Jerónimo Tristante explora crimen, espionaje y poder en su novela 1973

La nueva novela del autor español  indaga en la manipulación de la verdad y los juegos de poder en la España de la Guerra Fría, a través de un caso criminal sin resolver.

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En esta novela, el autor narra la vida de Julio Alsina, un expolicía, que se exilió en Francia y debe volver a España contratado por la CIA para resolver un triple asesinatoCortesía Editorial Contraluz

Los crímenes personales se entrelazan inextricablemente con las maquinaciones del poder político y el espionaje clandestino.

El escritor español Jerónimo Tristante (1969) parte de esta premisa para confeccionar la novela 1973 (Contraluz), que explora la España franquista en transición, entrecruzando un crimen brutal con el espionaje internacional y las intrigas políticas de la Guerra Fría.

La novela presenta una narrativa dual que contrasta la inocencia de un niño testigo de una masacre familiar con la experiencia desencantada de Julio Alsina, un expolicía español exiliado en París, que es reclutado por la Central Intelligence Agency (CIA) para investigar un caso que permanece sin resolver.

“Me dicen que más que novela policiaca, hago novela histórica. Creo que es cierto. Empecé con la saga del detective Víctor Ros, en el siglo XIX, a combinar lo policiaco con la historia. Y fue mi camino. Escribí seis novelas con este personaje”, comenta en entrevista desde España.

Ahora, el narrador entrega el segundo título del expolicía Julio Alsina, protagonista de 1969, escrita en 2009. “Cuando hacemos una serie protagonizada por un detective, cada novela debe ser concluyente; es decir, que se pueda entender sin haber leído la anterior.

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En la novela 1973 cohabitan la historia y la política. Jerónimo Tristante pone énfasis en el proceso de investigación, las contradicciones, los cabos sueltos y los secretos enterrados durante los últimos años del franquismo.Cortesía Editorial Contraluz

“Alsina es un policía alcohólico, manso, su mujer lo dejó, lo engañó. En la primera historia, gracias a que investiga un caso, sale de ese pozo y conoce a Rosa, su mujer actual. Acaban huyendo a Francia con una información comprometedora. Y ahí se establece como librero. Tiene una vida tranquila y feliz. Pero los líos lo persiguen”, añade.

Tras 25 años como novelista, el biólogo de profesión confiesa que ha dado vida a tramas detectivescas, historias de enigma, de espías, más que policiacas.

“Tengo un par de domestic noir y me ha marcado el género negro, me gustan los personajes outsider que luchan contra el establishment”.

Destaca que 1973 trasciende el género de misterio para convertirse en “un análisis social que examina cómo la verdad se manipula, oculta y sacrifica en aras de intereses políticos superiores.

“Su relevancia radica en la manera en que ilumina un periodo histórico crucial de España, presentando personajes humanizados atrapados en sistemas que los superan; mientras cuestiona la posibilidad de alcanzar justicia en contextos marcados por la conspiración y el poder sin restricciones”, dice.

“Esta segunda entrega de Alsina, más que negra es procedimental: seguir una investigación, un asesinato realizado dos años atrás en una zona turística de España. Aparentemente, un francés mató a su mujer y a sus dos hijos y desapareció. Todos creen que se suicidó”, detalla.

El egresado de la Universidad de Murcia considera que 

“el Madrid de 1973 es un momento singular en la historia de España. En la fase de documentación la pasas muy bien, porque aprendes mucho. Me pareció interesante conocer y analizar todas las facciones que había dentro del franquismo. Franco estaba ya grande, tenía Parkinson y se quedaba dormido en los consejos de ministros. Y el régimen empieza a hacer sus movimientos”.

El exilio de los españoles en París es otro momento histórico que evoca. “Francia siempre ha sido muy importante para los españoles. Alsina regresa y se encuentra a la España que es ya la séptima economía del mundo, porque el turismo trae mucho dinero y entraban divisas de los migrantes que estaban fuera. El turismo fue fundamental para el cambio de mentalidad de los españoles”, indica.

Tristante está convencido de que “la novela policiaca es la más matemática de todas. Todo debe encajar, debes cerrar bien. Tu lector sigue mucho el género, es un conocedor. Se debe pensar mucho. Una mente científica te ayuda mucho. Soy un escritor de mapa y sé hacia dónde ir”.

Adelanta que escribe la séptima novela de la saga de Ros. “Me lo llevo a Estados Unidos, la historia sucede en el Nueva York del siglo XIX, así como en Chicago y Montana. Me gusta cambiar de época y geografías”.

Jerónimo Tristante admite que México le parece un buen caldo de cultivo para una novela negra.

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