La guerra perdida

La creación de la superliga europea suponía un antes y un después en el mundo del futbol. Los clubes más poderosos del mundo se habían unido para crear un torneo de altísimo nivel donde dejarían en claro que están cansados de los abusos que han cometido la UEFA y la ...

André Marín

André Marín

La autopsia

La creación de la superliga europea suponía un antes y un después en el mundo del futbol. Los clubes más poderosos del mundo se habían unido para crear un torneo de altísimo nivel donde dejarían en claro que están cansados de los abusos que han cometido la UEFA y la FIFA contra ellos y que quieren jugar este deporte de manera diferente.

Miles de voces se han escuchado en torno al anuncio, la mayoría en contra del proyecto, en una guerra encabezada por el presidente del Real Madrid, un proyecto que en principio debía comenzar en agosto, pero del que ya se bajaron la mayoría de los involucrados. Y es que los clubes ingleses fueron los primeros en arrepentirse de formar parte de la naciente competencia, pero equipos como el Milan, el Inter o el Atlético de Madrid no tardaron en abandonar el proyecto. 

Los equipos del proyecto llamado superliga europea acumulan a casi todos los mejores futbolistas del mundo y con ello estaba garantizado el mayor espectáculo que se puede dar en el mundo de este deporte-juego-negocio llamado futbol. Se supone que la intención es salvar al futbol de la quiebra. Pero fue la guerra perdida, porque no se veía por dónde pudiera haber una solución que dejara contentas a todas las partes. Los organismos rectores se pronunciaron de inmediato para cancelar esas intenciones.

Es cierto que la brecha entre ricos y pobres en este deporte es cada vez más grande, pero también es una realidad que la FIFA ha exagerado con todo lo que ha exprimido a los equipos que son los que a final de cuentas les pagan a los jugadores.

Amenazaron a los jugadores que participaran en el torneo que no podrían jugar con sus selecciones. Y se acabó.

Lo que es una realidad es que los presidentes de los clubes más poderosos han tenido una idea que llevan años planeando y que ahora quedó en eso, una idea parada en seco, pero pueden seguir soñando con jugar al máximo nivel fuera de las condiciones que les ponen los organismos rectores. Fue la primera guerra mundial del futbol, y ya sabemos quiénes la perdieron. Sólo les recuerdo que en los años 50, cuando a Santiago Bernabéu se le ocurrió crear la copa de Europa, hoy la Champions, se le tachó de loco y de ser un hombre que estaba perdiendo la razón. Años después, otro presidente del Real Madrid quiso cambiar las reglas y salvar al negocio del futbol que tan afectado se ha visto en los últimos años. Pero en realidad esto apenas comienza, va para largo. Y la gran duda es si en un futuro se retomará un proyecto de superliga europea con partidazos cada fin de semana.

En el mundo del futbol, los ricos más ricos y los pobres más pobres.

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