El baño oculto de Frida Kahlo, revelado por la lente de Graciela Iturbide
La exposición en la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles reúne las fotografías que Graciela Iturbide realizó hace 20 años en el baño de la Casa Azul, un espacio que permaneció cerrado durante casi cinco décadas y resguardó objetos íntimos de la pintora.

Hace 20 años, la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide accedió al baño de Frida Kahlo, en la Casa Azul, el cual permaneció velado durante casi medio siglo y que le permitió documentar y reinterpretar aquel espacio íntimo, como muestran sus instantáneas.
Esto, luego de que Diego Rivera guardara decenas de objetos que hablan del dolor que habitó en el cuerpo de Frida Kahlo, como la prótesis que usó en la pierna derecha, algunos corsés y sus muletas, entre otros objetos que, en su momento, evocaron la atmósfera de la pintora.
De aquella serie, el historiador, ensayista y curador Luis Rius Caso, presenta al menos 15 instantáneas en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, en Coyoacán, como parte de la muestra Graciela Iturbide. El Baño de Frida, a las que sumó 40 fotografías de Guillermo Kahlo, Nicholas Murray y Martin Munkácsi, quienes fotografiaron a Frida; 20 libros en torno a la artista y la instalación acústica de Mauricio Rocha, realizada en 2012, que recupera la atmósfera sonora de aquel espacio privado.
“Esta exposición intenta mostrar desde que llega Graciela –galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025–, cómo capta las ventanas y los espacios clausurados del baño, el baño abierto y la distribución que ella hizo de los objetos que encontró y que nos remiten a esa intimidad que resguardó Rivera y que está relacionada con el dolor y con un padecimiento impresionante e inhumano.
“Es un dolor que muestra cómo la medicina fracasó con ella, desde operaciones que no resultan bien y cómo su cuerpo va perdiendo. Frida nació con la columna bífida, después tuvo polio, ocurre el accidente (en el tranvía), el aborto… y la medicina no alcanza a ayudarla mucho. Y todo esto nos remite a ese sufrimiento que tuvo Frida, el cual ha fetichizado y se ha convertido en parte del mito”, subrayó.

¿Podría contar la historia de cómo fue clausurado el baño de Frida?, “Es una historia de clausuras y voluntades que se van sumando y que en todo ese misterio que se produce prácticamente se mitificó (el baño).
“Era sabido que existía un baño de Frida, pero no sabíamos que eran varios espacios y eso construyó un misterio muy grande. La versión que me sé y que corresponde con la de Hilda Trujillo y de otros especialistas, es que Rivera decidió clausurar aquel espacio poco antes de su muerte, en 1957”.
La idea era que permaneciera velado 15 años, pero Dolores Olmedo postergó la apertura hasta que ella falleció, y así transcurrió casi medio siglo. “Fue entonces que a Hilda Trujillo –entonces directora de la Casa Azul– le tocó la tarea, apoyada por la Fundación Adabi, de abrir el baño y hacer público lo que ahí se encontraba”, recordó.
Así que cuando aquel espacio vio la luz, explicó Luis Rius, muchos misterios se resolvieron. “No queda muy claro, en mi opinión, por qué Diego mandó cancelar ese archivo, porque lo que se encontró ahí es un archivo que tiene que ver con el cuerpo de Frida.
“Ahí apareció la indumentaria, más de 400 fotografías, cartas y muchos documentos que nos permitieron cerrar historias abiertas, por ejemplo, la relación entre Rivera y José Juan Tablada, pues había respuestas a cartas que no conocíamos. Pero no queda claro cuál fue la intención. Probablemente, los celos (de Diego), porque sí se ven muchos elementos de los amantes de Frida, como cartas de amor y fotografías, pero hay que seguir escarbando”.

¿Era uno o dos baños? “Era el baño de Frida y el de Diego, y otros muebles, como closets y cajoneras que permanecieron sellados hasta 2003”.
¿Qué nos aporta la huella fotográfica de Graciela Iturbide?
“Nos permite un doble registro: apreciar la parte documental y la transfiguración artística. Por un lado, está el valor documental que registra al objeto reconocible, como el corsé, el demerol (medicamento) con el que intentaba mitigar el dolor, objetos que pertenecieron a Frida para reconocerla.
“Y, al mismo tiempo, viene la transfiguración artística, la parte creativa de Graciela, al realizar el montaje (que hizo) de los objetos para cada fotografía, así como el manejo de las luces y la capacidad de subrayar el misterio de las cosas”, concluyó.