Elton John se despide de México con una cátedra de nostalgia

El cantante y compositor británico se despidió de su público en el mismo recinto donde se presentó la primera vez que visitó el país en 1992

Elton John en concierto en el Estadio Banorte de la Ciudad de México.
Elton John en concierto en el Estadio Banorte de la Ciudad de México.Daniel Betanzos

Hasta las estrellas

Cuando suena Rocket Man no queda más que contemplar, así lo hace el público en el Estadio Banorte, es el momento cumbre de la noche, poco más de medio show, y algo mucho más que media vida, 79 años recorridos y Elton parece intacto, sigue de pie, sigue con su público ahora en México, y todos lo admiran mientras cautiva al piano.

Todos cantan, nadie se detiene mientras él ya lo hizo después de repetir ese inolvidable coro, “I Think It’s Going to Be a Long, Long Time”, ahora le toca el piano sin parar y los que continúan son sus fans, todo el estadio entregado.

Vuelve entonces a tomar el micrófono y con un eco, distorsionado solo grita “Ouooo”, y el eco resuena en el inmenso Banorte, parece llenarlo todo, y el grito junto con su voz acompaña ese estruendo, el público está feliz, disfrutando cada acorde y cuando remata Elton con otro “Ouoooo”, profundo y largo algunos sueltan hasta las lágrimas “Rocket Man”, repite él, y parece haberlos llevado a todos a las estrellas, el estadio se ilumina en tonos azules, y por los destellos de las cámaras. Por un momento ahí dentro solo existe él con su público. “¡Elton Elton!”, grita su público y él se levanta a festejar y hace un ademán como preguntando ‘¿qué tal, lo hice bien?’ O ‘¿se lo esperaban?’, y su excentricidad aparece como siempre dobla ambos brazos y festeja como diciendo, ‘lo logré’. Y sí, una vez más.

El viaje

Tal como una brisa se llevaba la lluvia y las nubes de la Ciudad de México que inundaron de lluvia horas antes el Estadio Banorte, a las 8:12 de la noche otra ráfaga, esta vez de efectos de sonido, truenos, lluvia y viento trajo de vuelta a Sir Elton John a la Ciudad de México, después de 14 años de no presentarse en el país.

Bennie And The Jets, tema setentero fue el que abrió con rock n roll la noche con Elton fiel a su estilo, en traje blanco, impecable, lentes brillantes, sonriente cantando con fuerza, pasión y claridad, sentado al piano intrépido con las manos. El público reconoció el clásico de Bennie and The Jets desde el primer acorde y gritó mientras Elton presentaba.

“¿Cómo te sientes México?, estoy muy feliz de estar aquí, quiero decirles gracias por todo el amor que me han dado durante mucho tiempo”, dijo siendo breve, pero cálido, el estadio ya estaba ahora sí cerca de su máxima capacidad para esta noche.

En el público figuraban claramente contemporáneos de Elton, de 79 años para abajo, pero también miles de jóvenes, con distintos trajes icónicos que el excéntrico Elton popularizó en sus mejores épocas, como el traje de beisbolista lleno de lentejuelas, y por supuesto las gafas de estrellas, después de cada canción todos aplaudían y se deshacían en ovaciones para el británico.

I Guess That’s Why They Call It the Blues continuó la noche ya para a esta altura fresca en la Ciudad de México, pero que se encendía con el piano veloz de Elton, con su calidez, siempre sonriendo entre cada estrofa, su banda estaba igual de entregada, destacando el percusionista de 77 años Nigel Olsson dando todo detrás de la batería ahora ya sin esa larga cabellera pero igualmente moviendo la cabeza en todo momento, y disfrutando, no como la primera vez, sino como alguien que sabe que hay que vivir cada momento al máximo, sonriente.

“Este es un tema que me gusta mucho”, dijo Elton deteniéndose sólo un momento para presentar una balada poderosa The One dando vuelta a la página del rock n roll a los sonidos profundos detenidos, más de esas baladas noventeras, donde siempre destacan los violines, y el piano, y sobre todo la voz tan cuidada de Elton.

Elton John en concierto en el estadio Banorte como parte de su gira de despedida
Elton John en concierto en el estadio Banorte como parte de su gira de despedidaDaniel Betanzos

Elton se levantaba para agradecer, ecuánime, sólo hacía una leve reverencia y continuaba, no muy enérgico pero el que la lámpara simplemente lo iluminara bastaba para que todo el público se le entregara en gritos aplausos, más cuando reconocían el clásico escrito por Bernie Taupin, Tiny Dancer. Un tema que pretendía rescatar esa frescura de las mujeres de Los Ángeles de los setenta, pero que aún hoy se escuchaba en la voz de miles de jóvenes mexicanas, capitalinas, bailando igual de libres, como lo interpreta John.

Después de este tema John se levantaba para lucir su traje blanco, y la ovación dura varios segundos, él grita fuerte, se ve en las pantallas pero lo hace sin micrófono, pero se alcanza a distinguir en sus labios un “Come on México”, animando al público que entonces no dejó de aplaudir impulsado por Sir Elton.

Desde 1985 cuando Elton tuvo que someterse a una cirugía por pólipos (crecimientos) en sus cuerdas vocales ahora canta registros un poco menos agudos, que parecieron no notarse en la gira, y mucho menos en su paso por el Estadio Banorte, donde dio cátedra con un tema exigente como Sacrifice.

The Bitch is Back

Candle in the wind, Goodbye Yellow Brick Road, dotaron de armonía a la noche, dieron ese descanso, ese respiro de energía antes de que volvieran al escenario los clásicos, la energía desbordada el ritmo para bailar, y también poner ese sazón que prometió previamente, sólo sería para México.

Y ahí apareció el tema de la noche, ese regalo, ese detalle para México, The Bitch is Back (La cabrona ha vuelto) el rock n roll invadió nuevamente al público que había estado conmovida por el despliegue técnico y de producción de Elton y se soltó un poco el pelo para bailar.

Ahí sí, Elton se tomó un momento del piano y se levantó a bailar, a moverse y sobre todo a pedirle a todos con los brazos que se levantarán de su asiento “Bitch bitch bitch is back”.

Goodbye México

Crocodile Rock, cuando todos cantaban y bailaban fue cuando Elton vio la oportunidad y proyectó imágenes de distintos motivos nacionales gente con sombrero charro, vestidos folclóricos, y otros hasta con la comida de la selección un toque más, otro detalle para su público mexicano, todo antes de comenzar a despedirse. Se despidió a pesar de todo, de su energía, de su semblante incansable, de la pasión y entrega del público mexicano pero lo hizo solo como él sabe después de mucho rock n roll con Saturday Night’s Alright for Fighting a bordo de un potente y envolvente bombo, Sir Elton dijo adiós con uno de sus más grandes clásicos I’m Still Standing.

La lluvia parecía presagiar también el final y la tormenta se soltó casi al mismo tiempo que Elton se soltó a tocar este clásico, el público cantó de inicio a fin, abajo en la pista incluso empapados pero sin dejar de bailar y cortar el “Yeah yeah yeah”.