Polémica por salida de obras de la Colección Gelman: piden al INBAL revelar dictamen

La crítica de arte María Minera exigió  transparentar la integración del Consejo Técnico que avaló la exportación temporal de piezas de la Colección Gelman, incluidas obras con declaratoria de monumento artístico de Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros; especialistas también cuestionan el manejo, la fragmentación y el uso financiero del acervo.

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Vendedora de alcatraces (1943), de Diego RiveraFOTO: CORTESÍA INBAL

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), que dirige Alejandra de la Paz, debe transparentar quiénes integraron el Consejo Técnico Consultivo que autorizó la exportación excepcional y temporal de las obras de la Colección Gelman Santander a España, en específico las 30 protegidas con declaratoria de monumento artístico de Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Así lo expuso ayer la crítica de arte María Minera, durante la mesa La Colección Gelman. Certezas, dudas e incertidumbre, realizada en el Auditorio Wigberto Jiménez M. de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, coordinada por Bolfy Cottom.

Venimos preguntando por el dictamen del comité y quién lo conforma porque una decisión de este tamaño no puede recaer en una sola persona que, además, no es experta en la materia. Alejandra de la Paz no es experta en patrimonio nacional ni en arte moderno mexicano. Entonces, no puede recaer en una persona (la decisión), quien, además, acababa de llegar a su puesto… ¿por qué ella va a decidir por todos nosotros?”, planteó Minera.

Además, expuso que recientemente el gobierno italiano reunió cerca de 40 millones de euros para adquirir un Caravaggio, con la idea, según la autoridad cultural de Italia, “de que esta compra sea parte de un proyecto más amplio para fortalecer el patrimonio nacional, con el objetivo de hacer accesibles a académicos y aficionados las obras maestras del arte italiano, que de otro modo estarían destinadas al mercado privado”.

Caso distinto a lo ocurrido con la colección Gelman, señaló, que no fue adquirida por el gobierno mexicano en su momento.

Si el Estado no protege estas obras y las adquiere como sea, éstas acaban en manos de privados…, pero lo que es un hecho es que muchos privados las tienen para su disfrute personal –que no está mal–, pero acaban fuera de la vista del público en general”.

Minera también señaló que Robert Littman no debió vender la colección, de acuerdo con lo establecido en el testamento de Natasha Gelman. “Él la tendría que haber depositado en un centro cultural o museo para que la pudiera ver el público mexicano. Ese era el deseo de Natasha y quien le dé vueltas a esta idea nos trata de engañar. Y así lo hicieron Jacques y Natasha con su colección de arte europeo que donaron o dejaron en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, sin venderla.

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Autorretrato con monos (1943), de Frida Kahlo.Foto: Cortesía INBAL

“Así que esta ocurrencia es del legatario (Littman), que rompió las condiciones por las cuales le fue entregado este legado. Él actuó como un heredero universal, que no era. Él era un legatario y ahí lo dice: se le entregaba este legado de 95 obras extraordinarias para que él fuera con esta misión única de dejar la colección en un espacio donde pudiera ser disfrutada por el público en general y nos metió en este lío, en este entuerto absurdo de ventas, dineros y especulación financiera de la cual no sé cómo vamos a salir”, lamentó.

La desintegró

En su oportunidad, la escritora y periodista Adriana Malvido proyectó parte del testamento de Natasha y cuestionó el que Littman lo incumpliera al no mantener unidas las 95 obras de los 18 artistas mexicanos, así como modificar el nombre del conjunto artístico, que también acotaba el testamento.

Por ello, propuso que, mientras se arregla la situación, el INBAL y el Museo de Arte Moderno (MAM) deberían considerar mantener la colección y una sala con su nombre. 

¿Por qué si tiene tanto éxito esta sala en el MAM, no la mantienen? Quizá la obra se vaya un tiempo y regrese, pero la colección es más amplia, ¿por qué no se queda una Sala Gelman?” como ocurre en el Museo Metropolitano de NY.

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Autorretrato con collar (1933), de Frida Kahlo.Foto: Cortesía INBAL

Malvido también expuso lo preocupante que resulta que el empresario Marcelo Zambrano se endeudara “con el brazo financiero de la casa de subastas Sotheby’s para adquirir las piezas de la colección. Sin embargo, esta deuda se traspasó a Banca Santander y entonces el señor Zambrano dio en garantía del préstamo esta colección”, lo cual calificó como “muy grave”, “porque la colección pasa de su valor cultural, artístico, memoria histórica y memoria estética a un activo financiero”.

Por último, comentó que gracias a un periodista estadunidense supo que, desde 2020, Zambrano empezó a negociar y a adquirir piezas, aunque aclaró que no se trata de estar en contra de los coleccionistas.

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