Pascal en Excélsior, aniversario XX

El 28 de octubre de 2006, Pascal Beltrán del Río fue designado director Editorial de Excélsior. En ese momento comenzaba una de sus mejores épocas que ha vivido El Periódico de la Vida Nacional en sus casi 110 años. Sin embargo, en ese año los augurios no eran tan venturosos.

El año 2006 fue muy complicado para México y muy difícil para Excélsior. Como país, México atravesaba la elección más compleja de casi 100 años. Más que las de 1930, 1940 y 1988. La contienda entre el PAN y el PRD fue tan cerrada que dejó inconformidades complicadas, inestabilidades intrincadas e incertidumbres aún no clarificadas.

Calderón ganó por 0.56 por ciento. Desde luego, fiel a su costumbre, López Obrador no aceptó su derrota. Exigió un nuevo conteo, bloqueó el Paseo de la Reforma durante 47 días y los mexicanos no sabíamos si se realizaría el relevo. Pero México salió adelante. 

El año 2006 también fue muy complicado para Excélsior. Después de años de crisis, el periódico estaba destruido. Quebrado financieramente, acosado por sus acreedores, desmantelado en lo material, abandonado en lo humano y muy superado por casi todas las otras marcas periodísticas. La empresa presidida por Olegario Vázquez Raña lo adquirió en enero de ese año, pero no era una apuesta segura. 

Con base en nuestra fuerte amistad, una vez le pregunté si no sería mejor fundar uno nuevo que comprar este desastre. Me contestó que no se trataba de un negocio, sino de salvar un baluarte mexicano. Y lo hizo. Fue un gran hombre y un visionario. De inmediato, lo encargó a Olegario Vázquez Aldir quien, con Ernesto Rivera, inició la reconstrucción que se antojaba imposible. Formaron un equipo, sanearon las finanzas, equiparon todo y, a final del año, designaron a Pascal. Así comenzó su era de ya 20 años.

Recuerdo un día que Olegario Vázquez Aldir tuvo conmigo una de sus muchas atenciones amistosas. Me llamó para decirme que se había designado a Pascal. Mi amigo sabía que la noticia sería muy grata para mí por múltiples razones de innecesaria mención. Yo sabía poco del designado y aún no se iniciaba lo que ha llegado a ser nuestra amistad, pero lo festiné. 

Algún tiempo más tarde, Olegario Vázquez Raña me preguntó cómo veía a Pascal. Le contesté que estaba convencido de que era un hombre capacitado, experimentado, valiente, refinado, trabajador, leal y honesto. Que habían hecho muy bien su selección y que no encontrarían otro fácilmente. Me dijo que estaba de acuerdo conmigo.

Así comenzó Pascal esta era luminosa de Excélsior. Rápidamente integraron un equipo envidiable de plumas editoriales, noticiosas, de reportaje, de información y de opinión. Lo equiparon con lujo de modernidad y sin ahorros. Lo reconvirtieron en una referencia periodística mexicana. Y lo integraron como sistema multitask con radio y televisión. Olegario Vázquez Aldir con Ernesto Rivera, con Ignacio Anaya, con Pascal Beltrán del Río y con sus equipos técnicos, administrativos, financieros y de otros campos lo han logrado.

He visto mucho en Excélsior. Desde hace algún tiempo me convertí en el decano de sus editorialistas. He escrito durante el régimen de ya siete directores. Hay libertad de pluma para los que escribimos. La empresa dueña aprovecha su libertad de prensa y de expresión para el bien de México, no de sus bolsillos ni de su poder ni de su fama, que no lo necesitan. Para servir y nada más.  

Dejé para el final algo que no quiero omitir. Es el único director de Excélsior que he visto que no ha tirado la pluma. Es cierto que todos escribían de vez en vez, pero Pascal hoy tiene columna diaria, entrevistas, reportajes, escribe libros, dirige programas de radio y de televisión. Conduce magistralmente a Excélsior. Y, en lo personal, tiene una vida familiar plena y se da tiempo para sus amigos.

Su pluma tiene punto fino y es filosa, tiene tinta fuerte y es valiente, tiene modelo refinado y es elegante, tiene buen nombre y es respetada, tiene alta marca y vale mucho. Larga vida a Excélsior que renació hace 20 años.