IPN desarrolla tratamiento experimental contra el daño pulmonar por vapeo

Investigadores del IPN exploran terapia génica para revertir el daño pulmonar causado por vapeadores

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Investigadores del IPN exploran terapia contra complicaciones de vapeadores

Lo que comenzó como una “moda” entre adolescentes, envuelta en sabores dulces y dispositivos que parecen USBs, ha derivado en una amenaza real para la salud pulmonar.

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han dado un paso importante al explorar un tratamiento experimental que podría mitigar el daño provocado por los cigarrillos electrónicos, mediante una innovadora estrategia de silenciamiento génico.

En el Laboratorio de Terapia Génica de la Escuela Superior de Medicina (ESM), un grupo de científicos encabezado por el doctor Santiago Villafaña Rauda y la maestra Aina Daniela Sánchez Maldonado, ha centrado su atención en una enfermedad conocida como EVALI (lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos), un padecimiento que puede desarrollarse en pocas semanas desde la primera inhalación y que aún carece de un tratamiento específico.

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Más que vapor: la toxicidad del vapeo

A pesar de su apariencia inocente, los vapeadores contienen una mezcla de nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal y aldehídos diseñados para atraer con sabores frutales, mentolados o dulces.

Pero estos componentes, al ser inhalados, provocan irritación pulmonar, inflamación, alteración del sistema mucociliar e incluso fibrosis, según advierten los especialistas.

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Lo alarmante, de acuerdo con el equipo politécnico, es que la concentración de nicotina en estos dispositivos puede ser hasta nueve veces mayor que la de un cigarro convencional: mientras que un cigarro normal contiene de 1 a 2 mg de nicotina, los vapeadores pueden llegar a 18 mg/mL.

La estrategia: silenciar genes inflamatorios

Frente a esta amenaza creciente, los investigadores del IPN recurrieron a una tecnología de frontera: el ARN pequeño de interferencia (siRNA), capaz de bloquear la producción de proteínas que desencadenan inflamación en los pulmones.

El blanco principal es el receptor GPR158, una proteína asociada a la activación de procesos inflamatorios. El equipo diseñó una secuencia de siRNA de entre 19 y 21 nucleótidos, capaz de unirse al RNA mensajero que produce dicho receptor, impidiendo su traducción y, con ello, la síntesis de proteínas dañinas.

“Utilizamos plataformas bioinformáticas para simular la interacción entre el siRNA y el RNA mensajero, luego sintetizamos las secuencias en fase sólida, las purificamos y las aplicamos en modelos animales”, explica la Mtra. Sánchez Maldonado.

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Del laboratorio al pulmón: pruebas en modelos animales

El tratamiento fue evaluado en ratas de laboratorio divididas en cuatro grupos: un grupo sin exposición, uno expuesto solo a vapor, otro que recibió la solución de transfección (vehículo que facilita la entrada del siRNA a las células), y finalmente un grupo tratado con siRNA más la solución de transfección.

Durante un mes, los animales fueron expuestos a nebulizaciones de las sustancias durante cuatro horas diarias, cinco días a la semana.

Los resultados fueron reveladores:

  • Las ratas expuestas al vapor sin tratamiento mostraron fibrosis, inflamación y daño evidente en los tejidos pulmonares.
  • Las que recibieron el siRNA presentaron una reducción significativa en la expresión del receptor GPR158 y en las citocinas proinflamatorias.
  • La estructura pulmonar en estos últimos animales mostró una mejora notable frente al resto de los grupos expuestos.
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Una línea de defensa, pero no la única

Aunque los resultados preliminares son alentadores, el propio equipo subraya que este es solo un primer paso. El silenciamiento génico podría ser una alternativa viable para combatir el daño por vapeo, pero la prevención sigue siendo la mejor herramienta.

“El desarrollo de síntomas por vapeo puede ocurrir en pocos días. Lo mejor es evitar el inicio del consumo”, advierte el doctor Villafaña Rauda.

Además, los investigadores recuerdan que el daño no se limita a los líquidos: las baterías de los dispositivos liberan metales tóxicos que también son absorbidos por los pulmones.

bgpa