El misterio del 26 de marzo: ¿Realmente Beethoven murió durante una tormenta eléctrica?
Se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento del genio de Ludwig van Beethoven.

El 26 de marzo de 1827, Viena no solo perdió a un músico; perdió a un titán. Ludwig van Beethoven, el hombre que había expandido los límites de la sinfonía y desafiado a la propia sordera, exhaló su último suspiro a los 56 años. Pero lo que rodea ese momento final no es solo dolor, sino una de las leyendas más extrañas de la historia de la música con la supuesta tormenta eléctrica que estalló en el instante exacto de su muerte.
¿Es posible que la naturaleza misma se despidiera con un trueno de quien había capturado su esencia en la Sinfonía Pastoral? ¿O es este relato una construcción poética del Romanticismo para elevar la figura del genio sufriente?
El relato del testigo: Un puño contra el cielo
La fuente principal de esta dramática escena es Anselm Hüttenbrenner, un amigo y compositor que estuvo presente en la habitación de Beethoven en sus últimos momentos. Según su relato, alrededor de las cinco de la tarde, el cielo de Viena, que había estado gris todo el día, se rompió.
Hüttenbrenner describió una repentina y violenta tormenta eléctrica, acompañada de un relámpago cegador y un trueno ensordecedor que sacudió la casa. En ese preciso instante, cuenta la leyenda, Beethoven, que había estado inconsciente, abrió los ojos, levantó su puño derecho hacia el cielo con una mirada desafiante, y tras unos segundos, dejó caer el brazo y falleció.

Esta imagen del genio "luchando" contra el trueno final encaja perfectamente con la narrativa de su vida, como un hombre que pasó décadas peleando contra la adversidad, la enfermedad y el aislamiento.
¿Ficción o realidad? Lo que dice la historia
Durante años, se dudó de la veracidad de la tormenta, atribuyéndola a la imaginación romántica de Hüttenbrenner o a una invención posterior para dar un final épico a la vida de Beethoven. Sin embargo, investigaciones posteriores han aportado datos que invitan a la duda.
Registros meteorológicos de la época sugieren que ese 26 de marzo hubo, efectivamente, actividad inestable en Viena, con posibilidad de fenómenos eléctricos y granizo, algo no tan inusual en la primavera centroeuropea. El hecho de que Hüttenbrenner fuera el único testigo que mencionara el detalle del puño alzado (otros, como Stephan von Breuning, llegaron poco después) sigue siendo el punto más debatido.

Lo más probable es que la tormenta ocurriera, pero que el gesto final de Beethoven fuera una interpretación poética o una exageración de un espasmo agónico. Fuese como fuese, la historia del puño contra el trueno se ha vuelto indisoluble de su figura.
Más allá de la leyenda: Los verdaderos misterios de su salud
Si bien la tormenta capta la imaginación, los verdaderos misterios científicos sobre Beethoven se centran en su salud. Durante siglos, se debatió qué causó su sordera y su muerte.
Hoy sabemos, gracias a análisis de mechones de su cabello y fragmentos óseos, que Beethoven sufría de envenenamiento por plomo (saturnismo). Los niveles encontrados eran cientos de veces superiores a lo normal. Esto pudo deberse a varias causas:
- El vino: En esa época, se usaba acetato de plomo ("azúcar de plomo") para endulzar vinos de baja calidad y como conservante. Beethoven era un consumidor habitual.
- Tratamientos médicos: Algunos ungüentos y medicinas de la época contenían plomo.
- Agua: Las tuberías de plomo eran comunes.

Este envenenamiento crónico explica muchos de sus síntomas: irritabilidad extrema (su famoso mal carácter), dolores abdominales crónicos y, crucialmente, pudo haber contribuido a su sordera progresiva, aunque no fuera la única causa (se barajan también otosclerosis y sífilis, aunque esta última ha sido descartada por estudios genéticos más recientes). Su causa final de muerte fue una cirrosis hepática descompensada, agravada por la toxicidad del plomo.
El legado inmutable del 26 de marzo
Ya sea que muriera desafiando a un trueno o en el silencio de una agonía cirrótica, la muerte de Beethoven el 26 de marzo de 1827 marcó el fin de una era y el comienzo de otra. Su música unió el Clasicismo con el Romanticismo, y su vida, llena de tragedia y triunfo, sigue inspirando. La tormenta eléctrica puede ser leyenda, pero el impacto que dejó en el mundo fue, sin duda, un rayo que sigue brillando.
AAAT*
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