El fantasma del FIFAGATE reaparece: denuncian al jefe de Conmebol de corrupción a semanas del Mundial
Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol y vicepresidente de la FIFA, enfrenta una denuncia ética por presuntamente recibir millones de dólares de fondos recuperados

El fantasma de la corrupción más recalcitrante amenaza con dinamitar la fiesta grande del futbol mundial. A tan sólo unas semanas de que ruede el balón en la Copa del Mundo de México, Estados Unidos y Canadá, las estructuras de poder del balompié internacional crujen de nuevo. La confederación que históricamente sufrió los peores embates del FIFAGate hace una década se encuentra atrapada otra vez bajo la lupa de la sospecha, reactivando los peores temores de los aficionados que creían superada la época de los portafolios repletos de billetes y los pactos en habitaciones de hotel oscuras.
Una revelación periodística de gran impacto, publicada por el prestigioso diario estadunidense The New York Times, ha puesto al descubierto una bomba de tiempo que la FIFA ha mantenido guardada en sus cajones durante más de un año. La denuncia apunta directamente a la cúspide del futbol sudamericano, amenazando la narrativa de transparencia que el organismo global ha intentado vender desde su última gran purga institucional.
Un informante y cinco millones de dólares
El blanco de esta nueva tormenta es Alejandro Domínguez, actual presidente de la Conmebol y uno de los ocho vicepresidentes de la FIFA, consolidado como una de las figuras más influyentes del deporte rey a nivel global. De acuerdo con la información recabada por The New York Times, un informante con conocimiento directo del entramado financiero presentó una denuncia formal ante el comité de ética de la FIFA, acusando a Domínguez y a otro alto mando de la confederación sudamericana de haberse apropiado de más de cinco millones de dólares.
El giro más retorcido de la trama radica en el origen de los fondos. El dinero no provendría de sobornos de empresas externas, sino de las mismísimas cuentas recuperadas que habían sido saqueadas por los antiguos dirigentes caídos en desgracia durante el escándalo de 2015. Lo que debió ser devuelto al desarrollo del deporte base, según la denuncia, terminó presuntamente en los bolsillos de la actual administración bajo el concepto de comisiones secretas o bonos privados.
Hasta el momento, el hermetismo en los pasillos de las altas esferas es absoluto. La Conmebol ha declinado hacer comentarios profundos, escudándose en que desconocen la existencia de dicho proceso ético, mientras que la FIFA y el propio Domínguez han optado por el silencio ante las reiteradas solicitudes de aclaración del medio neoyorquino.El pacto secreto con el clan Leoz y la ruta del dinero repatriado
The New York Times tuvo acceso a documentos confidenciales que confirman un pacto total entre la confederación y la familia del fallecido Nicolás Leoz, el histórico y controvertido exmandatario del fútbol sudamericano que murió en 2019 mientras esquivaba la extradición a suelo norteamericano.
A través de este convenio, se logró la repatriación de más de 50 millones de dólares congelados en cuentas bancarias de Suiza y Paraguay. Aunque el acuerdo explícitamente no implicaba una aceptación de culpabilidad por parte de los herederos de Leoz, sirvió para cerrar definitivamente los litigios. En su momento, Domínguez capitalizó el hecho con discursos grandilocuentes, prometiendo "devolverle al futbol lo que le pertenece" y blindar las finanzas institucionales contra cualquier intento de lucro privado. Sin embargo, la denuncia actual sostiene que una parte sustancial de ese botín de justicia institucional jamás regresó a las canchas.
La maquinaria del silencio en la era de Gianni Infantino
El escándalo actual vuelve a poner en tela de juicio los mecanismos de control de la FIFA, una entidad que bajo la presidencia de Gianni Infantino ha incrementado el secretismo en torno a sus investigaciones internas. A diferencia de las épocas pasadas, donde los órganos judiciales independientes confirmaban públicamente los casos de alto perfil, la opacidad actual es alarmante. Los reportes anuales de la FIFA apenas muestran números desprovistos de nombres, convirtiendo al comité de ética en una caja negra.