De Grandes Ligas a un campo rústico en Chihuahua: así reapareció Julio Urías

El lanzador mexicano se presentó sin aviso en un campo de Salón de Actos, en el municipio de Rosales, donde se integró a un entrenamiento infantil, en una nueva aparición pública lejos de reflectores y sin anuncios sobre su futuro deportivo.

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Julio César Urías se integró de manera espontánea a un entrenamiento infantil en un campo de beisbol de Salón de Actos, Chihuahua, donde convivió con niños y realizó lanzamientos.facebook.com/pelota.calientedelicias

Un grupo de pequeños peloteros entrenaba sin imaginar lo que estaba a punto de ocurrir. El lunes por la tarde, en un campo de beisbol de Salón de Actos, un poblado de apenas 600 habitantes en el municipio de Rosales, Chihuahua, la rutina se rompió sin avisos ni anuncios. Julio César Urías llegó de manera discreta, saludó, tomó un guante y se integró al entrenamiento como uno más.

 Urías, exlanzador de Los Angeles Dodgers, volvió a aparecer en un campo de beisbol. La escena marcó la primera vez que se le observa lanzando en público desde septiembre de 2023, cuando disputó su último juego en Grandes Ligas, y ocurre mientras el zurdo permanece sin contrato y fuera de actividad oficial, a la espera de que se defina su situación para un eventual regreso al beisbol profesional. 

Según reportó el portal de Facebook Pelota Caliente, el lanzador mexicano apareció sin previo aviso y se unió a la práctica que realizaban jugadores locales. No hubo convocatoria, ni presencia de medios. Solo un grupo de niños, guantes gastados, cubetas de pelotas y la sorpresa de ver, a unos metros, a quien ha sido uno de los pitchers más dominantes del beisbol de Grandes Ligas en tiempos recientes.

Las imágenes que circularon muestran a Urías participando activamente en el campo y realizando lanzamientos. Tras 878 días de su último juego oficial, Urías, al menos ante el ojo público, volvió a enfrentar bateadores. Desde que dominó con una rola para doble play a Travis d’Arnaud, el 1 de septiembre de 2023 ante los Bravos de Atlanta en Dodger Stadium, eso no había ocurrido.

Ahora el entorno era completamente informal, muy lejos de cualquier estructura profesional, en contraste con su pasado reciente en estadios de Grandes Ligas: un campo rústico, cercas improvisadas y niños observando con atención cada movimiento y escuchando cada consejo.

La visita al campo no fue un hecho aislado. Desde el viernes, Urías ha estado en Chihuahua, donde ha sido visto en restaurantes y plazas públicas. En esos espacios, el lanzador ha accedido a tomarse fotografías, firmar autógrafos y convivir con aficionados, marcando una reaparición cada vez más visible luego de más de dos años alejado del ojo público.

Por ahora, no existe ningún anuncio oficial ni indicio de que estas apariciones estén ligadas a un plan deportivo concreto. Tampoco se ha informado de entrenamientos estructurados, acercamientos con equipos o un calendario definido. La visita a Salón de Actos y su presencia en espacios públicos de Chihuahua no forman parte de ninguna agenda conocida.

Sin embargo, la imagen de Urías entrenando en un campo local y conviviendo con niños y aficionados refuerza una escena distinta: la de un pelotero que, lejos de los reflectores, vuelve a acercarse al juego desde su forma más básica.

Con su futuro deportivo aún sin resolverse y tras más de dos años sin lanzar en un juego oficial, cada aparición pública del lanzador sigue generando atención, incluso cuando ocurre en uno de los poblados más pequeños del norte del país, sin anuncios, sin discursos y sin promesas.