Homenaje literario: Rescatan poemas inéditos de Sabines

Para celebrar el centenario del poeta, publicarán una antología con piezas recuperadas y será recordado en el Palacio de Bellas Artes y en su natal Chiapas

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El próximo domingo se dedicará un homenaje al poeta en Bellas Artes.Foto: Archivo Excélsior.

Setenta poemas desconocidos de Jaime Sabines (1926-1999) verán la luz en el libro Poemas rescatados, que publicará la UNAM, bajo el cuidado del poeta y ensayista Marco Antonio Campos, para celebrar el centenario del nacimiento del vate chiapaneco, que se cumplirá el jueves 25 de marzo.

Así lo comenta su hija Judith Sabines, en entrevista con Excélsior, quien detalla que el próximo domingo se dedicará un homenaje al poeta en Bellas Artes, a lo que se sumarán charlas, reediciones y otras actividades, como la traducción de su poesía al tzeltal, tzotzil y zoque, en una coedición entre el gobierno de Chiapas y la UNAM.

También será homenajeado en ferias del libro como la Filuni y la Fiesta del Libro y la Rosa; en el Centro Libanés y en la Cámara de Diputados.

Mi papá tenía muchísimo material inédito que fue dejando a lo largo de los años. Él tachaba poemas y otros los dejaba en sus libretas, porque no entraban en el concepto de sus libros, pero tenía mucho material desde los años 50 y hasta los 90”, asegura su hija.

Cierto día, platicando sobre los poemas inéditos de adolescencia que le publicaron a (Carlos) Pellicer, Jaime Sabines les dijo a sus hijos que no era justo que le hicieran eso a los poetas.

Él nos decía: ‘A mí no me vayan a hacer una cosa así. Después de muerto, no me publiquen cosas que yo no quise’. Y nos decía que lo mejor era quemar todo”, relata.

Pese a todo, Judith guardó las libretas del poeta y cierto día volvió a preguntarle si valdría la pena recuperar algunos versos.

Entonces me dijo: ‘Pásame unas cuantas libretas’. Se las fui pasando y empezó a revisar todo, pero sí hubo una primera libreta que me dijo: ‘¡Quémala completa!’, es decir, no le gustó nada, aunque obviamente, no la hemos quemado”, reconoce.

Poco a poco el autor de Los amorosos revisó aquellas libretas de pasta dura, en las que colocó un papelito, una palomita y escribía al margen: “Rescatar” o “Levantar censura”.

Así que les dijo a sus hijos (Julio, Julieta, Judith y Jazmín): “Pues, voy a hacer un libro de poemas rescatados, vamos a publicar esto y lo demás se quema”.

Por aquellos días, Carlos Monsiváis visitó al poeta, se enteró del proyecto, escuchó algunos versos y le dijo que eran muy buenos, que los publicara.

La idea fue cobrando forma: Sabines revisaba sus libretas, haría una primera selección, que pasaría en limpio su otra hija, Jazmín, quien conoce su letra, y a partir de ese compendio haría una segunda lectura.

Mi papá también quería que alguien externo hiciera otra selección y pensó en José Emilio Pacheco: ‘Yo confío completamente en José Emilio, en su juicio, en su criterio’. Pero cuando habló con Monsiváis, también le gustó la idea de que él viera la selección”, apunta Judith.

Labor inconclusa de Sabines

Pero el también autor de La señal y Horal sólo alcanzó a revisar hasta la libreta de 1968, porque le  diagnosticaron un cáncer que lo enclaustró.

Cuando mi papá enfermó, ya escribió muy poco y lo hacía en hojitas y en libretas de taquigrafía, pero ya no logró revisar el material de los años 70 y 80, porque se dedicó a los tratamientos”, lamenta.

Así que cuando el vate murió, todos sus amigos y los editores de Planeta esperaban aquel libro, pero ninguno de sus hijos quiso  concretarlo.

Todo mundo esperaba el libro de poesía inédita, pero no quisimos hablar de eso, porque nos sentíamos presionados, pues no había terminado la selección ni la segunda revisión”, detalla.

Pasaron los años y ahora que llega el centenario del nacimiento de Sabines, “nosotros, ya viejos y con otra perspectiva, decidimos retomar aquel libro e, incluso, convencí a una de mis hermanas (Julieta), pero bajo la condición de que sólo publicáramos los versos que él seleccionó y ninguno más”, asegura.

Y también convenció a sus hermanos de que la primera edición fuera con la UNAM, sello que publicó su primer recuento poético, en 1962, aunque posteriormente se integrará al volumen de Planeta. 

Nosotros ya entregamos el libro a la UNAM y se está trabajando. Yo le pedí a Marco que me diera su opinión sobre esos poemas inéditos...”, y, de momento, lo único que los detiene es si deben eliminar algún folio de esta caja del tiempo poética que verá la luz antes de que concluya el año.

Para cerrar la entrevista, Judith recuerda a su padre como un hombre optimista.

“Yo le hablaba de guerras, calamidades y de la dualidad del ser humano, pero él confiaba en el ser humano y afirmaba que lo más importante es el amor,  y podrá sonar cursi, pero cuando empezaba a discutir con mis hermanas, nos callaba y decía: “Por favor, no discutan, lo más importante es el amor”.

Donarán archivo de Sabines a una universidad

Judith Sabines también habla del archivo de su padre.

Lo vamos a donar a alguna universidad. Lo hemos pensado mucho, porque no puede estar en el closet ni en el estudio, sino que tiene que ser cuidado, pero aún estamos sopesando cuidadosamente a qué universidad se lo daríamos”.

El acervo, detalla, incluye diversos documentos, “como las cartas que le escribió a mi mamá, muchas de sus credenciales, sus pasaportes y muchísimas fotografías.

Por ejemplo, hay instantáneas de su niñez, su adolescencia, de cuando ya era más conocido, acompañado de otros personajes, en fiestas y de cuando estuvo recluido 10 años en casa, a causa de sus enfermedades”.

El acervo también contiene las escrituras de cuando se vendió la tienda El Modelo, donde trabajó y escribió Tarumba.

Tambien tenemos el acta de matrimonio de mis abuelos, que es muy interesante, aunque ya está deteriorada, y una carta de amor del Mayor Sabines a doña Luz”.

También resguardan recortes de periódicos que servirán para que los nietos del poeta elaboren un libro, y un acervo bibliográfico con 3,000 a 4,000 libros, aunque no es una biblioteca de autor.

*mcam