Privilegio

Resulta un verdadero privilegio poder observar al que, para muchos, ha sido el mejor de la historia, Roger Federer, aún en plenitud a sus 37 años. Es un prodigio de capacidad y longevidad deportiva el suizo, escribo esta colaboración con un ojo al gato y otro al ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Resulta un verdadero privilegio poder observar al que, para muchos, ha sido el mejor de la historia, Roger Federer, aún en plenitud a sus 37 años. Es un prodigio de capacidad y longevidad deportiva el suizo, escribo esta colaboración con un ojo al gato y otro al garabato, viendo cómo le está ganando al jovencito estadunidense de 21 años, Taylor Fritz, en el Abierto de Australia.

Lo mismo sucede con Rafa Nadal y con el actual uno del planeta, Novak Djokovic; de 32 el hispano y 31 el serbio, sin duda que son un dolor de cabeza para los jovencitos que los ven con temor en las gráficas, al saber que tarde o temprano se enfrentan a verdaderas leyendas del deporte blanco, que no sólo ostentan ese privilegio, sino que también siguen siendo tan competitivos como en sus mejores días, y vaya que por ello están encaramados en lo más alto del ranking de la ATP. Para mala fortuna de los aficionados, el D’Artagnan, de estos Tres Mosqueteros, Andy Murray, ya está en la recta final de su extraordinaria carrera, pues, como se los mencionaba en mi anterior colaboración, las lesiones han mermado sensiblemente su desempeño en las canchas y dirá adiós en unos meses.

El asunto es cuánto tiempo más podremos seguir siendo tan afortunados. Honestamente, la longevidad de estos Tres Mosqueteros es inaudita, especialmente en el caso de Federer, Su Majestad. Las lesiones se han hecho presentes también en el caso de los más grandes de nuestro tiempo, incluso lo de Nadal parece estar en tiempo extra, pues las rodillas le han evitado, por largos periodos, permanecer en la competencia.

Considero también un privilegio el poder observar en lo más alto del LAAC El Latin American Amateur Championship, que se está desarrollando en la República Dominicana, al tapatío Álvaro Ortiz, que ya en otras tres ocasiones coqueteó con el triunfo en ese torneo que otorga el boleto a un sueño para todos los aficionados al golf, que es ver a un mexicano participando en el torneo de torneos del golf mundial, el Masters de Augusta. Otro que está cerca de lograrlo es el reynosense Abraham Ancer, que se encuentra en el lugar 57 del Ranking Mundial y que, en caso de avanzar siete sitios, entraría directo al gran evento golfístico.

Únicamente dos mexicanos han jugado en el Masters de Augusta, José Antonio El Nene Estrada, en calidad de amateur en 1962, 63 y 64, y el tijuanense Víctor Regalado, como profesional en 1975 y 1979, en los que terminó en las posiciones 30 y 31, respectivamente. Hasta ahora, Regalado es el único profesional mexicano que ha triunfado en el PGA Tour, cuestión que, estoy seguro, seremos testigos a la brevedad, de un nuevo campeón mexicano en un torneo de la máxima gira del golf mundial. Al tiempo…

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