Mirada al futuro
Por El Pony Clark Con el paso de los años los deportes y los atletas han alcanzado un carácter global que logra que la influencia que ejercen las organizaciones deportivas internacionales intervengan tanto en los hábitos de consumo como en el comportamiento social. La ...
Por El Pony Clark
Con el paso de los años los deportes y los atletas han alcanzado un carácter global que logra que la influencia que ejercen las organizaciones deportivas internacionales intervengan tanto en los hábitos de consumo como en el comportamiento social.
La semana pasada, en el marco de la Asamblea General de la Federación Ecuestre Internacional (FEI), que se realizó en la ciudad de San Juan, Puerto Rico, la reflexión fue la siguiente “¿cambiar o que los cambien?... Esa es la pregunta”. La frase fue del presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, en diciembre de 2014, en las oficinas de la FEI en Suiza. Bach se encontraba tratando de explicar a los mandos de la FEI las consecuencias de no “actualizar” el deporte ecuestre, ya que la organización, construcción de infraestructuras y gastos generales de las disciplinas ecuestres durante los Juegos Olímpicos generan los costos más elevados de las justas. Los cambios a los formatos ecuestres no estarían en mayor discusión si los costos finalmente tuvieran un retorno de inversión decente.
¿Y qué se necesita para lograr ese retorno de inversión? Cambiar, ya que si nos cambian, entonces estamos en peligro de que nos cambien por deportes más populares, más comerciales, más fáciles de entender; deportes que llevan años tratando de ingresar en la agenda olímpica, deportes como el karate o, incluso, el polo, que tuvo su última aparición olímpica en 1936.
La FEI y todas las federaciones nacionales afiliadas a la FEI estuvieron tres días discutiendo nuevos formatos, proponiendo cambios importantes, buscando soluciones para mantener los deportes ecuestres a la vanguardia de los años que estamos viviendo.
Para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el salto, adiestramiento y concurso completo podrán verse completamente diferente a lo que veremos en Río 2016 en caso de que los cambios sean aprobados durante la Asamblea General de 2016. La agenda del Comité Olímpico Internacional claramente menciona que “se necesitan crear deportes más atractivos, modernos y que tengan una difusión en televisión más amigable que atraerán a una nueva generación de aficionados”. Elementos cruciales como acortar los formatos a dos horas de emisión televisiva son un verdadero reto para deportes de campeonato como lo son los ecuestres.
Las disciplinas ecuestres no se llevan a cabo en un solo día, requieren de un mínimo de tres para definir un campeón olímpico. Por lo mismo, la FEI propone un formato mucho más corto. Asimismo, se propone “armonizar” las disciplinas con un máximo de tres binomios por equipo cuando, en el pasado, el salto contaba con cuatro binomios, el adiestramiento con tres o cuatro y el concurso completo con cuatro o cinco. Ésta es la forma más viable de aumentar el número de países representados en los Olímpicos.
En años anteriores no había ni la necesidad de tener un rígido sistema de clasificación a las Olimpiadas, ya que no había una cantidad significativa de países con el alto nivel técnico que se requiere para participar. Actualmente, más y más países han demostrado el desarrollo que han tenido en los últimos 20 años y, por lo tanto, asistir a una Olimpiada se ha vuelto un reto mayor para las naciones que formaban parte de los llamados asiduos, tal es el caso de Bélgica, Irlanda y México, que no serán representados por equipos en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Las propuestas están en la mesa. La discusión no es si cambiar o no cambiar, es cuándo cambiar y finalmente, asumir los cambios para no perder la posición ecuestre en la agenda olímpica.
