Desde el Masters 2018

A lo largo de mi trayectoria periodística he tenido el enorme privilegio de acudir a una gran cantidad de eventos deportivos de inmensa calidad, sin embargo, me atrevo a afirmar que el Masters es uno de los más importantes, por su capacidad y tradición, si no es que ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

A lo largo de mi trayectoria periodística he tenido el enorme privilegio de acudir a una gran cantidad de eventos deportivos de inmensa calidad, sin embargo, me atrevo a afirmar que el Masters es uno de los más importantes, por su capacidad y tradición, si no es que el más importante.

A lo largo de la presente semana he podido disfrutar, una vez más, de un evento que es organizado por nota, con mucho apego a las tradiciones y, sobre todo, con una atención a los medios de comunicación en verdad impactante.

Ya les relataba la edición anterior de este evento, que también tuve el gusto de cubrir, que la nueva sala de prensa es la mejor del mundo por su sobria elegancia y magníficas instalaciones, es una maravilla. Ya ni hablar de la atención del staff, que encabeza el siempre atento Steve Ethun. Sin duda, atienden y tratan a los periodistas con una enorme capacidad y eficacia.

Pasando al tema del torneo que habrá de definirse esta misma tarde, los momios le daban pocas posibilidades al golfista local Patrick Reed de ser el ganador, pagaban cincuenta veces la apuesta si alguien decidía jugársela con el nacido en esta misma ciudad, y ahora está con serias posibilidades de triunfar, a menos que Rory McIlroy diga otra cosa o que desde más atrás en la tabla de posiciones John Rahm o Rickie Fowler tengan una ronda histórica.

Francamente que la belleza del campo ideado a principios de los años treinta del siglo pasado por Bobby Jones es única, y a lo largo de los años lo han ido mejorando notablemente los socios del exclusivo club, quienes se distinguen a lo largo del torneo por vestir un saco verde y están siempre dispuestos a atender a quien lo necesite. Casi todos los socios son grandes empresarios o funcionarios de alto nivel de enormes empresas, por lo que llama la atención encontrarlos por todo el club desarrollando cargos en la maravillosa organización.

He tenido el gusto de saludar a algunos mexicanos que han hecho el viaje para presenciar tan importante evento, como el presidente de la Federación Mexicana de Golf, Jorge Robleda, que ha sido invitado por el Augusta National Club, así como por la USGA (United States Golf Association). Sin duda, es imprescindible que acudan a este tipo de grandes eventos para abrir puertas a nuestro golf.

Ahora, a disfrutar el gran final del gran torneo de golf en el mundo. Se espera una jornada de alarido, tal como se escucha cada vez que algún jugador hace un birdie o un águila, máxime tratándose de uno de los líderes.

Que gane el mejor.

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