Rapidez: 24.140 km

Tuve el raro privilegio de saber, allá por 1958, que el entrenador Robert Kiphuth 17111890–711967, de los Peces Azules de la Universidad de Yale, afirmó una década antes de que el japonés Hironoshin Furuhashi señalara el RM de los 1,500 m nado libre en 18’19”, ...

Tuve el raro privilegio de saber, allá por 1958, que el entrenador Robert Kiphuth (17-11-1890–7-1-1967), de los Peces Azules de la Universidad de Yale, afirmó una década antes de que el japonés Hironoshin Furuhashi señalara el RM de los 1,500 m nado libre en 18’19”, 16-8-1949, que el hombre derrumbaría el muro de los 15 minutos, tal y como ocurrió cuando el Tiburón de las Estepas, Vladímir Sálnikov, recorrió la distancia en 14’58”27 el 22-07-1980, en la pileta de los JO de Moscú.

El maestro Manuel Herrera reunía al grupo de nadadores en la alberca de la UNAM, con la singular configuración y relativa orientación geográfica de la República Mexicana, y nos platicaba cómo los entrenadores mexicanos tomaban conocimientos fragmentarios de los avances técnicos y de acondicionamiento físico, cada cuatro años.

Herrera nos enseñó a reírnos y a despreciar las crónicas y comentarios de los comunicadores que dan al deporte un enfoque social, como los que abundan en el país en futbol y en otras disciplinas. Kiphuth, innovador de la natación estadunidense; asistió a cinco JO y fue editor cofundador de la prestigiosa revista Swimming World.

Lo que me lleva a recordar con un sentimiento de alegría y tristeza al entrenador húngaro-canadiense Nicky Thierry, el principal estadístico del mundo colaborador de la FINA durante poco más de dos décadas; lo trajo a México RubénVargas, uno de los más notables pechistas de la historia en México, y formé parte del grupo que nadó con Thierry.

No tengo ningún testimonio, pero, sin duda, hubo entrenadores de atletismo, como el sueco Gösta Olander, probablemente el polonés Tadeusz Kepka, que tenían elementos relacionados con la progresión de los RM —no por ilusión romántica, idealista ni por corazonada— para anticiparse y considerar la ruptura de los 04’00” en La Milla (1,6098.3472 m) mucho antes de que lo hiciera Roger Bannister.

Hubo un periodista que lo vaticinó cinco años antes, incluso la forma como debería hacerse. Antecedentes objetivos: el 19 de junio de 1924 el Finlandés Volador, Paavo Nurmi, cronometró en Helsinki 3’52”.6 en los 1,500 m y una hora después tuvo fuelle para romper un segundo RM en los 5,000 m lisos en 14’28”2.

El atleta Gunder Hägg, dirigido por Olander, corrió La Milla en 4’04”16 (04-09-1942). Y el 7 de junio de 1949, el periodista Erik Rydbe, del Idrottsbladet, de Estocolmo, escribió que un jovencito, Bannister, tras cronometrar 4’16”3, sería el primero en correr la milla en menos de 4 minutos. Ya era un objetivo real.

No una frontera imposible de ser derribada. Ni comparación con el ascenso al Everest, que fue de otra dimensión. Sino parte de un proceso muy humano de rendir culto al héroe en aproximación a una hazaña.

De magnificar con entusiasmo el camino, el objetivo, y estimular el espíritu de emulación en los que anida adormecida el alma de un gigante.

En febrero corrió un análisis publicado en Royal Society Open Science; apuntaba la perspectiva de que Faith Kipyegón podría emular la hazaña de Bannister. Muchos dudaron. Es evidente que ella u otra lo hará.

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