"Palomo nunca claudicó": preparan fundación para preservar el legado del caricaturista

Durante un homenaje póstumo, familiares, académicos y colegas destacaron la integridad y la vocación intelectual del caricaturista chileno-mexicano , mientras avanzan proyectos para reeditar y preservar su trabajo.

La exposición Palomo: Papel, Tinta y Memoria se exhibe en el auditorio de la UBS School/UNIVDEP, en la colonia del Valle de la Ciudad de México.
La exposición Palomo: Papel, Tinta y Memoria se exhibe en el auditorio de la UBS School/UNIVDEP, en la colonia del Valle de la Ciudad de México.Foto: Héctor López

José Palomo Fuentes (1943-2026), mejor conocido como Palomo, era un tipo honesto y transparente que no claudicó nunca. Él fue siempre él en una línea y eso es lo que yo siempre le admiré, porque no lo cambió el dinero ni la fama ni nada; él seguía siendo el Pepe Palomo de siempre”, dijo ayer a Excélsior Zandra Reyes Dihmes, quien fuera compañera de vida del caricaturista e intelectual chileno mexicano, durante el homenaje póstumo realizado ayer en el auditorio de la UBS Business School/UNIVDEP, en la colonia del Valle.

Además, adelantó que ella y sus hijos pronto echarán a andar una fundación para lograr reunir y digitalizar los originales de la obra del artista –que colaboró en páginas de Excélsior, desde julio de 2017 y hasta 2026– con la idea de que su trabajo llegue a las nuevas generaciones.  

José Palomo Fuentes fue caricaturista en Excélsior desde 2017 hasta su muerte, en 2026.
José Palomo Fuentes fue caricaturista en Excélsior desde 2017 hasta su muerte, en 2026.Foto: Héctor López.

A dos meses del fallecimiento de Palomo, Zandra Reyes aseguró que ha pasado tiempo atesorando los dibujos y los bocetos del artista.   

“Él, antes de hacer un dibujo, leía cinco libros, el periódico, veía las noticias en la tele, le daba vuelta a su idea y a veces empezaba a hacer bocetos. Algunas veces el dibujo le salía automáticamente y lo podía plasmar, porque era muy rápido para dibujar, pero también era minucioso para lograr el dibujo perfecto”.

Y recordó que ese trabajo pendiente es una promesa que ella y sus hijos le hicieron a Palomo. “El día que enterramos sus cenizas, en nuestra casa de Cuernavaca, bajo una araucaria, le prometimos que haremos por todos los medios que su obra permanezca vigente y eso significa tratar de reeditar El cuarto Reich, porque fue una historieta que tuvo mucha presencia en México y en el mundo, así como Matías y el pastel de fresas.

Finalmente, comentó que detrás del trazo de Palomo había muchas lecturas, muchos trazos y días de pensar, pues, aunque el dibujo lo hacía muy rápido, él siempre tuvo un proceso de exploración sobre los temas. De ahí que todo el tiempo Palomo llevara en la camisa un lápiz y una pequeña libreta para anotar lo que encontraba.  

La familia de José Palomo crearán una fundación para preservar su obra.
La familia de José Palomo crearán una fundación para preservar su obra.Foto: Héctor López.

“Él empezó a dibujar a los 12 años y nunca dejó de crear; siempre traía consigo una libretita en su camisa donde anotaba las cosas que a diario encontraba para luego transformar lo que veía en su camino en un dibujo. Además, su obra reflejaba la realidad y la carencia de la gente más necesitada, carencias que vivió desde su hogar y que pudo plasmar”.  

Durante el homenaje también participaron el académico Mateo Villa y María Esther Núñez Cebrero, rectora de la UNIVDEP, quienes celebraron el peso de la obra gráfica de Palomo y mostraron el montaje de una exposición con obra gráfica Palomo: Papel, Tinta y Memoria, con obra del homenajeado.  

Caricaturista intelectual

Uno de los creadores que aportaron un cartón a la exposición fue Arturo Kemchs, cartonista de El Universal.  

“Palomo perteneció a una generación anterior a la mía. Yo estaba en la preparatoria y leía el UnoMásUno y ya estaba El cuarto Reich, que es a la edad en que te empieza a llamar mucho la atención esa caricatura política que te deja un pensamiento. Así que a Palomo lo conozco por su trabajo y después le doy seguimiento en La Jornada, El Universal y Excélsior.   

“Fue mi súpercompañero porque viajamos mucho. Nos fuimos a Europa y estuvimos compartiendo la habitación en España 22 días. Ya no lo aguantaba (bromea). Pero después nos íbamos a lugares como Cancún, pero todo alrededor del trabajo, a montar exposiciones o a inaugurarlas, así que me da una gran alegría saber que alguien a quien yo admiré cuando estaba chavo, después tuve la oportunidad de que fuera mi amigo y mi compañero”, explicó.

¿Cómo definiría a Palomo?, se le preguntó a Kemchs. “Yo creo que es de los caricaturistas intelectuales del país. Sabemos que es chileno, pero prácticamente su carrera la hizo en México y yo lo encajonaría en un grupo de caricaturistas muy intelectuales. Era un caricaturista muy culto.  

“Cuando viajamos, yo veía que por la noche devoraba libros y me los contaba. Mi concepto de él es el de un hombre que siempre traía cargando un libro y los comentarios que te hacía respecto al arte eran profundos y muy analíticos”, concluyó.

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