Gabriela Ortiz convierte el misterio de la Reina Roja en un poema sinfónico

La compositora mexicana estrenará "La reina roja" el 31 de julio en el Festival Paax GNP, una obra inspirada en el célebre hallazgo arqueológico de Palenque y en la emoción que despertó entre sus descubridores.

Inspirada en un descubrimiento arqueológico en Palenque Chiapas, la compositora mexicana Gabriela Ortiz compuso el poema sinfónico "La reina roja" que estrenará el 31 de julio en el Festival Paax GNP.
Inspirada en un descubrimiento arqueológico en Palenque Chiapas, la compositora mexicana Gabriela Ortiz compuso el poema sinfónico "La reina roja" que estrenará el 31 de julio en el Festival Paax GNP.Foto: Archivo Excélsior

Descifrar el sonido de las piedras y la selva, pensar en el amanecer, en la intensidad rojiza del cinabrio y en el asombro que invadió a los arqueólogos al realizar el hallazgo arqueológico de la Reina Roja, en Palenque. En eso pensaba la compositora mexicana Gabriela Ortiz cuando empezó a crear el poema sinfónico La reina roja, que estrenará el 31 de julio en el Festival Paax GNP.

Es maravilloso transcribir la emoción en música, aunque todo eso es un misterio. Pero lo que sí te puedo decir es que esta obra irá por muchos lados. Ahora, tampoco quise ir a la cuestión literal de usar unas conchas o algo así para que suene maya. Esa no fue la intención”, dice a Excélsior la creadora galardonada recientemente con tres Grammys.

¿Cómo nació este proyecto? 

Antes de iniciar había escuchado vagamente acerca de la Reina Roja y su descubrimiento en 1994. Pero cuando Alondra de la Parra, director del Festival Paax GNP, se acercó a mí para hacer esta colaboración juntas, con varias orquestas de Austria, París y, principalmente, el Paax, ella me dijo: ‘¿Has escuchado algo sobre la Reina Roja?, y me mandó un link.

"La reina roja", de Gabriela Ortiz es un poema sinfónico dividido en cinco movimientos.
"La reina roja", de Gabriela Ortiz es un poema sinfónico dividido en cinco movimientos.Foto: Cuartoscuro.

Volví a empaparme del hallazgo y me pareció maravilloso, así que me di a la tarea de investigar con amigos arqueólogos, como Laura Filloy, quien está trabajando para el Museo del MET… y quien escribió un libro sobre Pakal. Ella me platicó un poco de la Reina Roja –cuyo nombre es Tz’akab Ajaw– y luego di con el libro de Adriana Malvido, que es una crónica fascinante”, recuerda.

¿Qué detalles formaron la atmósfera sonora? “Me impactó todo lo que está alrededor del descubrimiento. Por supuesto, la historia de la Reina Roja y la crónica de cómo la descubrió la arqueóloga Fanny López Jiménez, porque ella tuvo la intuición de decir que ahí había algo y todo eso lo narra Adriana.

“Más que lo histórico, me interesó la parte humana, cómo la encontraron y cómo se vivió el momento cuando la arqueóloga abrió la tumba, cubierta de cinabrio, y dijo: ‘Estos huesos pertenecen al cuerpo de una mujer’”, detalla.

Toda esa atmósfera y el relato dieron como resultado los cinco movimientos de la obra: Luminiscencia en rojo, Geometría de selva y piedra, Cinabrio, Rostro malaquita y Tz’akab Ajaw, que hablan sobre el amanecer, la intuición de la arqueóloga, la geometría de las piedras, el color cinabrio y su máscara de malaquita.

¿Qué reflexión queda después del asombro sonoro? “Que la maya era una cultura tremendamente civilizada, que eran grandes observadores del cielo, por eso me da muchísima rabia que venga un personaje como (Isabel Díaz) Ayuso a decir que las culturas mesoamericanas eran salvajes… Es de una profunda ignorancia el no conocer, no saber y decir opiniones sin fundamento.

El hallazgo de la tumba de La reina roja, en Palenque, Chiapas, se realizó en 1994 .
El hallazgo de la tumba de La reina roja, en Palenque, Chiapas, se realizó en 1994 .Foto: Cortesía INAH.

Estas culturas son de una gran sabiduría; hay que adentrarse para saber de dónde venimos, quiénes estaban antes en este continente. La historia de la Reina Roja, para mí, ha sido un gran aprendizaje”, expone.

¿Volverá a Palenque con otros ojos?

He estado dos veces en Palenque, una de muy niña, cuando fui con mis padres. Después volví a ir con mi hija. Pero cuando regrese, volveré con otros ojos, con otro olfato, con otra visión”.

¿Cómo asimiló su reciente éxito en los Grammys? “Han sido muchísimos años de trabajo. En 1985 empecé mis primeras obras que considero ya en catálogo, pero los Grammy no me cambian: sigo trabajando y teniendo los mismos retos, problemas y metas. 

“Por otro lado, sí creo que las instituciones (orquestas), sobre todo en el extranjero, están abriendo los ojos hacia otras latitudes y hacia otro tipo de música. La diversidad es algo ya que se empieza a reflejar. El que estrenaran Revolución diamantina en Berlín habla ya de un cambio. Es un momento interesante a nivel musical… y espero que si ven que a una compositora mexicana que gana un Grammy, que sepan que Latinoamérica produce compositores y que México tiene muy buenos. No soy la única”.

Ortiz habla de sus próximos proyectos, como el estreno, en septiembre, de Fanfarria volcánica, en la Sala Nezahualcóyotl, por los 90 años de la UNAM y la posible creación de un segundo ballet –tras el éxito de Revolución diamantina–, en colaboración con Jorge Volpi.