“Dirección gritadero” cuestiona los límites de la libertad de expresión

La obra, que se presentará del 29 de octubre al 22 de noviembre en el Foro La Gruta, retrata a tres mujeres que esperan llegar a un lugar donde gritar es permitido, en una sátira sobre la represión y las contradicciones de la libertad.

"Dirección Gritadero" se presentará en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico a partir del 29 de octubre con funciones de jueves a domingo.
"Dirección Gritadero" se presentará en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico a partir del 29 de octubre con funciones de jueves a domingo.Foto: Cortesía Eve González/ Centro Cultural Helénico.

Vivimos en una sociedad en la que gritar es un problema o algo mal visto. Sin embargo, hay quien elige hacerlo en una manifestación, en un concierto, en el tianguis o en un estadio de futbol. Bajo esa premisa contradictoria se apoyó la obra de teatro Dirección gritadero, que será presentada del 29 de octubre al 22 de noviembre en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.

La pieza cuenta la historia de tres mujeres que esperan un autobús que las lleve a ‘El Gritadero’, el único lugar donde cualquiera puede expresar aquello que no les está permitido decir. Sin embargo, el transporte se demora y se desconoce cuánto tiempo más va a tardar, comenta a Excélsior Paloma Arredondo, productora y actriz del montaje dirigido por Alberto Lomnitz.

“La historia, escrita en 1988 por el dramaturgo francés Guy Foissy (1932-2021), es una suerte de distopía vigente, en donde lo único que cambia es el tema de la tecnología, pero se ubica en un sistema represor como en el que nos encontramos”, comenta Arredondo.

"El Gritadero" es el único sitio al que pueden acudir las protagonistas en el que pueden expresar lo que no le está permitido decir.
"El Gritadero" es el único sitio al que pueden acudir las protagonistas en el que pueden expresar lo que no le está permitido decir.Foto: Cortesía Eve González/ Centro Cultural Helénico.

Y agrega: “El teatro es una analogía de la vida, uno de los propósitos de la escena es hacer que el espectador salga cuestionándose y viéndose reflejado en muchas de las situaciones”.

¿La espera es el centro del relato? 

“La espera se convierte en la trama de la obra y ahí el espectador se irá dando cuenta de que las tres son iguales, que tienen las mismas necesidades, las mismas carencias, los mismos vacíos y se trata de una distopía porque nunca se menciona qué lugar es y en un tiempo que no se aclara, así que podría haber ocurrido hace 40 o 100 años.

“Se trata de una comedia, porque no hay mejor manera de asomar al público a esa realidad, es decir, de una manera amable de comunicar las situaciones. Los mexicanos tenemos mucho: tiembla y a los tres segundos ya circula el meme o el chiste, porque es un gran recurso dramático para que llegue al público, porque nos hace creer, como espectadores, que eso no nos está pasando a nosotros”, abunda.

¿Cómo es concebido el Gritadero? 

“Es un lugar con celdas acolchadas para que la gente pueda sacar ahí sus gritos de dolor, de angustia, de placer, de lo que se le dé la gana, pero acolchado y de manera individual, de manera secreta, es donde se grita de forma privada, como en las casillas de votaciones en cada elección.

La comedia escrita por Guy Foissy pone en juego las tensiones entre las normas sociales y la necesidad de expresar lo que sentimos y pensamos.
La comedia escrita por Guy Foissy pone en juego las tensiones entre las normas sociales y la necesidad de expresar lo que sentimos y pensamos.Foto: Cortesía Eve González/ Centro Cultural Helénico.

“Y en esa distopía eso es lo que se entiende por libertad, en la cual los personajes están a gusto y conformes. Sin embargo, es una sátira de lo que nosotros mismos entendemos como libertad. Por ejemplo, hoy en día tenemos micrófonos (en las redes sociales) y todo mundo puede ejercer su opinión y hacerlo sin agraviar, aunque a la vez, vivimos en un sistema en el que todo lo que digamos podrá ser utilizado en nuestra contra”, expone.

¿Cómo es descrito el acto de gritar desde la pieza? 

Ahí volvemos a lo paradójico. Los seres humanos necesitamos gritar, sean gritos de odio, dolor, placer o desesperanza. El grito es una manifestación y es un respiro, es una expresión, una necesidad y aquí se plantea como una liberación, una necesidad del ser humano para expresar lo que está sintiendo y se puede ir al gritadero una o dos veces al día, pero se tiene que ir a gritar ahí, es decir, sí te doy la libertad, pero acotada”.

¿Gritar es una acción bastante castigada? “Totalmente, porque gritar es mostrar falta de autocontrol y exhibir nuestro desacuerdo y no está permitido. “Finalmente, para quienes hacemos teatro ésta es una manera de manifestar nuestro grito. Hay quien elige acudir a una manifestación, ir a ver a un artista… y es una manera de decir lo que estamos sintiendo, con lo que estamos a gusto o disgusto”.

¿ Y si la sociedad pudiera gritar con mayor facilidad? “El grito es la manifestación de una emoción y lo que tendríamos que atender es el paso anterior al grito. La gente grita, llora y se escapa. El grito es un escape y una manifestación de lo que te está preocupando.

El grito es la manifestación de una emoción y lo que tendríamos que atender es el paso anterior al grito. La gente grita, llora y se escapa. El grito es un escape y una manifestación de lo que te está preocupando.

“El problema es que hay poca familiaridad con el manejo de las emociones y por eso llegamos al límite y, si en esa sociedad pudiésemos gritar libremente… sería un acto normal y es algo que se expresa en la obra: Gritar es una necesidad fisiológica”, concluye.