Noé vive calvario, con síntomas hace 9 días
Tras ser diagnosticado con COVID-19 en el INER, Noé, chofer de una unidad del Metrobús, tuvo que recorrer dos hospitales más para ser atendido

CIUDAD DE MÉXICO.
Noé, chofer de una unidad del Metrobús, permanecía ayer sostenido, recargado de un barandal frente al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). Su única protección es un cubrebocas luego de que en este hospital lo diagnosticaron con COVID-19.
Ha convivido con su esposa y sus dos hijos, y ayer debió recorrer dos hospitales más para que lo atendieran, luego de que la respiración le fallara y lo invadiera la fiebre, ello nueve días después de que comenzó con tos, escurrimiento nasal e intenso dolor de cabeza.
Con pocas fuerzas, derivado de los síntomas y que no ha podido comer adecuadamente, Noé tenía que caminar apoyado por Montserrat, su hija, quien lo llevaba del brazo. Ella también portaba cubrebocas cuando salían del INER, en la alcaldía de Tlalpan.
“Ingresamos ahorita a urgencias porque desde ayer no podía respirar mi papá; lo atendieron en cinco minutos y por los síntomas que presenta nos dijeron que es coronavirus. Necesita hospitalización, pero aquí ya no tienen lugar; me dieron una hoja para trasladarlo a otro hospital porque aquí no lo pueden atender, la verdad es un poco desesperante la situación”, dijo la chica a Excélsior.
Monserrat considera que su papá se contagió mientras trabajaba, con alguno de los usuarios: “Mi papá es chofer del Metrobús. Está en contacto con mucha gente”.
A Noé, visiblemente diezmado, las piernas y los brazos ya no le responden.
“Me siento mal. Con los síntomas empecé hace nueve días”, logra responder.
Montserrat abraza a su padre, consciente del riesgo de contagiarse, y lo encamina nuevamente al auto de su hermano. De momento la prioridad es salvarle la vida, asegura ella.
Se trasladaron al hospital Belisario Domínguez, ubicado en la alcaldía de Tláhuac. En este hospital también entraron al área de urgencias.
Detrás de los cristales el personal de administración les pide esperar y así transcurrieron tres horas que para Noé y su hija parecieron más largas. Al no ser atendidos, Montserrat retoma fuerzas y nuevamente levanta a su padre; el peregrinar comienza otra vez, ahora de Tláhuac a Coyoacán. El objetivo es el Centro Médico Naval de la Secretaría de Marina, en Coapa.
Antes de caer la noche, después de recorrer tres alcaldías Noé es atendido. Para estabilizarlo los médicos navales le colocaron una mascarilla para proporcionarle oxígeno.
Al cierre de esta edición en este último centro médico aún valoraban si Noé sería trasladado a un hospital del sistema de seguridad social, de la cual es este chofer del Metrobús es beneficiario.
Noé ya recibe atención médica, pero ahora surge la zozobra en su círculo familiar.
En los últimos días mantuvo contacto cotidiano con su esposa y sus dos hijos, y éstos a su vez con sus respectivas parejas sentimentales.
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