Cañedo, un líder en FIFA; mano derecha de Havelange

La labor del empresario tapatío sirvió para que México organizara los Mundiales de 1970 y 1986

thumb
Guillermo Cañedo de la Bárcena dejó un legado difícil de igualar. Fotos: Especial

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de mayo.- Guillermo Cañedo de la Bárcena (Guadalajara, 1920-Ciudad de México, 1997) fue el hombre que colocó a México como un protagonista dentro de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA). Gracias a su aporte, el país obtuvo la organización de los Mundiales de 1970 y 1986. 

La relación de Cañedo con el organismo mundial inició en 1962,a la par del nombramiento de Stanley Rous como presidente. Recibió el cargo de vicepresidente, apoyado por Emilio Azcárraga Milmo, después de haber tenido una gestión exitosa en el Zacatepec, el América y un pequeño paso por la Federación Mexicana de Futbol, de la cual era el mandamás desde 1960.

El objetivo primordial del empresario a su arribo fue obtener la sede del Mundial de México 1970, lo cual logró en un Congreso de la FIFA celebrado en Tokio 1964. La maqueta del proyecto de construcción del Estadio Azteca le ayudó, aunque hubo versiones de que también se valió de sobornos.

En su columna titulada “Qatar 2022,  muy parecido al de México 70”, el colaborador Ricardo Salazar recordó que para lograr la elección como sede del Mundial de 1970, Cañedo recorrió el mundo con la intención de convencer a la mayor parte de las 116 delegaciones entonces existentes. “Fue una guerra política que llegó a las mismas acusaciones que hoy en día se hacen en contra de Qatar como ganadora de la XXII edición de 2022”, publicó.

En el Congreso de la FIFA celebrado en Tokio durante los Juegos Olímpicos de 1964, se eligió la sede de 1970. La delegación mexicana se impuso a Argentina por 56 votos contra 32, con varias abstenciones. De inmediato las potencias criticaron la decisión al considerarla injusta por darle a un país de tercer mundo, sin infraestructura y poca tradición futbolística internacional, la sede”, agregó.

En la conmemoración de los 110 años de la FIFA, una persona allegada a la familia Cañedo recordó a Excélsior, en un reportaje que se publicó el 21 de mayo de 2014, que las discusiones desde los años 60 solían ser duras, llenas de recriminaciones, pero se procuraba mantener una imagen de unión.

Al interior de la FIFA los directivos se llaman a sí mismos ‘la familia del futbol’ pues pasan mucho tiempo juntos en viajes y congresos. En eso se genera una amistad entrañable, pero desde luego cada cual tiene intereses de acuerdo a su confederación”.

Fue bajo el amparo de Joao Havelange, quien arribó en 1974 al derrocar a Stanley Rous empujado por el empresario deportivo alemán Horst Dasler, cuando Cañedo de la Bárcena tuvo una mayor relevancia. Se convirtió en la mano derecha del jerarca de la FIFA por las buenas amistades que había tejido y por su habilidad en los negocios.

Se recuerda que de la mano de esa relación creció el poder económico del organismo futbolero. En el Mundial de Argentina 1978 las empresas Mc Donald’s, Adidas y Coca- Cola, entre otras, se sumaron como auspiciadoras, lo que fue un parteaguas.  En 2001, Havelange comentó que “recibí la FIFA en 1974 con 20 dólares en la tesorería y la dejé con cuatro mil millones”.

En 1983, las buenas relaciones de Cañedo ayudaron a que se le diera a México la sede del Mundial 1986 en sustitución de Colombia. La infraestructura que dejó el torneo de 1970 fue una buena base, aunque su aporte y el impulso de Televisa, que fue encargada de negociar los derechos de transmisión, inclinaron la balanza. Estados Unidos se quedó con las ganas.