El socoyote de Etchohuaquila, tierra fértil para una leyenda

Las hazañas de Fernando Valenzuela están frescas entre los pobladores de la comunidad donde nació un día como hoy hace seis décadas

Este es el montículo donde Valenzuela comenzó a jugar beisbol. Fotos: Héctor Linares
Este es el montículo donde Valenzuela comenzó a jugar beisbol. Fotos: Héctor Linares

ETCHOHUAQUILA, Sonora.

La tarde del sábado en el lugar que le dio vida a Fernando Valenzuela hace 60 años, fue de tranquilidad apenas rota por los motores de motocicletas en las que se transportan la mayoría de los pobladores. Eso sí, el campo de beisbol en el que la gran leyenda de los Dodgers recetó sus primeros ponches era el lugar más poblado de la región a 49 kilómetros de Ciudad Obregón.

Hace 60 años nació en este lugar el beisbolista más famoso de México y el recuerdo es casi a nivel de leyenda. Casi todo el mundo lo conoce, lo ha escuchado, pero pocos lo han visto por esta tierra sonorense.   

No sé de él”, dice Pedro de 14 años, uniformado de beisbolista, mientras encoge los hombros al preguntarle si su familia le ha contado las hazañas de Fernando Valenzuela.

Los pequeños, de edades mezcladas entre los 11-14, que juegan un partido informal de beisbol en el campo principal en el que jugó por como jardinero derecho Valenzuela antes de subir a la lomita, poco conocen de la maravillosa historia, aunque sí aparece en la espalda de alguno de ellos el famoso número 34.

José María Lino Espinoza, mejor conocido como Chemalito es cuñado de Fernando Valenzuela y se siente orgulloso de lo que ha hecho el socoyote, término que se utiliza  en muchas partes del norte del país, para llamar al hermano menor de la familia. Tuvo la oportunidad de participar como ampayer en algunos de sus partidos, así que muy cerca fue testigo de sus grandes hazañas.

Forjador de una estrella. Don Ignacio Parra fue el primer manager que tuvo Fernando Valenzuela.

Desde chavalo mostró su calidad, de cómo pitcheaba y mostraba valentía. Sus ánimos de seguir adelante. Es de buen carácter, nada más que muy callado, ahora ya no tanto porque ha tenido que lidiar con mucha gente, hasta americanos”, expresa Chemalito.

Los recuerdos de la Fernandomanía llegan en un instante. Ante el poco acceso para seguir los partidos por televisión, un radio era el mejor compañero.

Recuerdo mucho el partido que le lanzó a los Yanquis de Nueva York, yo estaba trabajando, pasé por un expendio que lo estaban viendo el partido y yo apenas me asomaba. Lo vi un ratito, pero me dio mucha emoción el que haya ganado ese partido”.

Lino Espinoza revela que en la familia Valenzuela hubo otros destacados beisbolistas. Rafael, ya fallecido y quien era su compadre, también brilló en los campos de la región 

Tenía la estampa de un gran pelotero porque tiraba muy fuerte y corría muy bien las bases, bateaba muy bien”, recuerda sobre uno de los hermanos del Toro. “Todos ellos han sido muy buenos peloteros.

De Fernando me dio mucho gusto que siendo de un rancho de aquí haya salido bueno. Lo traía como un don, yo fui el ampayer en su último partido de aquí.

Nacho Parra es famoso en la región por su cariño que le imprime como entrenador y manager de beisbol. Fue el primer piloto de Fernando Valenzuela con los Piratas de Etchohuaquila. Recostado, debido a un dolor de muela, el entusiasta personaje, quien dice haber nacido en 1937, se levanta como un resorte cuando escucha su nombre.

Fernando era muy serio, pero jugaba bien, yo lo ponía jugar de jardinero y también a pitchear. Era un buen bateador”, dice mientras que comienza a agacha la cabeza y baja el volumen de su voz.

