Infantino se quiere quedar; pide ayuda a Estados Unidos
En medio de la crisis desatada por el fallido proyecto para incorporar inversión privada a la Copa del Mundo, Gianni Infantino habría buscado respaldo político en Estados Unidos para mantenerse al frente de la FIFA, mientras aumenta la presión sobre su gestión.

La crisis que atraviesa Gianni Infantino ya no se desarrolla únicamente en las oficinas de la FIFA o entre las principales confederaciones del futbol mundial. Ahora, el dirigente suizo-italiano habría buscado respaldo político en Estados Unidos para mantenerse al frente del organismo, mientras crecen las voces que impulsan su salida tras el fracaso del proyecto para vender parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo.
De acuerdo con un reporte publicado por el New York Post, Infantino intentó acercarse a la administración del presidente Donald Trump e incluso buscó sostener conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, en medio de la crisis que estalló tras el retiro del proyecto FIFA Forward Enterprise. El propio medio señala que el Departamento de Estado negó que dicha llamada estuviera programada, mientras la FIFA no emitió comentarios sobre la información.
Busca respaldo en plena tormenta
Según las fuentes citadas por el diario estadounidense, Infantino pretendía presentar al futbol como una herramienta de "poder blando" para Estados Unidos. Sin embargo, personas cercanas al caso aseguraron que el verdadero objetivo era encontrar aliados políticos que fortalecieran su posición al frente de la FIFA en uno de los momentos más delicados de su administración.
El reporte también sostiene que el dirigente habría intentado comunicarse en varias ocasiones con Donald Trump después de que se viniera abajo el plan para crear una nueva empresa encargada de administrar los principales activos comerciales de la FIFA, sin lograr establecer contacto con el mandatario estadounidense.
La iniciativa contemplaba la creación de FIFA Forward Enterprise, una subsidiaria que concentraría los derechos de televisión, patrocinios, licencias y venta de boletos de torneos como la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. Entre los inversionistas figuraba Thrive Capital, firma encabezada por Josh Kushner, que habría adquirido una participación del 20 por ciento del nuevo negocio por poco más de cuatro mil millones de dólares.
La presión crece dentro y fuera de la FIFA
El fracaso del proyecto desató una reacción sin precedentes entre las federaciones y confederaciones del futbol mundial. La UEFA encabezó la oposición y aprobó un boicot contra las competencias organizadas por la FIFA, una presión que terminó por obligar a Infantino a retirar la propuesta apenas unos días después de haberla presentado.
Pero el conflicto también habría alcanzado al interior del organismo. De acuerdo con el New York Post, algunos dirigentes y ejecutivos impulsan un movimiento identificado como "Project Kill The Monster", cuyo objetivo sería remover a Infantino de la presidencia de la FIFA.
Las críticas incluso llegaron desde la estructura ejecutiva del organismo. El director de operaciones, Kevin Lamour, manifestó sentirse engañado al asegurar que desconocía las negociaciones que dieron origen al proyecto, una postura que evidenció el malestar existente dentro de la organización.
Aunque varias de las versiones publicadas permanecen sustentadas en fuentes cercanas al caso y la FIFA no ha fijado una postura oficial sobre el reporte, el escenario refleja la magnitud de la crisis que enfrenta Gianni Infantino. Entre el rechazo internacional, la amenaza de acciones legales desde Europa y una creciente oposición dentro de su propio organismo, el dirigente encara uno de los momentos más complicados desde que asumió la presidencia del futbol mundial.