quiero hacer un álbum instrumental, hacer beats o hacer que sea más musical. Amo eso, y amo los álbumes instrumentales en general. Pero quería encontrar algo en lo que fuera muy directo con la lengua, con la voz o teniendo un cierto tono de conversación. Y tener un álbum de colaboración, con otros artistas como parte de él, pero también teniéndome a mí mismo en él, explotar vocalmente y tener algunas canciones que son sólo mías, que son una gran introducción al mundo del que quiero ser parte más a menudo. Fue todo complejo, porque sabía que no podía ser como ‘estoy tratando de hacer este hit’, porque siento que es lo que la gente quiere ahora. Quiero hacer algo que te llegue de cierta manera”, detalla.

Esa búsqueda y reflexión, de hecho, la aprendió de alguien con quien ha colaborado por años: Kendrick Lamar. Con él produjo dos temas icónicos en particular, Money Trees y Loyalty, pero ha participado activamente a su lado en discos como To Pimp a Butterfly, Mr. Morale & the Big Steppers y hasta el clásico Good Kid, M.A.A.D City.
Lo que he aprendido de él es que cuanto antes crees tu mundo y lo establezcas, mejor puedes intentar experimentar. Y desde ese punto de vista, creo que trabajando con Kendrick he aprendido que, después de tener un álbum decisivo, brincó al siguiente sin importar nada. Verlo tomar esa decisión tan temprano en su carrera fue muy impresionante e inspirador”, cuenta Dahi.
Porque él demostró que podía... Él dictó hacia dónde quería ir. No era como si el mundo dictara qué tipo de música quería hacer. Era como: ‘Esto es lo que estoy haciendo, esto es lo que siento en este momento. Solo quiero mostrar este lado de quién soy y con lo que estoy conectado’. “Siempre tomo eso muy en cuenta en mis elecciones de lo que estoy haciendo. No tiene que tener sentido para todos, solo tiene que tener sentido para ti. Y solo tienes que liberar formas de convertirlo de la mejor manera posible, para que la gente pueda conectarse con ello”, añade.
Todo toma su tiempo
Eso fue lo que hizo en su disco debut, Black Boy (Alternative), que se lanza la próxima semana, específicamente el 28 de agosto, y donde tendrá también la colaboración de artistas como Childish Gambino y el propio Lamar. En este álbum aplicó todo lo que ha aprendido en los 13 años que le tomó construir el disco, pero bajo un principio fundamental: lo importante no es el éxito instantáneo ni el reconocimiento inmediato.
Si sucede, eso sería un bonus. Pero, honestamente, claro, vengo a vender un álbum, estoy contento con este álbum, pero no estoy preocupado por las ventas de la primera semana. Estoy preocupado por que tenga un impacto duradero. Espero que si hago un tour 10 años después, siga tocando estas canciones que he hecho ahora; para mí, eso sería una locura. Porque siento que vivimos en un momento de gratificación instantánea, en el que haces cosas y la gente quiere que los números y las cosas se vean como si fueran éxitos”, reflexiona Dahi.
Ahí en su estudio lleno de instrumentos, con poca iluminación, Dahi se sienta a escuchar música desde los años 70 hasta los 90. Cuenta, por ejemplo, que este disco es un homenaje a su infancia y a su adolescencia, cuando no paraba de escuchar a Massive Attack. Él pretende que así como ahora sigue descubriendo a decenas de artistas, luego otros lo descubran.

“Es genial ver a los niños descubrir canciones que salieron hace 30 años y dicen que es su canción favorita. Eso te hace darte cuenta de que la música es inesperada. Tienes que hacer música con ese propósito y hacer que se sienta como si alguien la amara o alguien se conectara con ella. En general, estoy contento. Estoy llegando a ese punto, para ser honesto. Me tomó mucho tiempo hacer el álbum, así que sé que es especial llegar a este punto”, confiesa.
En una semana todo estará en manos de sus fans. Ya son 1.8 millones quienes lo siguen tan sólo en Spotify, y de los tres sencillos que ha lanzado de su nuevo disco, uno ya supera el millón de reproducciones. Es cierto que viene con créditos que lo respaldan, pero no deja de sentir nervios ni de ser humilde. Termina la entrevista y se despide más tranquilo. Sonríe cálidamente y apaga la cámara, pero dentro de una semana, probablemente, no pueda disfrutar más de esa tranquilidad.