Erik Lira, el 'Pitbull' de la Selección Mexicana que se obsesiona por jugar en Europa tras el Mundial
Antes de concentrarse prometió a familiares y amigos que su siguiente paso es jugar en el futbol europeo, por eso quiere dar una gran Copa.

Dicen los familiares y amigos de Erik Lira, que cuando inició la concentración para el Mundial con México, se despidió de ellos de una forma contundente. Les aseguró que se va a ir a jugar a Europa una vez que lo vean en los diferentes partidos.
Al menos, desde el primer partido, ya dio señales de que está obsesionado con irse lejos de la Liga MX, pues aunque no jugó la liguilla, fue parte medular del campeonato con Cruz Azul, por lo que está cerrando el ciclo.
Ante Sudáfrica jugó los 90 minutos, dio 31 de 33 pases correctos, ganó la totalidad de duelos defensivos que tuvo ante sus rivales y por si fuera poco, su recuperación ante Sithole contó como una asistencia en el gol de Julián Quiñones.
La mente maestra del Tri ante Sudáfrica
Erik Lira fue en realidad la mente maestra del planteamiento de México pero no desde ahora sino desde hace seis meses, cuando Javier Aguirre se convenció junto a Rafael Márquez de jugar con una línea defensiva de 4 hombres pero ocupando a Lira como líbero, es decir el futbolista que se posiciona entre los dos centrales.

No sólo eso, su recorrido diagonal permite que pueda dar salida a cualquier defensa para que desarrolle el ataque. Si Montes salía, atrás quedaba Lira o si Vásquez subía, le cuidaba el territorio. Lira parece omnipresente.
Su promesa de ir a Europa está vigente y ya ha tenido acercamientos. Se convirtió en el jugador que nadie esperaba. Su evolución ha dado la pauta en la Selección Mexicana y ya es perseguido por varios equipos, el último en interesarse fue el Girona, pero en 2025 tuvo hasta tres opciones: Porto, AZ Alkmaar y Niza.
“Fue real la oferta de uno de estos equipos, pero es muy difícil a un año del Mundial tomar una decisión así. Preferí estar en casa, con mi gente y con mi selección".
Andrés Lillini lo pescó de regreso para Pumas
Andrés Lillini lo conoció en Pumas. Era un chico precoz y audaz. Le apodaban Pitbull, no sólo por su rostro fiero y mirada estridente, sino por su convicción al perseguir la pelota. Pero como suele suceder en Pumas, hubo alguien que lo echó de las inferiores.

Lira no se resignó y lo debutó Michel Leaño en el Necaxa en 2018. Los Pumas lo regresaron en 2020 para hacerlo habitual en el centro del campo.
“Fue un acierto de Pumas haberlo llevado de vuelta. Sabíamos de su capacidad; es el tipo de jugador que representa la esencia de la cantera: aguerrido, ordenado y con un sentido de pertenencia enorme", dijo Lillini. Lira a su vez, llama papá a Lillini, “Era exigente, nos apretaba cuando debía, pero también nos consintió y cuidó siempre. Sin él, yo no estaría viviendo este presente”.