La lucha contra el cáncer de mama: Entre la batalla médica y la crisis económica

Claudi, Nora y Esperanza no sólo tuvieron que enfrentar el impacto a su salud, sino también la pérdida de bienes, la escasez y la incertidumbre. Para las tres, el apoyo familiar fue fundamental. Conoce sus historias 

Rosendo González y Nora García cuentan las dificultades que el cáncer les trajo, así como la importancia de contar con el respaldo de sus familias.
Rosendo González y Nora García cuentan las dificultades que el cáncer les trajo, así como la importancia de contar con el respaldo de sus familias.Especial

Para una mujer, recibir la noticia de que tiene cáncer de mama no sólo impacta emocional y físicamente, sino que también representa una batalla financiera.

“Yo tenía un carro, un Fiat Mobi Way, muy hermoso y lo vendí; —el dinero— se me fue en las quimioterapias y el catéter. La cirugía, la firmé con una tarjeta de crédito (...) pero muy pronto rebasé los 200 mil pesos”, narró Claudia Rosendo González, quien tiene 58 años y se atendió en la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam), donde los costos son mucho menores que en una clínica privada.

La pastilla que debía tomar antes de cada quimioterapia para evitar náuseas costaba mil pesos y cada quimio alrededor de 13 mil pesos; todo eso lo financió con productos que vendía en el norte del país.

Fue en enero de 2023 cuando descubrió que tenía una bolita en el seno izquierdo, vivía en Gómez Palacio, Durango, y le dijeron “que aparentemente no era algo peligroso y que podía esperar tres meses”. En el Hospital General de Torreón, Coahuila, “coincidieron en que estaba de buen tamaño, que esperara otros tres meses”.

El viernes pasado a Claudia le tocó entregar el balón en el partido del Atlante contra Pumas y eso le generó una gran satisfacción.
El viernes pasado a Claudia le tocó entregar el balón en el partido del Atlante contra Pumas y eso le generó una gran satisfacción.Especial

Vino a la Ciudad de México, pues habían internado a su mamá en el hospital, por otro tipo cáncer, el cual ya había hecho metástasis y murió un mes después.

En septiembre del mismo año Claudia fue al Fucam y, tras una biopsia, le informaron que tenía cáncer, había llegado a los ganglios y le tenían que hacer una mastectomía radical modificada: extirpar toda la mama, incluyendo el pezón, la areola y la piel de la mama, junto con la mayoría de los ganglios linfáticos de la axila.

Eso me pone muy triste porque yo sí me di cuenta a tiempo (...) y pudieron haber tomado acciones que me beneficiaran rápidamente para mi salud —en los dos primeros hospitales que la revisaron—, sin embargo me dijeron que tenía que esperar”, expresó Claudia.

Tras la cirugía, Claudia pasó por varias quimioterapias que le dejaron secuelas como dolores en rodillas, brazos y manos, por lo cual requiere medicamentos.

Por eso considera que urge mucho más apoyo económico del gobierno para las pacientes con cáncer de mama: no sólo para enfrentar cirugías y quimios, sino para tener acceso a todos los medicamentos.

Claudia está muy agradecida con los tíos y primas que la cuidaron tras la operación, y con sus hijos que siempre han estado al pendiente de ella, aunque viven en el norte del país. El viernes pasado le tocó entregar el balón en el partido del Atlante contra Pumas y eso le generó una gran satisfacción.

En la CDMX, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por tumores malignos en mujeres, con una tasa de mortalidad de 21 por cada 100 mil mujeres mayores de edad.

El martirio de la escasez

En el caso de Nora García Soto, de 62 años, dos veces se ha enfrentado al cáncer: a los 24 años, después de terminar la carrera de contabilidad, se casó y se fue a vivir a San Juan del Río. Pero no era feliz en su matrimonio, estaba deprimida, empezó a adelgazar muchísimo y meses después descubrieron que tenía linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que ataca el sistema linfático.

Recibió quimioterapias que resultaron muy dolorosas y estuvo 10 años bajo supervisión de un médico hematólogo, hasta que por fin la dieron de alta.

