Lozano y los refuerzos

Muchas veces no es sencillo encajar jugadores en equipos ya rodados.

Además de la ilusión de cara al futuro que genera el potencial de varios de los jugadores que se coronaron en el preolímpico, es también gratificante verlos conducidos por Jimmy Lozano, un entrenador joven mexicano que no sólo puso en valor para convertirse en director técnico su etapa como exjugador, sino que también tuvo la humildad de identificar la necesidad de formarse de acuerdo a los nuevos desafíos que plantea el futbol actual. Se puede ganar o perder, pero el camino es por ahí.  

¿Quiénes serán los tres refuerzos para Tokio? El Tata Martino fue muy claro al ser consultado si se debería intentar sumar a Carlos Vela al plantel olímpico que disputará por una medalla. Además de poner en valor la autonomía de Lozano para armar el plantel opinó: “cuando uno está a disposición de selecciones, está a disposición de todas las selecciones, no de unas sí y otras no”. Sin vueltas, cortita y al pie. Aunque está claro que el DT de la mayor no tiene responsabilidad sobre la sub 23, la experiencia que acumularán estos jugadores en la gesta olímpica es indivisible con el recorrido del Tri mayor debido a que no son tantas las oportunidades para muchos de estos futbolistas de enriquecerse en competencias internacionales. 

La decisión de los refuerzos dependerá de un análisis de diversas variables y nadie más legitimado que Jimmy y su equipo de trabajo para determinarlo. Para definirlo será clave entender cómo fortalecer el funcionamiento mostrado en el torneo recientemente disputado en tierras tapatías y, lo que es más difícil, proyectar que puede necesitar el equipo en Japón donde el nivel competitivo seguramente será más exigente. Muchas veces no es sencillo encajar jugadores en equipos ya rodados. El rendimiento de un conjunto suele estar mucho más relacionado con la complementariedad de los futbolistas en aras del funcionamiento coral que con la inserción, salvo de contar con Maradona, de grandes individualidades. La anterior dificultad podría acotarse con periodos de entrenamientos que permitan el “ensayo y error”, pero para eso se necesita tiempo, un bien escaso que se erige como el peor enemigo de los procesos de selección. En términos futboleros la efectividad de la designación de los refuerzos de cara a Tokio dependerá más de que mezclen bien que de sus capacidades individuales. Todo el mundo aporta al mediático revoleo de nombres, pero lo prudente es entender que nadie mejor que Lozano para saber cómo potenciar al equipo.

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