“A todos los sitios les falta vigilancia”: alertan crisis de seguridad en zonas arqueológicas
Aunque el INAH ha reforzado medidas en sitios como Teotihuacan tras recientes incidentes, especialistas advierten que la falta de presupuesto, custodios y planeación mantiene en riesgo tanto zonas abiertas al público como miles de espacios arqueológicos sin explorar.

Mientras el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reporta la instalación de arcos para detectar metales en los sitios de Teotihuacan, Chichén Itzá, Tulum, Monte Albán y Palenque, luego del ataque ocurrido la tarde del pasado 20 de abril en Teotihuacan, la arqueóloga Noemí Castillo señala que en todo el país hace falta más presupuesto y custodios para atajar el problema.
“Realmente, a todos los sitios arqueológicos de México les falta seguridad, les falta vigilancia y a eso podemos sumar que hay una gran desorganización en el Instituto, pero eso ya tiene varios años”, asegura Castillo en entrevista con Excélsior.

Además, reconoce que la falta de seguridad ocurre en los 178 sitios arqueológicos abiertos al público, concurridos o no, los cuales deberían contar con custodios que garanticen la seguridad, pero sin dejar de lado los más de 60 mil sitios ubicados a lo largo y ancho del país, para evitar el saqueo.
En el caso concreto de Teotihuacan, Castillo expone: el público a menudo va a las pirámides, aunque el sitio es más amplio.
Es un sitio que tiene 5 mil hectáreas, ya que fue una súper zona arqueológica, y, claro, lo que le llama la atención a los visitantes no es tanto el tamaño de las pirámides, pues no son las más grandes de México (como Cholula), sino subir a las estructuras, aunque yo proteste, pues las pirámides sólo son basamentos y lo más importante es la historia y lo que hay en los museos (de sitio)”.

Castillo también considera que el turismo es el aspecto más depredador de los sitios arqueológicos.
“No me gustan los turistas, porque yo no hago arqueología para el turismo, yo hago historia, y a mí no me interesa que acuda un gringo o un chino, sino que vayan los niños mexicanos y aprendan lo que es suyo y que lo difundan”.
¿La falta de vigilantes sólo ocurre en los grandes sitios ?, se le consulta a Castillo.
“Eso pasa en Teotihuacan, pero también en los sitios pequeños. Ve a una zona chiquita, donde apenas hay un guardián y lo vas a ver; incluso luego lo cierran porque no van los visitantes. Esa es la realidad.
“Por otro lado, en Chichén Itzá ocurre lo mismo: hay poca seguridad e, incluso, podemos ver a vendedores más de la cuenta”, aunque en este momento el INAH afirma que ya reforzó la seguridad.
Saqueo y fallas
Uno de los grandes males que aquejan al Instituto Nacional de Antropología e Historia, apunta Castillo, es que exista la percepción de que el INAH es una institución millonaria.
“La gente piensa que el INAH es millonario, pero no tiene recursos suficientes o yo no los veo para seguir trabajando.
“Por ejemplo, en Tehuacán trabajé tres décadas, pero el año pasado se anunció que ya no había dinero para los custodios, así que no les han pagado y ahí los tienen contratados vía outsourcing”, reconoce.
Además, explica, otro vicio del INAH es que “cuando se habla de miles de sitios arqueológicos en México, éstos no se protegen y tan sólo basta ver el caso de los sitios en Chalco y Texcoco (como Ahuehuetes Tetzcoco y Los Tlalteles, ambos reportados por Excélsior), que han sido destruidos y donde sólo los vecinos y los investigadores han peleado por su conservación, y no el INAH”.
Por último, está la falta de fondos para investigar y el tema del saqueo, lamenta. “Se debe visibilizar la falta de apoyo para la investigación, pues tampoco hay dinero para el trabajo, porque en el Instituto Nacional de Antropología e Historia estamos en la calle.
“¿Sabes que tenemos 800 investigadores de base para todo el INAH, de los cuales sólo hay cerca de 400 arqueólogos? ¡Y eso es para todo el país! Y nada más quiero decirte que el año pasado a mis investigadores, que no son de base, les demoraron sus pagos hasta diciembre, pero seguimos con nuestras investigaciones”, apunta.
Y, por otro lado, también está la falta de vigilancia que ha impactado en el saqueo. “El saqueo de piezas no ocurre en las zonas abiertas, sino en el montón de sitios que no se han explorado. ¡Claro que sigue el saqueo! Ahora mismo se ofrecen piezas mayas en Europa, así que el saqueo se mantiene. ¿Y quién lo controla? ¿El INAH? ¿Tiene gente para hacerlo? ¿Tiene planes? Yo creo que no”, concluye.