Tino el Pingüino estrena 'Kaomojis': Un viaje de diez años a través del rap y la literatura

El rapero compartió en entrevista que los libros son parte esencial de su proceso de composición y un arma inherente al hip hop 

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dasdssaCortesía Tino El Pinguino

“Tanto orfebre lo aprendí en la calle, y toda esta fiebre me estropeó el detalle”, rapea Tino el Pingüino en su nuevo disco, en la canción Nocturama.  

Pero para el mexicano hay mucho antes de escribir y entrar al estudio a grabar una nueva rima: él decide alimentarse y empujar sus límites. Es algo que hace cotidianamente y lo intenta ahora en un salón de lectura, reunido con otras personas afines a las novelas de ficción.

Trabajo con muchos materiales de apoyo. La lectura es una parte importantísima de mi vida, algo que hago todos los días. De ahí parto: de cómo interactúo con la palabra, con la literatura, y después lo codifico a mi manera para crear. Empecé a participar en grupos de lectura y lo estoy disfrutando mucho porque es un espacio donde hay distintas personas opinando y analizando las obras. Pero mi acercamiento siempre ha sido más intuitivo, más salvaje”, cuenta Tino a Excélsior.

Kaomojis, su último disco ya disponible en plataformas, nace desde ese intento por seguir creciendo técnicamente en su escritura. El rapero es una mezcla de muchas cosas: le interesa la lectura, donde encuentra palabras, mensajes, inspiración y nociones que le ayudan a entender su realidad, pero al mismo tiempo se devora el papel en blanco a como va sintiendo.

Creo que la palabra clave es oficio. Ya soy un güey que tiene mucho oficio en lo que hace. Llevo muchísimo tiempo haciendo música, he escrito muchísimo, y aunque no siempre es algo completamente consciente o estructurado, voy desarrollando cosas de hacia dónde quiero ir. Y es que hay algo mágico en tener oficio, porque la búsqueda nunca termina. Si intentas empujar los límites de lo que haces, desde la técnica, la musicalidad o lo que puedes hacer con la voz, siempre hay algo nuevo que aprender”, explica.

Por eso este último disco está nutrido de canciones que nacieron desde hace 10, cinco o tres años, hasta temas actuales, porque nunca se terminaron de concretar en las nociones de cuando era aún más joven. Pero entiende que debe terminar lo que comenzó, aunque eso signifique ver en sus letras una parte de sí mismo que, a veces, ya no existe.

Soy una persona muy inquieta. Tengo mucha curiosidad por muchas cosas, entonces se me va la onda y empiezo a trabajar en otras ideas. Es un problema porque a veces es muy compulsiva la manera en que tengo ganas de hacer cosas y cuesta trabajo cerrarlas. Pero con el tiempo he aprendido la importancia y el valor de concretar algo. Por eso estos discos, cuando salen, también tienen una ventaja: terminan teniendo canciones hechas desde distintas etapas de mi vida”, dice Tino.

La fortaleza del escritor en el rap mexicano es esa búsqueda constante, y por eso es respetado. Lo que da como resultado siempre una combinación de estilos, de formas de entender la realidad y experiencias personales desde distintos puntos de vista y no sólo uno. El mensaje en Kaomojis, entonces, puede ser difuso, pero en eso radica su personalidad: no está encajonado en una sola forma de pensar.

Claro, creo que eso hace que escuches el disco y digas: ‘¿Qué pedo con este güey? Está hablando de tantas cosas y hay tanta profundidad en las letras’. Se siente el paso del tiempo. Pero noto que algo une las canciones: hay un tema con la memoria que atraviesa mucha de la música que he hecho en los últimos años. Creo que viene de eso: de regresar a las cosas, revisarlas y encontrar que algunas siguen teniendo valor”, detalla.

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Tino el Pinguino

Y todo esto también se verá cuando Tino salga a cantar en vivo el próximo 13 de septiembre en el Pepsi Center de la Ciudad de México.

“Armé un set bastante cargado porque intenté meter el mayor número de canciones del nuevo disco. No porque tuviera que hacerlo, sino porque decía: ‘Esta canción tengo ganas de tocarla, esta otra también’. Al final terminé metiendo casi todas. Está muy divertido tener tantas canciones nuevas para juntarlas con todo lo que he hecho antes. Siento que quedó un show muy cargado y ahora toca ver cómo lo recibe la gente”, concluye.

Pero no termina ahí. Como él mismo describe, la búsqueda es infinita, y paralelamente ha ido trabajando un par de discos más con la misma dinámica (canciones de antes con canciones de ahora). Adelanta que el próximo año habrá aún más música.