“Siempre pierdes un poco de piso”: Israel Jiménez

El medallista olímpico e inamovible en los Tigres, habla de cómo sufrió por no controlar la fama y el carácter

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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de mayo.- Israel Jiménez (Monterrey, 1989) miró el espejo retrovisor de su Volkswagen y al ver que dejaba atrás la zona de entrenamiento de los Tigres, en el lejano páramo de Zuazua, aceptó el reto de su compañero Alan Pulido para  competir en velocidad por la carretera.

Dice que recuerda el rugir de su auto negro a la hora de pisar el acelerador. A los 21 años cometió la tontería más grande de su vida que le pudo costar el corte abrupto de su carrera.

“En el momento no razonas mucho las cosas, crees que todo es sencillo. La vida del futbolista pasa muy rápido y tienes que controlarte, porque en un parpadeo todo se puede perder. No es algo de lo que me enorgullezca, fue una osadía, pero aprendí mucho” reflexiona Jiménez.

Su auto dio una vuelta en el aire y su brazo izquierdo sufrió las lastimaduras al pegarse con la puerta. Cuando salió, se dio cuenta de la gravedad de sus actos y aprendió a no buscar excusas a sus errores.

“Pasa un poco como en el futbol, cuando es tu culpa, es tu culpa; por más que quieras zafarte, juegas en conjunto, pero si un error tuyo hace la diferencia, no hay que esconderse. Eso también lo aprendí con el tiempo y a partir de ahí creo que mi carrera comenzó a crecer de una forma ordenada, ya sin tanto ajetreo”, refiere.

Jiménez es un chico católico que creció en la colonia Hacienda de los Morales, en Monterrey. En sus inicios con Tigres, portaba el número 62, pero cuando José Antonio Gringo Castro no funcionó en 2010, el entonces director técnico Daniel Guzmán le dio la confianza de debutar en la lateral de los felinos con el 2 en la espalda, un clásico de los defensas férreos que les gusta ir más allá de medio campo.

A partir de ahí las cosas le cambiaron mucho en dos años: sufrió la volcadura de su auto, “cuando pasó eso ya estaba Ferretti en el equipo y me regañó, habló fuerte conmigo y me hizo entender varias cosas”; para su fortuna, pronto vino una convocatoria para un torneo en Córdoba, Argentina, y la posibilidad de jugar la Copa América 2011, pero fue uno de los involucrados en el escándalo sexual en Quito, Ecuador, que causó su salida del Tri previo al torneo continental junto a otros siete compañeros.

A Jiménez le duele hablar de los asuntos complicados del pasado. Ahora sabe que los excesos hacen daño.

“Uno cree que es inmune a eso porque, aunque no quieras, siempre pierdes un poco de piso. Hay que controlarse para no afectar a las personas que quieres. En mi casa me enseñaron muchos valores y los estaba perdiendo, pero gracias a Dios he podido entender el ritmo de vida que llevamos los futbolistas y estar en paz.”

Meses después, vendría lo mejor para Jiménez y su familia. La consecución de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Jugó en la primera fase contra Suiza y después los partidos de cuartos de final, semifinal y el definitivo ante Brasil, siendo un eje importante en la defensa. En Monterrey, su familia se sintió súper orgullosa del pequeño de la familia.

“No habría podido conseguir nada sin ellos. Llega el momento en que la crítica te sube al cielo y después te deja caer, pero los que siempre están a tu lado son los que cuentan. La medalla de oro y todo los éxitos que pueda tener van para mis familiares. Aprendí a no caerme con los errores, soy humano, es normal que me pasen”, afirma.

A partir de hoy, Jiménez disputa la liguilla del Clausura 2013 con los Tigres de la UANL, el líder del torneo.

Siguen dos clásicos

Leobardo López se ha ganado un lugar especial en el Monterrey tras anotar el gol con el que los Rayados lograron imponerse en el clásico regio 97, diana que sirvió para conseguir los tres puntos que acercaron a los Rayados a la liguilla del Clausura 2013.

A menos de dos semanas de aquel triunfo, el defensa central disputará dos nuevos clásicos.

“Es una nueva historia en partidos de liguilla. Lo que me gustaría es que el equipo juegue bien y que pasemos la serie, más allá de quien anote o quien sea la figura. Eso es en lo que más pienso”, señaló López.

Consideró que es vital enfocarse en luchar por el campeonato del futbol mexicano. “Ahora hay dos nuevos clásicos en una liguilla. Obviamente, haberte enfrentado a ellos (Tigres) recientemente te deja algunas cosas, pero cada partido se escribe diferente. Ojalá que sea a nuestro favor”, expresó.

Aunque los números en el Clausura 2013 marcan como favorito al equipo felino, Leobardo dijo: “Sabemos que enfrente tenemos al líder general. Si tú ves eso en una liguilla, podríamos decir que son favoritos. Sin embargo, muchas veces se ha dado caso que los equipos que entran de octavo son campeones y eliminan al líder general”.

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