“Todos los sordos saben leer los labios”

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO 

“Todos los sordos saben leer los labios”.

La comunicación, cuando hay un defecto o una enfermedad, no es fácil, tanto en la sordera como en la ceguera. Es común creer que los sordos aprenden a leer los labios, pero es un mito. La lectura labial es una habilidad compleja que precisa de múltiples factores, por lo que no todos los sordos son buenos labiolectores o no lo son en todos los casos y circunstancias. Esto depende de qué tanta educación haya recibido el sordo, pero, en general, el sordo no lee los labios como nosotros creemos; algunos entienden algunas palabras, pero no tanto como el cúmulo de frases y oraciones que un oyente usa.

CONSECUENCIA

Esta idea errónea puede llevar, cuando hay una conversación entre varias personas, a creer que la persona sorda está entendiendo el asunto que se está discutiendo, lo que no es cierto, aunque, en efecto, hay sordos que aprenden a leer los labios con cierta precisión; como quiera que esto sea, la sordera afecta a quien la sufre.

REALIDAD

En el mundo hay aproximadamente 70 millones de personas sordas que forman parte de la comunidad sorda y usan alguna de las más de 300 lenguas de señas, además de unos 430 millones con pérdida auditiva discapacitante, según la Organización Mundial de la Salud.

En México, la primera institución educativa para personas sordas fue la Escuela Nacional de Sordomudos, fundada por el profesor francés Eduardo Huet e inaugurada oficialmente por el presidente Benito Juárez.

El decreto oficial se emitió el 28 de noviembre de 1867 en la Ciudad de México y su fundador fue el educador sordo Eduardo Alfonso Huet Merlo, quien trajo a México el modelo de enseñanza francés y ayudó a sentar las bases de la lengua de señas en el país.

Comenzó a funcionar en el centro de la Ciudad de México, pasando por sitios como el antiguo Colegio de San Juan de Letrán y el ex Convento de Corpus Christi. Su objetivo era enseñar el idioma español en su forma escrita, lectura labiofacial y el uso del alfabeto manual o señas metódicas para facilitar la comunicación y, en honor a la apertura de esta institución, cada 28 de noviembre se conmemora en el país el Día Nacional de las Personas Sordas.

Y en el siglo pasado la comunidad sorda comenzó a unirse y crear asociaciones civiles para defender el uso de sus señas en la vida diaria, y en la actualidad hay diversos institutos que enseñan las variantes regionales: ya que la lengua se nutre con señas propias de distintos estados y surgen variantes locales e incluso señas comunitarias en zonas indígenas.

Entre los años 2003-2005, la Lengua de Señas Mexicana (LDM) recibió el reconocimiento oficial como lengua nacional y parte del patrimonio lingüístico de México, y en la actualidad se promueve su enseñanza formal en escuelas y espacios públicos. Las instituciones para personas sordas en México son la Asociación Mexicana para la Audición Ayúdanos a Oír, el Instituto para la Formación Integral del Sordo y la Fundación México Sin Sordera. Pero demás, existen organizaciones e iniciativas con nombres similares en México, siendo las principales: Sin Fronteras IAP, Médicos Sin Fronteras y el programa Escuchar Sin Fronteras, así como Escuchar Sin Fronteras de Fundación Grupo México.

El Instituto para la Formación Integral del Sordo A.C. es una organización que desarrolla e instrumenta programas para la enseñanza de la lengua de señas mexicana LSM como segunda lengua, con el propósito de favoreces la comunicación entre las personas oyentes y las personas sordas; en estas escuelas diseñan herramientas como la Guía del Instructor de LSM como Segunda Lengua y materiales para usar dentro y fuera del aula, así como cursos de LSM para personas oyentes y programas para la enseñanza de la LSM para instituciones gubernamentales y privadas y, algo muy importante, se adiestra a los instructores LSM sordos.

Pero, además, hay centros de audición y lenguaje con programas de terapia auditivo-verbal para los niños con retos auditivos o con auxiliares/implantes cocleares, como la Asociación Mexicana para la Audición “Ayúdanos a Oír”, Audio Amigo IAP, donde aprenden a interpretar los sonidos y a desarrollar la voz.