Se acabaron las vacaciones

Juan Pablo Ramírez* Esta es la primera ocasión en que escribo para Excélsior. Antes de ingresar en el tema deseo presentarme. Soy un ingeniero mexicano, actualmente jefe de Dinámica del equipo Caterham, de Fórmula 1. Antes de llegar a esta escuadra he estado en ...

Juan Pablo Ramírez*

Esta es la primera ocasión en que escribo para Excélsior. Antes de ingresar en el tema deseo presentarme. Soy un ingeniero mexicano, actualmente jefe de Dinámica del equipo Caterham, de Fórmula 1. Antes de llegar a esta escuadra he estado en escuderías como Arrows y Toyota. En esta última fui el ingeniero de pista encargado del coche de Timo Glock. Mi labor hoy en día en el equipo británico es preparar lo mejor posible los monoplazas de cara a cada Gran Premio.

Aunque para algunos los circuitos de Fórmula 1 lucen iguales, la realidad es que cada uno tiene sus particularidades, en especial para los ingenieros. Las altitudes, curvas cerradas o rápidas, así como la longitud de las rectas obligan a preparar un monoplaza de diferente manera.

El Gran Circo regresa a la actividad este fin de semana con el Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps, uno de los clásicos del calendario. Es un circuito natural, y al decir esto me refiero a que las curvas más difíciles de su trazo son heredadas de carreteras que forman parte de los caminos que unían anteriormente a los pueblos hasta convertirse en un autódromo como hoy lo conocemos. Las dos secciones más largas son un legado de las viejas carreteras que existían por ahí.

Spa tiene como característica ser un trazado de alta velocidad, donde la puesta a punto está encaminada hacia una carga aerodinámica más baja de lo normal para maximizar la velocidad punta. Aquí los motores son muy importantes: es una de las pistas, junto con Monza, donde la potencia de la planta de poder otorga mayores beneficios. Los más fuertes, como los equipos propulsados por Mercedes, obtendrán una ventaja.

Los cambios de elevación en el circuito se vuelven vitales para la puesta a punto por parte de los ingenieros. El más famoso es el ascenso que lleva a la famosa curva Eau Rouge, considerada hasta hace algunos años como un giro difícil y peligroso, pero conforme los autos de Fórmula 1 fueron desarrollando mayor velocidad perdió esto; sin embargo, con el cambio de reglamentación, esta sección de nueva cuenta se volverá interesante, porque probablemente, con lluvia o al principio de la carrera, será complicado tomarla a fondo y será un punto para preparar un rebase.

Bélgica también es un punto de la temporada donde los equipos medios, los de menores recursos, comienzan el abandono de los desarrollos de sus monoplazas para concentrarse en la siguiente campaña. En los equipos grandes el trabajo seguirá. Mercedes busca amarrar los dos campeonatos y mantener el paso, mientras Red Bull tratará de dar un campanazo, pero al menos en estos dos eventos que tienen, Bélgica e Italia, serán competencias que se les complicarán dado que el motor es clave, un punto débil para los actuales campeones.

En Ferrari se han hecho cambios internos en posiciones importantes y eso afectará el desarrollo. Probablemente se están concentrando en modificaciones fundamentales para mejorar a largo plazo para tener una base confiable para muchas temporadas. La diferencia entre ellos, y Mercedes y Red Bull es muy grande; seguramente mejorarán, pero les será difícil alcanzar a los dos líderes. Sin embargo, no debemos olvidar la grandeza de este equipo y sus recursos, por lo que seguramente en el último tercio de la campaña aspiren a mejores cosas.  Con todo esto, la segunda parte de la campaña será un momento clave para Mercedes. Difícil luce que pierdan el campeonato.

*Jefe de Dinámica del equipo Caterham

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