Parra Escalante asegura que, en alguna ocasión, apareció por Etchohuaquila Tom Lasorda, pero no recuerda el año. “Ni le entendí lo que decía, sólo hablaba inglés”.

Don Nacho  endereza la cabeza al recordar emocionado los momentos como manager.

Ganamos cuatro campeonatos, desde que me fui ya no han ganado nada”, dice Parra, quien revela su compadrazgo con el papá de Fernando. “Creo que a Avelino no le gustaba el beisbol porque nunca iba al estadio. Yo dirigí a todos ellos. Rafael era bueno, pero no quiso dejar a la novia.”

Pasión beisbolera. Uriel Valenzuela Valenzuela y su tío Salvador conocen el legado que Valenzuela dejó como beisbolista en Etchohuaquila.

EL DÍA QUE APARECIÓ EN EL MAPA

¿Mañana es su cumpleaños, no? Leí en la página de Facebook de los Dodgers”, expresa Uriel Valenzuela Valenzuela, de 24 años, quien pese a sus apellidos, no tiene ningún parentesco familiar con el gran Toro de Etchohuaquila.

Uriel dice que a Valenzuela sólo lo conoce en documentales y lo que se ha hablado últimamente por Julio Urías, luego de que Dodgers ganó la Serie Mundial.

Nunca lo he visto, sólo por lo que se ha hablado de él, pero sí hay mucha gente que le va a Dodgers aquí. De hecho, la próxima temporada que inicia el 15 de noviembre nuestro equipo usará el traje de Dodgers”, expresa el joven pelotero.

Su tío Salvador dice que sí conoció a Valenzuela e incluso jugó contra él.

Era muy  buen pitcher, recuerdo que levantaba mucho la pierna para lanzar… lo de la mirada al cielo, nunca le puse atención, no se si ya lo hacía aquí.”

Expresa que en la zona sigue habiendo buenos peloteros, pero ahora ya no juegan por amor al deporte, sino donde le puedan pagar algún dinero. A los jóvenes que no les dan oportunidad, prefieren irse al futbol.

Fernando Valenzuela mandó a construir esta casa para sus papás cuando comenzó a tener ingresos con los Dodgers en los años 80. Actualmente, algunos de los hermanos y sobrinos del Toro siguen viviendo en este hogar, que destaca en la comunidad de Etchohuaquila al pertenecer a la persona más célebre de este lugar en su historia. Foto: Héctor Linares

El experimentado beisbolista de la región recuerda que cuando murió Avelino Valenzuela, padre de Fernando en 1988, aparecieron Mike Brito y Julio César Chávez en Etchohuaquila.

Víctor y Rosa tienen su casa enfrente del campo de beisbol y son compadres de Avelino, otro de los hermanos de Fernando.

Recuerdo que cuando eran los juegos de Fernando sólo había una televisión por aquí y todos estaban ahí amontonados viendo el partido”, expresa con emoción Rosa. “En esos tiempos yo ayudaba en la iglesia y nos iba muy bien, porque mucha gente de fuera venía a conocer de dónde salió Fernando. Entonces vendíamos mucha comida.”

Víctor se cambia los spikes y se prepara para jugar el segundo partido de la noche, revela ser unos años mayor que Fernando.

Aquí atrás del campo, está la escuela primaria Miguel Hidalgo, ahí estudió Fernando y nosotros. Su hermano Avelino es compadre nuestro desde hace como 30 años.”

La pareja manda un saludo cordial a Fernando por su cumpleaños y dicen sentirse orgullosos por lo que consiguió.

Hace mucho que no viene por acá”, dice Rosa.

Visita nuestras Galerías

El cariño vale más que Cooperstown; el Toro de las seis décadas

Generación Z, el sello racial de elecciones en EU

Los fantasmas y el talismán de Martín Solares

El covid vuelve a cerrar Inglaterra; segunda ola de contagios

Visita nuestra Última hora

LECQ