Trine Ellitsgaard: Cruces entre el diseño nórdico e indígena
La obra de la artista habita un espacio donde convergen la claridad estructural y la densidad simbólica de ambas culturas.

Aunque no se trata de una retrospectiva, la exposición “La forma que sostiene el aire”, de la artista danesa Trine Ellitsgaard, viuda de Francisco Toledo, es una revisión de las distintas técnicas que ha utilizado en su obra, que ahora exhibe en el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (Mut).
Es una lástima que se esté perdiendo la tradición (del bordado y del tejido) en Oaxaca –donde vive desde hace cuatro décadas–. Y lo que ocurre es que hay mucho turismo, entonces, los textiles tradicionales se venden a los turistas, pero para vender más y que (la producción) sea más rápida, ya no usan el hilado a mano, sino que se compran materiales y colores sintéticos, porque todo ese proceso en la naturaleza tarda mucho”, señala la creadora.

Y agregó: “Antes una mujer hacía un huipil para la boda de su hija y era algo que duraba toda la vida. Pero ese turista que pasa nunca va a saber eso, jamás, entonces no tiene importancia que (una artesana) ponga toda su alma en la pieza porque ellos se van y en eso se pierden muchas cosas”.
Ellitsgaard también lamentó que algunas empresas se apropien de los diseños de las comunidades indígenas.
Sí es un problema, pero en la moda es difícil que se pague por derechos, ya que todo eso cambia rápidamente, además de que ahí también se copia todo el tiempo uno al otro y es muy difícil que se compren derechos por un diseño. Es casi imposible”.
Durante la apertura de la muestra, que incluye 27 piezas y permanecerá hasta el 8 de octubre, Ana Elena Mallet, quien elaboró el texto curatorial, refirió la importancia del Mut. “Este espacio no sólo era necesario, sino urgente con la tradición y la memoria viva que tenemos en torno a los textiles”.
Al no tener un lugar en donde dialogar, revisar, estudiar y observar los textiles, “siento que estábamos incompletos y en este preciosísimo edificio ahora creo que es un lugar ganado para esta fantástica práctica artística”.
En dicho texto, Mallet asegura que la obra de Trine Ellitsgaard adquiere una resonancia particular, no como una interpretación externa del textil, sino como una práctica que se sitúa en diálogo con sistemas vivos de conocimiento, transmisión y materia.
La exposición reúne un conjunto de obras realizadas en México que trabajan con fibras y materiales profundamente arraigados en el territorio: agave, pita, palma, lana, seda, pluma y pelo de caballo”.
Y asegura que la obra de la artista “habita un espacio intermedio donde convergen la claridad estructural del diseño nórdico y la densidad simbólica de los textiles indígenas y afromexicanos”.
La muestra se divide en tres salas. En la primera, la artista introduce una reflexión sobre la superficie textil; en la segunda profundiza en la relación entre material, territorio y estructura; y cierra con piezas que se expanden hacia lo escultórico y lo ritual.