Un adiós escénico: Alejandro Jodorowsky estrena El Gorila en México
En colaboración con su hijo Brontis Jodorowsky, el artista presenta una versión íntima y renovada sobre identidad, migración y transformación.

Alejandro Jodorowsky, ganador de la Medalla Bellas Artes 2025, y su hijo, el actor Brontis Jodorowsky, traen a México el estreno de la nueva versión de la obra de teatro El Gorila, inspirada en el cuento Informe para una academia, de Franz Kafka, que tendrá 14 funciones, del 24 de abril al 17 de mayo, en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández del Centro Cultural del Bosque.
Esta obra, que reflexiona sobre la migración, la identidad y que es el despertar de una conciencia, ya fue llevada a Italia, Francia, Gran Bretaña, Chile y Argentina, y será la última puesta en escena de Alejandro Jodorowsky, comenta a Excélsior Brontis Jodorowsky. Además advierte:
Es una historia un poco triste y desesperante, que habla de ese esfuerzo que todos hacemos en un momento de nuestra vida, cuando nos adaptamos a ciertos moldes sociales de comportamiento o de identidad”.
¿Cómo fue el contacto inicial de su padre con este relato?, se le pregunta a Brontis. “De adolescente, mi padre leyó Informe para una academia, de Kafka, y aquel relato lo marcó mucho, porque él vivía en Tocopilla, al norte de Chile, un puerto de reparación de barcos en el fin de mundo, donde sus padres tenían una tiendita, y le impactó porque cuenta la historia de un mono que es capturado en la selva africana para llevarlo al zoológico.
Pero cuando el mono es trasladado en barco, él ve que los hombres hablan y andan libres, así que lo asimila y, para salir del encierro, aprende a hablar. Digamos que el mono hace un esfuerzo para dejar de ser él mismo y ser aceptado por los demás”, apunta.
Esa realidad impactó a Alejandro, porque en el lugar que vivía era visto como alguien distinto, como un migrante, además de que su padre no lo comprendía y le exigía que fuera distinto, que fuera valiente y que peleara en la calle.

“Así que el creador escénico se identificó con este mono, porque tenía que dejar de ser él para sobrevivir, porque en la obra el mono debe volverse humano e, incluso, recibe un premio de la academia y un diploma de miembro honorario, es decir, un papel que certifica que legalmente es humano. Y, entonces, aquel mono aprende a hablar, no va al zoológico y se vuelve un fenómeno de cabaret”, abunda.
Pasaron los años y Alejandro llegó a México, se instaló e hizo su producción teatral, cinematográfica y realizó su primera propuesta de El Gorila con el actor Narciso Busquets, pero no se entendieron y abandonó el proyecto, así que quedó en él la frustración de no llevar a escena aquel trabajo y empezó a hacer sus películas como La montaña sagrada y El Topo, en la que, además, Brontis actuó a los seis años.
¿Cómo fue el trabajo de escritura? “Alejandro hizo una adaptación reciente del texto, luego de recibir la Medalla Bellas Artes. Digamos que es la más reciente creación y será su última puesta en escena.
Y la hizo porque me dijo: 'Por fin tengo al actor para hacerla tal como yo la veo', quizá porque me quiere mucho como hijo, aunque trabajar con él, en una obra o en sus películas, implica mucho trabajo, tiempo y no quiso confiarla a alguien más”, acepta.
¿Fue una labor conjunta? “Trabajamos el texto que él ya había hecho a partir de la obra de Kafka, pero luego lo amplió, así que este gorila no nada más va al cabaret –como en el texto original–, sino que fue más allá y le añadió un final.

“Diez días antes de que iniciáramos los ensayos Alejandro lo trabajó y nos deja un final que yo encuentro precioso. Así que esta es la versión que nunca se ha visto en México de El Gorila, que nadie la ha adaptado así, aunque las otras adaptaciones son respetables. Pero ésta es una obra colectiva entre Kafka y Alejandro Jodorowsky”, afirma, aunque la mano de Brontis también aparece, pero en la parte técnica para ubicar palabras que le permitan una mejor respiración en esta pieza de teatro corporal.
¿Fue complejo traer la obra a México? “Yo nací aquí, crecí aquí y si la traigo no es por negocio, porque la doy a la institución y en la que ninguna compañía de teatro puede ganarse la vida. Soy el productor e invierto bastante dinero en traerla, pero es por cariño, en reconocimiento a lo que recibí de este país, y porque México le permitió a Alejandro –en Chile no podía– desarrollarse como artista y ser creativo”, concluye.
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