Léase la semana en orden y luego dígase que fue casualidad. Empezó con Amílcar Olán, ubicado en Lugano por un equipo de TV Azteca. El lunes Morena terminó de repartir sus 17 coordinaciones para 2027 y las encuestas dejaron sin plaza a la gente del círculo de López Obrador. Adán Augusto, su exsecretario de Gobernación, vio caer en Chihuahua a Andrea Chávez, la apuesta con la que pensaba recuperar terreno después de ceder a Ignacio Mier la coordinación del Senado. En Sinaloa, la sucesión quedó fuera del grupo cercano a Rubén Rocha Moya. El martes el Tesoro de Estados Unidos sancionó a 21 personas y 25 empresas de Los Mayos, entre ellas el exesposo de la gobernadora Marina del Pilar. El miércoles la DEA situó a El Mayito Flaco en la Ciudad de México y, ese mismo día, reapareció el expresidente con más de una hora de video. Hoy, viernes, la Marina detuvo en Zapopan al Capitán Sol.
No tengo prueba de que alguien programara nada, y no la necesito para leer la partida. Un hombre que dice estar retirado vio perder a los suyos el lunes, vio cerrarse el cerco de Washington el martes y salió el miércoles a recordar quién fundó todo esto. Dedicó el libro a Claudia Sheinbaum, “la mejor presidenta del mundo”, negó ser el poder tras el trono y no dijo una palabra de Andy, de Olán, de Rocha Moya, de Marina del Pilar ni de Adán Augusto. Tampoco de los elefantes blancos que dejó. Sheinbaum, con la cortesía exacta, lo llamó “muy emotivo” y dijo que el expresidente se retiró de la vida pública, no de la política. Es la manera amable de decir lo que la secuencia ya dice. Quien de verdad no manda no necesita tanta producción para explicarlo.
La respuesta llegó con otro estilo. Sin micrófono ni libro, la Marina, en coordinación con la FGR y con la SSPC, que encabeza Omar García Harfuch, detuvo a Miguel Ángel Solano Ruiz, el último de las 13 personas con orden de aprehensión por la red de huachicol fiscal atribuida a los hermanos Farías Laguna, sobrinos políticos del exsecretario de Marina Rafael Ojeda. La FGR lo ubica como enlace con los titulares de las aduanas y las investigaciones lo vinculan con el desembarque de 31 buques en Altamira y Tampico. Hoy está en El Altiplano. Es un resultado verdadero, y tiene dos destinatarios: Washington, que comprueba que en México también se detiene, y Palenque, que comprueba que el tablero ya no se mueve desde allá.
Cuidado con leer cinismo en esto. La Presidenta tiene razón cuando recuerda que una sanción del Tesoro no es una sentencia, que en el caso del exesposo de Marina del Pilar la UIF encontró irregularidades, pero no hay denuncia penal y que, sobre Rocha Moya, Washington todavía no manda pruebas suficientes. Gobierna entre una potencia que aprieta y un movimiento fundado por un hombre que no acaba de irse, y lo hace con prudencia jurídica en un país donde la prisa ha servido para fabricar culpables. García Harfuch, por su parte, es de los pocos funcionarios cuyo trabajo la DEA ha reconocido en público. Que sus resultados lleguen cuando más hacen falta no los vuelve sospechosos. Los vuelve oportunos.
Lo que sí merece sospecha es lo que viene detrás. La captura cierra la lista de abajo y deja encendida la de arriba. Según el abogado de los Farías, un testigo menciona a Andy López Beltrán en una llamada para destrabar un asunto con el secretario de Marina, aunque el propio abogado admite que las fechas no cuadran y no presentó pruebas. Ojeda, además, no ha declarado y la defensa dice que no logra ubicarlo. el Capitán Sol, ya detenido, puede decidir si habla.
Ahora imagine el tráiler. Una finca entre la selva de Chiapas donde un hombre que jura haberse retirado ensaya su siguiente toma. Un penal de máxima seguridad donde otro sabe qué se dijo en ciertas llamadas y debe resolver si lo cuenta. Un almirante retirado al que nadie encuentra. El jefe de Los Mayos, que la DEA busca en una de las ciudades más grandes del mundo. Y una Presidenta que, hasta ahora, no ha movido una sola ficha en falso. En las películas, ésta es la escena en que suena un teléfono en una casa rodeada de árboles. Nadie lo contesta. La cámara se queda un segundo de más. Corte a negros.
