Museo de San Carlos revisa la figura del héroe a través de 130 obras
La exposición "El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares" reúne esculturas, grabados, dibujos, carteles y videos para explorar la vigencia del ideal heroico desde la Antigüedad hasta la cultura visual contemporánea.

La versión en bronce de la escultura del guerrero tlaxcalteca Tlahuicole, realizada por el artista español Manuel Vilar (1812-1860), es “uno de los testimonios artísticos más valiosos de la hibridación”, explicó ayer Jorge Reynoso Pohlenz.
La obra combina de forma particular los elementos de identidad local con el canon clásico europeo; un fenómeno de sincretismo visual, observable también en monumentos públicos de la capital, como el dedicado a Cuauhtémoc en el Paseo de la Reforma”, agregó el director del Museo Nacional de San Carlos.
Durante un recorrido por la exposición El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares, que se inaugurará mañana domingo, a las 13:00 horas, en este recinto, el también curador detalló que, a través de 130 piezas, entre esculturas, dibujos, grabados, carteles y videos, la muestra analiza las constantes y las variaciones del modelo heroico grecolatino.

Propone entretejer las conexiones entre las representaciones contemporáneas del cuerpo humano y aquellas construidas en el arte grecolatino, desde la educación académica hasta su permanencia en la cultura visual actual”, señaló.
El promotor cultural destacó que “el cuerpo masculino constituye el eje principal de la exposición, al explorar su construcción heroica vinculada tanto con la tradición militar antigua como con el entrenamiento deportivo”.
La muestra se divide en cuatro núcleos, “en los que las obras del pasado remoto y del siglo XIX entran en un diálogo con el arte del siglo XX, la estética de la Unión Soviética y el México posrevolucionario”, añadió.

Sobre el ideal corporal transmitido a partir del siglo XVIII, señaló que posee un impulso occidental que renació con el rescate de la cultura helénica.
“A diferencia de otras visiones del héroe, el canon griego surgió de la necesidad de supervivencia de ciudades con poblaciones escasas que dependían del entrenamiento, la disciplina, el ritmo y la coordinación, lo que estimula la formación gimnástica de sus ciudadanos varones”, indicó.
Dijo que prevalecía la idea de que “el cuerpo sufre y se sacrifica por un bien mayor, que tienes que aprender, esforzarte; que tendrás adversidades, pero debes enfrentarlas, al igual que a la muerte. En México es la idea del sacrificio”.
Reynoso Pohlenz concluyó que el ideal del cuerpo heroico ha permanecido en el arte del siglo XX en distintos países y que, incluso, “sigue haciendo guiños al arte contemporáneo”, relacionándolo sobre todo con los deportes.
“El futbol es interesante porque no depende de una figura física en particular. Puedes ser alto o chaparrito, fornido o delgado, por eso es un deporte universal”, subrayó.