Se volvió a casar y tuvo una hija. Pero hace dos años le diagnosticaron cáncer de mama y tuvieron que extirparle el pezón derecho.

Nora García Soto se ha enfrentado dos veces al cáncer.
Nora García Soto se ha enfrentado dos veces al cáncer.Especial

Estando en la operación en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, los médicos vieron que tenía varios ganglios afectados y los extirparon. Después tuvo que ir a seis quimioterapias.

Luego debía iniciar radiaciones de inmediato, pero “ya no me las iban a dar porque estaban descompuestas las máquinas y me las querían dar hasta 6 meses después (...) había muchísima demanda, así que me tuve que pelear para que me las dieran”.

Hace seis meses hubo escasez de Letrozol de 2.5 mg, medicamento que Nora toma diario y debe hacerlo hasta marzo de 2030 para que la den de alta.

“La cajita cuesta 2 mil 500 pesos y dura 30 días”. Su hija logró conseguirla a mejor precio y se la compró. Para Nora el apoyo de su esposo, su hija, su madre y sus hermanas ha sido fundamental para salir adelante.

El apoyo familiar, como pilar en el duro camino

Doña Esperanza tiene 82 años. Ella tuvo cáncer de mama hace 22 años y en 2004 en el IMSS no se enfrentó a las dificultades que viven actualmente las pacientes.

En 2004 ella tuvo un accidente: se cayó, se rompió el brazo, en la clínica la atendieron y la mandaron a casa. Pero durante los tres meses siguientes se dio cuenta que tenía un dolor en el pecho.

En el IMSS le encontraron una bolita del tamaño de una lenteja en la mama, la enviaron al Hospital La Raza y meses después le informaron que la iban a operar en el Centro Médico Nacional Siglo XXI. Su operación fue el 27 de febrero del 2004.

Luego le mandaron 6 quimioterapias muy desgastante físicamente, sin embargo recuerda un trato muy amable de los médicos, que incluso les preguntaban “si quería ver una película o escuchar música mientras estaba en la quimio, yo le pedí al doctor una coquita con hielos y sí me la trajeron”. Esperanza afirma que todos los medicamentos y quimios “los pagó el IMSS y de primera calidad”.

El apoyo de su esposo fue fundamental.

Después de la primera quimio se me cayó todo el pelo y mi esposo me compró dos pelucas, una con rayitos y otra sin rayitos, y al terminar la quimio siempre me estaba esperando”.

Fundamental, ampliar cobertura y conocer historial genético

El factor genético es un elemento que deben tomar en cuenta las mujeres, cuando se habla de cáncer de mama.

“Lo primero es que conozcan sus antecedentes familiares: si hay alguna mujer en su familia con cáncer de mama, cáncer de ovario, como la hermana, mamá, abuelos, familiares de primera, segunda línea, es importante que se acerquen con un médico especialista y utilizamos una calculadora de riesgo para saber el riesgo de la paciente”, explicó el doctor Jaime Tamez, cirujano mastólogo del Centro de Cáncer de mama del Hospital Zambrano Hellion-Tec Salud.

Y destacó que cuando el médico considera que la paciente es candidata a hacerse una prueba genética, debe hacérsela “para identificar alguna mutación (....) y en ese grupo de pacientes empezamos a hacer estudios de imagen antes de los 40 años”.

Esas pacientes se tienen que someter a una mamografía y ultrasonido. 

A algunas les recomendamos una resonancia magnética para detección oportuna y son pacientes que pueden ser candidatas a medicamentos para bajar el riesgo o cirugías preventivas”, puntualizo el doctor.

Otra recomendación del doctor Tamez es que “las pacientes empiecen a los 25 años a conocer lo que es normal o anormal en su cuerpo, a explorarlo para buscar atención de forma mucho más rápida” si detectan alguna anomalía en sus senos.

Y la tercera es la importancia de que las pacientes tengan acceso a estudios de imagen de calidad pues “en el último año solamente 20% de las mujeres entre 40 y 69 años han tenido acceso a una mamografía y para poder impactar en la -reducción de- mortalidad, se necesita tener una cobertura mayor de la población y falta mucho en cuanto a cobertura de mamografía”.