Eduardo Matos denuncia falta de apoyos necesarios para mantener sitios arqueológicos

Arqueólogo y especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) advierte que el mantenimiento del INAH está en riesgo por falta de recursos 

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Eduardo Matos recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2007 y el Premio Princesa de Asturias 2022.Cortesía INAH

El arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma (CDMX, 1940), Premio Princesa de Asturias (2022) cuestionó la falta de plazas y de presupuesto en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como de apoyos necesarios para el mantenimiento de sitios arqueológicos en su texto Estos tiempos que vivimos..., publicado en el número más reciente de la revista Arqueología Mexicana.

Me duele ver que jóvenes egresados de la ENAH no puedan acceder a plazas vacantes porque la Secretaría de Hacienda no acepta su renovación. Me duele saber que la movilidad del escalafón no permite a los investigadores alcanzar mejores posiciones (en el INAH).

Y agregó: “Me duele profundamente que no se abra la puerta para el nombramiento de nuevos candidatos a eméritos del INAH. Siento profunda tristeza de observar cómo sitios arqueológicos, museos y otras dependencias culturales no cuentan con los apoyos necesarios para su mantenimiento, aunque recientemente la presidenta Sheinbaum dio a conocer que habrá fondos para estas acciones”.

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Portada de la revista 'Arqueología Mexicana', mayo de 2026Especial

También refirió el tema del Tren Maya. “Actualmente se discute sobre los daños que causó el Tren Maya a los vestigios arqueológicos, al medio ambiente y a las comunidades locales. Lo que escuchamos y vemos a través de inspecciones, videos y fotografías es desolador”.

Y mencionó los cuestionados Parques de la Memoria: “El traslado de fachadas y otros elementos para formar los llamados ‘Parques de la Memoria’ son muestra de lo que no debe hacerse”.

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Eduardo Matos Moctezuma fue fundador y director del Proyecto Templo Mayor (1978), ha sido director del Museo Nacional de Antropología (1986-1987) y del Museo del Templo Mayor (1987-2000).Cortesía INAH

Así lo expresó en dicho artículo, que aborda el legado del historiador y filósofo Miguel León Portilla (1926-2019), a quien hace un par de meses se le dedicó un homenaje en el Colegio Nacional, en la Academia Mexicana de la Lengua (AML), en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, en la Feria Internacional del Libro de Coyoacán (Filco) y con la publicación del libro Soy mi memoria.

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Eduardo Matos Moctezuma fue fundador y director del Proyecto Templo Mayor (1978) y director del Museo del Templo Mayor (1987-2000).Cortesía INAH

Impacto en la investigación y conservación

Los tiempos que vivimos, aseguró Matos, “nos mueven a la reflexión. Así como es un acto de justicia reconocerlos méritos de quienes han destacado en el campo de la historia y la antropología, no podemos voltear la cara y hacer caso omiso de lo que está sucediendo en nuestro país”.

Y aseguró que si hoy se refiere a lo que está aconteciendo en el sureste es porque siempre ha alzado la voz públicamente cuando se manipula la historia.

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El arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma (CDMX, 1940) es autor de libros como Muerte a filo de obsidiana (1975) Vida y muerte en el Templo Mayor (1986), Tenochtitlan (2006) y Tlatelolco.Cortesía INAH

Por ejemplo, “en mi discurso en Oviedo en 2022, dije, entre otras cosas: ‘… la historia y la arqueología nos llevan frente a las sociedades del pasado y nos muestran que muchas de ellas fueron creadoras de avances importantes y que, en su devenir, surgieron imperios y gobernantes poderosos que en su soberbia creyeron que serían eternos, pero no fue así. La historia es implacable en sus juicios. No se puede pretender manipularla ni cometer el despropósito de tergiversarla. Mala consejera es la ignorancia que en muchas ocasiones lleva a la mentira”.

Y esa ignorancia se vio reflejada, dijo, cuando las máximas autoridades de nuestro país olvidaron el Tratado de Paz y Amistad entre México y España de 1836, cuando se intentó cambiar la fecha de fundación de Tenochtitlan sin una base o como cuando se intentó “blanquear” la historia prehispánica “negando aspectos fundamentales de la misma como el sacrificio humano, del que hay sobradas pruebas a través de códices, esculturas, relieves, pintura mural y restos osteológicos humanos”.