El hechizo de narrar: Martín Solares revela cómo crear ficción
En El fantasma de las novelas, el autor desentraña el arte de contar historias y propone métodos para invocar la “magia” de la ficción.

“La ficción es un tipo de encantamiento, tiene mucho que ver con la magia. Es una creación muy delicada, algo más delicado que el cristal y no tiene una naturaleza fácil de describir. Si funciona bien, es fluida y torrencial”, afirma sin dudar el escritor Martín Solares (1970).
“Si revisas las palabras que se utilizan para invocar la magia, podemos ver que se le trata con el mismo respeto que se le da a la literatura. Si no tenemos respeto por las palabras, no podremos crear esa magia”, agrega en entrevista el narrador mexicano.
“Todos los escritores estamos obligados a encontrar una manera personal de decir ‘Había una vez’. Ese es un punto de partida para desarrollar la magia. Las palabras deben surgir de la voz interior”, añade.
Éstas son algunas de las reflexiones que dieron vida al libro El fantasma de las novelas (Era), en el que reúne 16 métodos instantáneos para analizar ficciones, ya sea novelas o cuentos, dirigidas tanto a escritores como a lectores.

El volumen, que se presentará el 17 de abril en Casa de Ediciones Era (Mérida 4, colonia Roma), a las 19:00 horas, es el segundo de un “tríptico informal”, precedido por Cómo dibujar una novela; y Solares trabaja ya en el tercer título.
“La literatura es una voz que los escritores tratamos de registrar, que nos cuenta una experiencia singular. Rudyard Keepling decía que la literatura la dicta el demonio interior que todos tenemos.
“Pero, en México, la situación es más desesperada. Nosotros obligamos a ese demonio no sólo a que nos dicte, sino a que invente los ladrillos, que trabaje por las mañanas como albañil y por las tardes como ingeniero y arquitecto y, al final de la construcción, como decorador de interiores. Es decir, lo explotamos”, señala.
Para Solares, ese demonio interior no dicta. “La inspiración y el talento también es una ficción. Todos creen que con el talento se nace. Pero se va construyendo con base en mucho ejercicio.
“Por eso, se deben cuidar los detalles. Cada palabra es indispensable, cada ladrillo cuenta y debe estar hecho de emoción, fascinación y asombro. Tener magnetismo”, indica.
El también editor dice que en la ficción no cabe la moralina ni las citas textuales, el caló académico, las toneladas de datos, el tono periodístico o la poesía. “Hay que recurrir a la poesía sólo cuando es absolutamente necesario”.
Más que recetas, el autor de Los minutos negros y Cómo vi a la mujer desnuda, ofrece, además de sus análisis, las reflexiones de distintos escritores de diversas épocas, para que los lectores o escritores en ciernes descubran y puedan estudiar a quienes fueron sus ancestros literarios.
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