Explosión del Hospital Materno Infantil; “no vi quemadura como la de mi hijo”
La madre del camillero que murió tras la explosión narra su historia

CIUDAD DE MÉXICO.
“En mis 26 años de servicio nunca había visto una quemadura como la de mi hijo, porque se calcinó”, aseguró Sandra Irma Muñoz, madre del camillero héroe Jorge Luis Tinoco Muñoz, a un año de la explosión del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa.
Jorge Luis murió tras sufrir quemaduras en 97 por ciento de su cuerpo, además de perder un ojo al explotar la pipa de la empresa Gas Express Nieto. El camillero y trabajador social había brindado auxilio y apoyado en la evacuación del Hospital Materno Infantil ese 29 de enero de 2015.
“Rubén Leñero siempre ha tenido esa especialidad muy grande en trabajar con pacientes quemados y altamente quemados por fuego directo o por corriente eléctrica. Yo, en mis 26 años de servicio, nunca había visto una quemadura como la de mi hijo, porque se calcinó”, dijo Sandra Irma, mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas.
La vocación por el servicio médico no fue lo único que unió a Jorge con su madre, ella tuvo que recibirlo quemado en el Hospital Rubén Leñero, donde continúa trabajando como codificadora de enfermedades, pese a que creían que no volvería por el dolor.
Jorge Luis luchó por su vida durante nueve días. Su madre confiesa que aún al pasar por la cama seis donde estuvo postrado lo saluda.
“No fue fácil verlo en el estado en que lo vi. No fue fácil el decir ‘hasta aquí’ cuando los médicos me dijeron que tenía falla orgánica múltiple. Vinieron muchos médicos a quererle salvar su ojo, ya no fue posible. Jorge perdió un ojo. Con el impacto de la explosión, él tenía un plástico incrustado en la órbita”, relató.
Para enfrentar el dolor Sandra no requirió de tranquilizantes. “La lectura de textos médicos filosóficos y unirse a un grupo nacional de duelo postraumático”, donde otras madres viven pérdidas de sus hijos, la ha ayudado a emprender una vida sin su único hijo.
A partir de la explosión, Sandra, quien se hace llamar Mamasauria, considera que han mejorado los protocolos de seguridad en la red de hospitales del gobierno local.
Recuerda que la Secretaría de Salud capitalina le pasó un audio donde se escucha a su hijo gritando para ayudar a evacuar el hospital.
Su hijo fue su mayor orgullo. Tenía 27 años y se había graduado de la carrera técnica de trabajador social.
Con seis años laborando en el hospital y sin prestaciones laborales, año con año se disfrazaba de Rey Mago para divertir a los niños internados.
“¿Por qué resistió Jorge nueve días con 97 por ciento de quemaduras? Resistió sin un ojo. Una barreta incrustada. Se le cayeron 70 kilos de techo. Aproximadamente media tonelada. Resistió porque no tenía ningún tipo de adicción. Cero adicciones”, describió.
Para ella, las enfermeras Ana Lilia Gutiérrez Ledesma, Mónica Orta Ramírez y su hijo, fallecidos, son casos de vocación y valentía.
El tío de Jorge, Jorge Muñoz, y compañeros de hospitales continúan con la labor del camillero disfrazándose de reyes magos o payasos para ayudar a niños enfermos.
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