Luis Enrique zanja el debate con Dembélé y apunta al Monaco en el playoff de la Champions League
El técnico asturiano se desmarca de la polémica con el delantero francés y se enfoca en obtener ventaja en el juego de ida ante el conjunto del principado

En el momento más delicado de la temporada europea, Luis Enrique volvió a mostrarse firme, directo y sin espacio para interpretaciones. El entrenador español decidió cerrar públicamente cualquier tipo de debate en torno a Ousmane Dembélé y dejó en claro que toda la energía del equipo está puesta en el decisivo playoff de la UEFA Champions League frente al AS Monaco FC.
Durante las últimas semanas, el nombre del extremo francés ocupó titulares y mesas de análisis. Su irregularidad, las decisiones tácticas del entrenador y algunos cambios llamativos en partidos recientes alimentaron especulaciones sobre su rol dentro del equipo. Sin embargo, el técnico asturiano fue categórico: no existe ningún conflicto.
“Las decisiones son deportivas y buscan lo mejor para el equipo”, afirmó en conferencia de prensa, visiblemente sereno pero firme en el mensaje. Luis Enrique destacó el compromiso de Dembélé en los entrenamientos y su importancia dentro del esquema ofensivo. Más que una defensa puntual, sus palabras sonaron a respaldo institucional, un gesto claro para blindar al jugador ante la presión mediática.
Un mensaje al vestuario y al entorno
No es la primera vez que Luis Enrique enfrenta cuestionamientos públicos con una postura frontal. A lo largo de su carrera ha demostrado que prefiere resolver las situaciones puertas adentro y enviar mensajes claros hacia afuera. Esta vez no fue la excepción.
Al zanjar el debate, el entrenador también envió una señal interna: la competencia es abierta, nadie tiene el puesto asegurado, pero todos forman parte del proyecto. En un torneo tan exigente como la Champions, la gestión del grupo resulta tan determinante como la estrategia táctica.
Dembélé, por su parte, atraviesa un momento de reconstrucción futbolística. Su talento nunca estuvo en discusión, pero sí su regularidad. Luis Enrique apuesta a potenciarlo en un contexto colectivo sólido, donde el extremo pueda explotar su desequilibrio sin quedar expuesto en la estructura defensiva.
El Mónaco, un desafío de alta intensidad
Con la polémica cerrada, el foco se traslada al césped. El AS Monaco FC aparece como un rival incómodo, dinámico y vertical. Luis Enrique lo definió como un equipo “intenso en la presión, rápido en transición y muy peligroso cuando encuentra espacios”.
El conjunto del Principado combina juventud y talento, con una propuesta ofensiva que obliga a mantener concentración máxima durante los 90 minutos. En una eliminatoria de playoff, donde no hay margen de error, cada detalle táctico puede inclinar la balanza.
El técnico español trabaja en ajustar líneas, fortalecer la salida desde el fondo y asegurar equilibrio en el mediocampo. Sabe que ante un equipo que ataca con velocidad, perder la pelota en zonas comprometidas puede resultar letal.
La Champions como escenario mayor
La UEFA Champions League representa el gran objetivo continental. Más allá de las competiciones domésticas, el torneo europeo marca el pulso de la temporada. Luis Enrique lo sabe bien: la experiencia en escenarios de máxima presión forma parte de su ADN competitivo.
El playoff no solo define una clasificación; también mide carácter, madurez y capacidad de respuesta ante la adversidad. El entrenador insistió en la importancia de mantener la calma emocional: “En estos partidos no se gana solo con talento, se gana con concentración y mentalidad”.
El mensaje final fue claro: unidad, compromiso y foco absoluto en el desafío inmediato. El debate alrededor de Dembélé quedó atrás. Ahora, la historia se escribe en el campo.
Con liderazgo firme, respaldo a sus futbolistas y una mirada estratégica puesta en el Mónaco, Luis Enrique afronta una noche europea que puede marcar el rumbo de la temporada. La polémica quedó saldada; la exigencia, en cambio, recién comienza.
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