La muerte está ahí todo el rato: Marta Jiménez Serrano
En su novela "Oxígeno", la escritora española Marta Jiménez Serrano convierte una experiencia al borde de la muerte en una reflexión sobre la fragilidad de la vida, el azar y las pérdidas que nos acompañan cotidianamente.

El contacto con la muerte es un acto constante, azaroso e impredecible, como lo muestra Oxígeno, la más reciente novela de la escritora Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990), una autoficción que retrata el instante en que la autora estuvo a punto de morir intoxicada por monóxido de carbono a causa de una negligencia en el departamento que alquiló.
“Todo el tiempo nos relacionamos con la muerte de maneras más o menos directas. Decía Bob Dylan que todo el que se haya cortado las uñas o el cabello alguna vez sabe lo que es la muerte. Entonces, ya sea por las personas que nos rodean o por cómo va cambiando nuestro cuerpo, hay cosas que acaban y mueren”, dice la autora en entrevista con Excélsior, quien presentará su libro el 5 de septiembre en el Hay Festival Querétaro.
Y agrega: “No sólo morimos los seres humanos, sino también las relaciones y las cosas que tenemos alrededor, así que la muerte está ahí todo el rato, no en un sentido lúgubre, sino que sólo son las reglas del juego: la vida y la muerte son las dos caras de la misma moneda”.

La novela parte de una imagen en la que la protagonista se desploma en el piso del baño y queda en medio de un charco de sangre, sin que nadie pueda advertir la causa.
Después vendrá el traslado al hospital, el diagnóstico, el recuerdo de su madre ante un paro cardiaco, la evocación del mundo mexica que considera cuatro destinos posibles tras la muerte: el Tlalocan, el Omeyocan, el Mictlán y el Chichihualcuauhco, y el hallazgo de la negligencia.
¿Por qué decidió incluir de manera indirecta el covid-19 en su novela?
El covid nos hizo a todos tomar conciencia de la fragilidad de la vida. Fíjate que valoré quitar lo del covid-19 porque, como dices, no tiene un papel central, pero, finalmente, me pareció que contribuía a contar el sinsentido y el desorden de la vida.

“Y lo que ocurre aquí es que, cuando parecía que la amenaza era una… en realidad fue otra. En la pandemia nos instaban a quedarnos en casa, a estar encerrados, y fue precisamente donde corrí el mayor riesgo. Entonces, sí me interesaba mostrar esa ironía de que la amenaza puede venir por otro lado”, apunta.
Por último, asegura que para ella la literatura