Irán se despide de Tijuana entre mazapanes y el corazón roto tras su eliminación en el Mundial
En su salida de Tijuana, el equipo agradeció la hospitalidad mexicana y calificó al país como su “segundo hogar”

La selección de Irán se marcó de Tijuana este martes, dejando su campamento base en la ciudad fronteriza después de una participación mundialista marcada tanto por el esfuerzo deportivo como por un entorno político que condicionó su experiencia desde el inicio.
Un grupo de poco más de 100 personas se acercaron a su hotel para despedir a los futbolistas y darles algunos obsequio como mazapanes y dulces típicos.
El equipo no logró avanzar a la fase de eliminación directa tras firmar tres empates en la fase de grupos, en un torneo donde cada detalle terminó pesando más de lo esperado. El cierre fue tan ajustado como frustrante. Su clasificación dependía de otros resultados que nunca llegaron a su favor.
Desde el vestíbulo del hotel en Tijuana, los jugadores vivieron uno de los momentos más intensos de su estancia. El grupo celebró con euforia un gol parcial de Argelia en otro partido, consciente de que ese resultado los mantenía con vida. Sin embargo, la reacción fue efímera. Minutos después, el empate de Austria cambió el destino del grupo y el silencio reemplazó la celebración.
“Fue un momento que pasó de la esperanza a la tristeza en cuestión de minutos”, relató una aficionada que presenció la escena desde el hotel del equipo en entrevista con la agencia AP
El torneo para Irán estuvo marcado también por decisiones externas al campo. Restricciones de visado, cambios de sede y tensiones diplomáticas obligaron al equipo a modificar sus planes de preparación. Incluso su base inicial prevista en Arizona fue descartada, lo que llevó a la delegación a establecerse finalmente en Tijuana, donde encontraron condiciones más estables para su estancia.
En lo deportivo, el equipo dejó destellos de competitividad, incluido un gol en los últimos minutos en su partido decisivo ante Egipto, que fue posteriormente anulado por fuera de juego, una acción que terminó de definir su eliminación.
Las complicaciones extradeportivas también acompañaron su paso por el torneo. El secretario de Seguridad de Estados Unidos, Markwayne Mullin, se refirió públicamente a las restricciones del equipo, en un contexto que añadió tensión a la participación iraní en la competición.

Pese a ello, el balance humano terminó siendo distinto. Irán se despidió de México con un mensaje de agradecimiento hacia la ciudad de Tijuana y su gente, a quienes describió como un apoyo fundamental durante su estancia.
“La verdadera hospitalidad se basa en el respeto, la humanidad y la dignidad. Jamás olvidaremos la amabilidad de la gente de Tijuana”, señaló la selección en un comunicado difundido en su canal oficial “México siempre será más que un país anfitrión; será nuestro segundo hogar y nuestro segundo equipo”, añadió el mensaje.
En su último día, entre maletas y silencio, la delegación dejó atrás no sólo un torneo que no cumplió sus expectativas, sino también una ciudad que, pese a la eliminación, terminó convirtiéndose en un refugio inesperado.
“Creo que, aunque perdieron, esto le dio a la gente una sensación de esperanza”, resumió un aficionado que acompañó la despedida del equipo.