Adrián Uribe reflexiona sobre el miedo a no ser feliz en El club del pie izquierdo
El actor, María León y Mónica Huarte hablaron sobre su nueva película en la que dan una opción divertidísima para salir de la rutina y no empezar el día con... el pie izquierdo; ya en cines

Tener trabajo, estabilidad y una familia no siempre significa estar satisfecho. Entre las responsabilidades y la rutina también puede quedar poco espacio para hacer cosas simplemente porque nos gustan. De ahí parte El club del pie izquierdo, película dirigida por Celso R. García y protagonizada por Adrián Uribe, María León y Mónica Huarte.
La historia sigue a Juan Pablo González (Adrián Uribe), un vendedor de seguros que lleva una década trabajando en Asegurmex. Sus días transcurren entre el tráfico de la Ciudad de México, la oficina y su casa. “No está mal ser aburrido”, asegura el personaje.
Pero tomar una ruta diferente de regreso a casa lo lleva hasta una academia de baile. Al observar a quienes toman clases, Juan Pablo descubre algo que extraña en su propia vida: sentirse así de vivo.
EL MIEDO AL QUÉ DIRÁN
Yo creo que a veces es un poco de ego, a veces es un poco de decir: ‘No estoy feliz, algo me está haciendo falta’. O miedo también a decir: ‘Si se supone que lo tengo todo, ¿por qué siento que algo de mí no está completo?’”, explicó Uribe en entrevista con Excélsior.
Juan Pablo comienza a tomar clases de baile urbano latino, pero decide mantenerlas en secreto, incluso frente a su familia.
Yo creo que es la pena o el miedo al qué dirán, a la crítica. Desgraciadamente, muchas veces no seguimos nuestros sueños justo por el qué dirán, por qué va a decir la gente”, señaló el actor.
En la academia conoce a Paulina (María León), una exbailarina profesional que dejó de presentarse ante el público después de sufrir un accidente. Ahora puede enseñar a otros, pero no consigue volver a bailar frente a una audiencia.

“Empezó a entender su valor y empezó a entender que no necesitaba de nadie más para sentirse bien”, explicó León.
VOLVER A LO QUE AMAS TAMBIÉN DA TEMOR
La historia de Paulina llevó a María León a hablar de su propia relación con la música y de lo difícil que puede ser regresar a algo que se ama después de una mala experiencia.
A mí me pasa constantemente con la música. La amo con locura, es el lenguaje de amor que tengo y es algo que constantemente me decepciona”, confesó.
Cada vez que hago un disco nuevo, cada vez que paso por un momento difícil, trabajo muchísimo en volverme a enamorar de esto que amo”, agregó.
Para León, una decepción también puede hacer que alguien deje de intentarlo.
“Mucha gente de plano nunca conoce sus sueños porque se decepciona, pierde, fracasa y no lo vuelve a intentar. Y eso me da mucha tristeza”.
CUANDO EL TIEMPO TAMPOCO ALCANZA
Con Moni (Mónica Huarte) el problema es otro. Ella sabe qué disfruta, pero divide sus días entre diferentes trabajos para conseguir ingresos. Vende productos, prepara licuachelas y busca distintas formas de ganarse la vida, mientras intenta conservar un espacio para bailar.
“Hay gente que está sobreviviendo y que está tratando de sacar a sus hijos adelante, que no hay este espacio para...”, señaló Huarte.
Aun así, Moni reserva un momento para hacer lo que disfruta.
“Se da, aunque sea en la noche, su espacio de brillo y de placer, que es el baile. Y eso creo que todos lo tenemos que buscar”. Huarte también habló de la presión por estar ocupado y de la importancia de tener intereses fuera del trabajo.
Ese espacio de regresar a ti es tan valioso y tan necesario. Y también buscar cosas que no tengan que ver con tu pasión primaria encontrar esos lugares donde no solo eres una cosa, sino que puedes ser mil cosas más”.

TAMBIÉN HAY ESPACIO PARA DISFRUTAR
Los actores también tienen actividades que realizan simplemente porque las disfrutan. Adrián Uribe quiere retomar sus partidas de póquer con amigos; María León puede pasar horas buscando productos en internet para otras personas, mientras que Mónica Huarte disfruta aprender sobre física cuántica, teoría de cuerdas y universos paralelos.
Son aficiones muy distintas, pero tienen algo en común con sus personajes: encontrar un espacio para hacer algo sin que necesariamente tenga una utilidad.