Carlos Alcaraz se vomita en su toalla durante la batalla ante Ben Shelton en el US Open
El español llevó su físico al extremo durante las 4 horas y 28 minutos de batalla ante Shelton al grado de vomitar durante el descanso previo al quinto set.

Carlos Alcaraz y Ben Shelton protagonizaron una batalla de auténtico desgaste, de esas que dejan huella más allá del resultado. El español terminó pagando muy caro el enorme esfuerzo físico que realizó durante un partido que se extendió por 4 horas y 28 minutos y que terminó convirtiéndose en una de las grandes contiendas de este US Open.
La exigencia fue tal que Alcaraz vomitó durante el descanso entre el cuarto y el quinto set. El tenista murciano, completamente exhausto después de haber disputado cuatro sets a máxima intensidad, utilizó su propia toalla para intentar sobreponerse antes de regresar a la pista para afrontar el episodio definitivo.
La escena quedó registrada por las cámaras del estadio y posteriormente comenzó a circular en redes sociales. En las imágenes se observa al español mientras intenta recuperarse, aunque también dejó claro que quería privacidad en ese momento. Alcaraz incluso hizo un gesto hacia una de las cámaras para pedirle que se retirara y no captara de cerca el momento de vulnerabilidad.
Pero el desgaste no fue suficiente para detenerlo. Después de sufrir físicamente, el actual protagonista del tenis mundial volvió a la pista para disputar el quinto set ante un Shelton que tampoco estaba dispuesto a ceder terreno.
El estadounidense aprovechó el intenso intercambio y terminó llevándose una batalla que tuvo prácticamente de todo: cambios de dominio, puntos espectaculares, tensión y un enorme desgaste físico de ambos protagonistas.
Para Alcaraz, la derrota tuvo un sabor especialmente amargo. El español dejó todo sobre la pista y terminó llevando su cuerpo al límite, hasta el punto de necesitar vomitar durante el encuentro, en una muestra de la brutal intensidad con la que se disputó el duelo.
Más allá del resultado, el enfrentamiento ante Shelton quedará como uno de esos partidos en los que el físico, la resistencia y la capacidad de sufrir fueron tan importantes como el talento.