Decisiones administrativas y violencia llevan al límite a reclusas en Santa Martha

Testimonios obtenidos desde el interior del reclusorio revelan que traslados arbitrarios a zonas de alta violencia, amenazas por parte de grupos de control y severas negligencias médicas han llevado a las internas a situaciones que la administración pretende catalogar como simples suicidios

Internas de Santa Marta Acatitla que murieron dentro del penal. Familiares y testigos acusan irregularidades.
Internas de Santa Marta Acatitla que murieron dentro del penal. Familiares y testigos acusan irregularidades.Especial

Las muertes ocurridas en el penal de Santa Martha Acatitla no son eventos aislados, sino el resultado directo de una serie de decisiones administrativas internas que han sumido al centro en una crisis de seguridad y derechos humanos. 

Así es como lo definen las reclusas consultadas por el equipo de Investigaciones Excélsior, quienes, además, explicaron que el traslado deliberado de internas vulnerables a dormitorios de alto riesgo indujo una trágica serie de fallecimientos que la administración intenta catalogar como suicidios.

Como publicó ayer este diario, en lo que va de 2026 la tragedia ha cobrado nombres y rostros. Pero no es sólo Diana Laura una de las víctimas. Otros nombres tienen historias, como es el caso de Rosa, Vanessa, Viridiana, María Elena y Valeria. Estas mujeres también murieron en un periodo de tres meses bajo la custodia del Estado. Aunque los informes oficiales suelen apuntar a decisiones personales, los testimonios recabados desde el penal sugieren una realidad más oscura: presión sistemática y terror inducido por la propia estructura jerárquica del reclusorio.

La gestión del CDUDT

El núcleo de las denuncias se centra en el Centro de Diagnóstico, Ubicación y Determinación de Tratamiento (CDUDT), el órgano que evalúa el perfil de cada reclusa y decide su ubicación dentro de los distintos módulos. Los señalamientos apuntan a Lorena Morales Vázquez, jefa del CDUDT, a quien internas acusan de utilizar los traslados como herramientas de castigo o favoritismo.

De acuerdo con testimonios que piden el anonimato por razones de seguridad, Morales Vázquez ha ordenado el movimiento de internas en situación de vulnerabilidad (especialmente aquellas que forman parte del programa PAIA para la recuperación de adicciones) hacia los dormitorios E y F. 

 

Estas zonas son identificadas por las propias reclusas como áreas con altos índices de consumo de estupefacientes y violencia descontrolada. Una interna relató que “si le caes mal a la licenciada Lorena, te vas a ir a una mala reclasificación”, lo que para muchas significa una sentencia de muerte indirecta al ser expuestas a entornos donde la presión por consumir o pagar deudas es insostenible.

Suicidios inducidos

La narrativa de los suicidios en Santa Martha adquiere una dimensión siniestra cuando se analiza el control interno ejercido por grupos de reclusas que operan, según las denuncias recopiladas, con la complacencia de la administración. Figuras identificadas como Maribel Niño, Alexis y Heily La Sicaria han sido señaladas como las encargadas de ejercer el poder real en los dormitorios conflictivos.

El mecanismo de terror es simple, pero efectivo: la presión económica y las amenazas directas empujan a las mujeres al límite como cuentan las que viven al interior del penal. “Es tanto el terror que les meten, que ellas solitas deciden quitarse la vida. O te cuelgas tú o te cuelgo yo”. 

Bajo esta premisa, lo que legalmente puede registrarse como un suicidio, es para las internas un acto de desesperación ante la amenaza de una ejecución violenta o la tortura por deudas impagables.

En un lapso de tres meses seis mujeres murieron bajo la custodia del Estado.
En un lapso de tres meses seis mujeres murieron bajo la custodia del Estado.Excélsior

Ya hubo intervención de la CDHCM 

La gravedad de las muertes que han ocurrido en Santa Martha Acatitla fue tomada en cuenta por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), que ha intervenido mediante la Recomendación 2/2026, fechada el pasado 15 de julio.  

La Comisión informó que mantiene bajo investigación los casos de las seis mujeres fallecidas, integrando seis expedientes, de los cuales cuatro derivan de quejas ciudadanas y dos fueron iniciados de oficio.

La CDHCM busca identificar los factores estructurales y las posibles responsabilidades de las autoridades en estos hechos. Este organismo ya cuenta con antecedentes críticos, como la Recomendación 14/2022, en la que se documentaron violaciones al derecho a la vida y omisiones en el deber de cuidado por la muerte de otras dos internas en años anteriores. 

En aquel informe, la Comisión subrayó que las mujeres suelen enfrentar manifestaciones de violencia agravadas, donde la agrupación deliberada en áreas de conflicto es utilizada como una forma de castigo psicológico.

Ciertamente, los centros penitenciarios son espacios caracterizados por la violencia, porque la propia privación de libertad significa violencia, tanto para el cuerpo como para el alma. Sin embargo, hay condiciones estructurales que propician e incentivan esa violencia".

“Las mujeres privadas de libertad, en relación con los hombres, suelen enfrentar peores y más variadas manifestaciones de violencia, en las que algunas que cuentan con un historial de problemas de conducta a veces son agrupadas a propósito para incitar la violencia y son sometidas a daño psicológico (por ejemplo, el aislamiento) como forma de castigo”, señala el documento.

Para las familias y las mujeres que permanecen tras las rejas de Santa Martha Acatitla, la reinserción social se ha convertido en una “moneda de cambio” bajo una sombra de impunidad que, lejos de disiparse, parece crecer con cada nueva muerte reportada en el penal femenil.

Negligencias médicas y crisis sanitaria

A la violencia física y psicológica se suma la precariedad de los servicios de salud. El director del servicio médico también fue denunciado por las internas por ofrecer un trato prepotente y grosero, ignorando sistemáticamente las necesidades urgentes de la población.

El caso de Mónica Valeria es emblemático en esta falla estructural. Según las reclusas consultadas, la mujer falleció tras una enfermedad que no fue diagnosticada correctamente y que se agravó por una depresión profunda. Para las internas, esto demuestra que el estado físico y emocional de las mujeres no es una prioridad frente a los intereses administrativos.

La situación en el penal ha generado movimientos en la estructura de mando. El pasado jueves 23 de julio, Yessica López Avilés presentó su renuncia como subdirectora operativa del centro tras 10 años de servicio. Mientras que la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) emitió un comunicado agradeciendo su labor y asegurando que la renuncia se debió a “motivos personales”, las internas consultadas sugieren que se le ha intentado utilizar como chivo expiatorio para ocultar a los verdaderos responsables de las muertes y la corrupción en el Comité Técnico.

La SSC, a través de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, ha manifestado que el sistema se continúa fortaleciendo y que mantienen un diálogo con organismos de derechos humanos. 

Este equipo de investigación solicitó una entrevista a la titular del penal de Santa Martha Acatitla para conocer su postura, pero hasta la publicación de este reportaje no se ha recibido respuesta.