La timidez de Dembélé transformada en goles; Francia goleó a Noruega
Callado fuera de la cancha, devastador dentro de ella. Ousmane Dembélé volvió a demostrar por qué es uno de los mejores futbolistas con su triplete

Ousmane Dembélé siempre pareció un extraño dentro del ruido que rodea al futbol. “¡Si no sabe hablar!”, le soltó alguna vez Lionel Messi a Mateu Lahoz, desesperado porque insistía en expulsarlo por protestar. Este viernes, fue la figura al marcar un triplete en la victoria de Francia por 1-4 sobre Noruega en el Mundial 2026.
“Llegaba a los entrenamientos sin decir una palabra. Se cruzaba conmigo y no me daba los buenos días”, decía Thomas Tuchel cuando lo vio crecer en el Borussia Dortmund.

El francés esconde su verdadera personalidad en los pies. Ahí su timidez desaparece y le emerge el instinto. Cuando la pelota le llega al Balón de Oro de 2025, deja de ser aquel muchacho tímido para convertirse en una criatura salvaje, impredecible, imposible de domesticar.
En sus dedos llevaba la cuenta. Los miró una y otra vez cuando el reloj apenas marcaba 32 minutos y ya había firmado tres goles. Uno, dos, tres. Como si necesitara comprobar que aquello estaba ocurriendo de verdad. Dembélé, el hombre de pocas palabras, había vuelto a hablar en el único idioma que domina a la perfección: el del gol.
El primero con la pierna derecha. El segundo y el tercero con la izquierda. Todos al poste derecho del arquero Egil Selvik. Por momentos a Dembélé lo tuvieron que marcar tres futbolistas.

La noche estaba reservada para el primer gran capítulo del esperado duelo en el Mundial entre Kylian Mbappé y Erling Haaland. Sin embargo, la ausencia del noruego en el once inicial cambió el guion.
El descuento de Thelo Aasgaard apenas sirvió para maquillar el marcador y darle algo de esperanza a Noruega. Pero cuando los escandinavos parecían encontrar el camino de regreso, Mike Maignan apareció bajo los tres palos para terminar con cualquier intento de reacción al detener un penalti a Jørgen Larsen.

Désiré Doué fue el encargado de cerrar la fiesta en el último minuto para terminar la pizarra con un favorable 1-4 sobre Noruega.
Francia cerró la fase de grupos como líder y lo hizo de la mano de un descomunal Ousmane Dembélé. Una victoria que también tuvo un significado especial: cumplir la promesa hecha a Didier Deschamps, ausente del banquillo tras viajar a Francia por el fallecimiento de su madre.