Recuerdos del Chololo desde Acatlán de Juárez
Legendario mediocampista de las Chivas, a Isidoro Díaz no le cae el veinte de la partida de su amigo Tomás Balcázar, pero se da tiempo de hablar de Pelé, pues se conocieron de chamacos

CIUDAD DE MÉXICO.
El Chololo Díaz guarda en un cajón dos fotos en blanco y negro: una con Tomás Balcázar cuando Isidoro debutaba con las Chivas en 1955. ¿La otra? Con otro chamaco como él. Lo conocen como Pelé.
Isidoro Díaz Mejía es uno de los Campeonísimos del Guadalajara, participante en los siete títulos del Rebaño Sagrado (1957, 1959, 1960, 1961, 1962, 1964 y 1965), quien a sus 82 años sigue jugando cascaritas “con los huerquillos del pueblo”.
Vive en Acatlán de Juárez, donde nació, una población tapatía a 45 kilómetros de Guadalajara, con poco más de 22 mil habitantes y donde los chamacos ya no saben quién fue el Chololo Díaz.
La foto con Tomás nos la tomamos en Monterrey, en 1955, con el Cerro de la Silla a la espalda. Yo tenía 16 años, debutaba con las Chivas y no podía creer que jugaría con un señorón como Tomás Balcázar. Él ya iba de salida”.
Al Chololo todavía no le cae el veinte de que el domingo pasado falleció su viejo amigo Tomás Balcázar. “En este pueblo las noticias llegan tarde, pocos usamos celular. ¿El coronavirus existe? Lo de Tomás, mi hija me avisó apenas. La verdad, acá se pierde uno de todo. Chava Reyes, Tigre Sepúlveda, Tubo Gómez, Sabas Ponce, ya no sé quiénes están vivos y quiénes no”.
Lo que sí recuerda es la impresión que vivió cuando debutó con las Chivas y tenía enfrente al centro delantero.
Tomás era una leyenda, tenía un salto privilegiado y le pegaba al balón con la cabeza más duro que yo con el pie”.
Comenta el Chololo: “Tomás me decía Mejía e hicimos buena mancuerna. Yo me iba por el extremo y mandaba la pelota al área, Balcázar la tomaba en el aire y ¡pum! Era un espectáculo verlo en la cancha”.
La foto en la que lucen ambos tiene la leyenda: “Con afecto, para mi amigo Chololo”. Isidoro la mantiene en el cajón, al lado de la que presume con el brasileño Pelé.
¿Quiere que le cuente de esa imagen? Esa nos la tomamos en Ciudad Universitaria, en un cuadrangular. El brasileño era un demonio y no tenía comparación con nadie. Puedo presumirle que Pelé sabe quién es el Chololo Díaz, porque les metí un gol en el Maracaná, en 1968, en el primer triunfo de México ante Brasil. Ellos decían que nos iban a meter ocho goles”, recuerda.
Reitera Isidoro que irónicamente “Pelé me conoce, pero los huerquillos con los que juego cascaritas en el pueblo no saben mi historia. Entonces tengo que enseñarles algunas fotos”.
A Isidoro Díaz se le conoce en el lugar porque fue presidente municipal y levantó la secundaria Valentín Gómez Farías.
Los viejos saben que de joven fue campeón de natación y que más tarde se convertiría en chiva, de aquellos Campeonísimos. Ahora se dedica al cultivo de caña de azúcar y se da sus tiempos para sacar su viejo Dodge e ir a las canchas de futbol, como uno más de Acatlán.
Sobre su paso con el Tricolor, Chololo presume que “nomás estuve en tres. En Chile 62 le metí un gol a Checoslovaquia, en Inglaterra 66 estuve en la despedida de la Tota Carbajal y en México 70 me tocó sufrir ante Italia”.
cva
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