Clic y fraude

Al menos 13.5 millones de internautas habían sido víctimas de phishing en México al 2025. Al cruzar la proporción que reportó pérdidas económicas con el monto promedio perdido, un cálculo de Excélsior permite dimensionar el impacto: alrededor de 27,300 millones de pesos. Dos alertas recientes de la CONDUSEF vuelven a poner el problema sobre la mesa.

Ilustración editorial de una mano frente a un teléfono atrapado por un anzuelo digital. El gráfico informa que 13.5 millones de internautas en México habían sido víctimas de phishing al 2025 y presenta cinco señales para saber cuándo actuar.
Al menos 13.5 millones de internautas en México habían sido víctimas de phishing al 2025. El engaño puede comenzar con algo tan cotidiano como abrir un enlace aparentemente legítimo.Alexandro Medrano

Un mensaje del banco. Un supuesto cargo. Una promoción. Una cuenta que debe actualizarse. Todo puede parecer cotidiano hasta que aparece una instrucción: abre este enlace.

El mecanismo funciona lo suficiente como para haber alcanzado a millones de personas. Pero no todas las víctimas sufrieron el mismo daño. De los 13.5 millones de internautas que The Competitive Intelligence Unit (The CIU) estima que habían sido víctimas de phishing, 23.1% reportó pérdidas económicas. Eso equivale a aproximadamente 3.12 millones de personas. Hagamos cuentas

The CIU reportó una pérdida promedio de 8,750 pesos entre quienes resultaron afectados económicamente. Si aplicamos ese promedio a los 3.12 millones de víctimas que habrían perdido dinero:

13.5 millones × 23.1% = 3,118,500 personas

3,118,500 × $8,750 = $27,286,875,000

Es decir: ≈ $27,300 MILLONES DE PESOS

El monto es una estimación de Excélsior elaborada a partir de los datos publicados por The CIU, no una cifra oficial de pérdidas contabilizadas por las autoridades. Tampoco corresponde exclusivamente a 2025: los 13.5 millones representan personas que habían sido víctimas al 2025, sin que la fuente establezca que todos los casos ocurrieron durante ese año.

Hay otra medida de la exposición: 34% de los internautas mexicanos había recibido mensajes sospechosos solicitando información personal y una tercera parte se sentía poco o nada segura de poder identificar y evitar un intento de phishing.

Infografía de un teléfono con un mensaje que simula provenir de un banco y solicita actualizar datos. Muestra que 17% abriría un enlace enviado por alguien conocido y 7% lo abriría sin importar quién lo envíe.
Los mensajes fraudulentos pueden aparentar provenir de bancos, empresas o personas conocidas y recurrir a la urgencia para provocar una reacción. El 17% abriría un enlace enviado por alguien conocido y 7% lo haría sin importar quién lo envíe.Alexandro Medrano

La coyuntura volvió a encender las alarmas este septiembre. El día 8, la CONDUSEF pidió no descargar aplicaciones desde enlaces recibidos por SMS, correo, WhatsApp o redes sociales, incluso cuando aparenten provenir de una institución financiera. Dos días después alertó sobre intentos recientes de fraude mediante malware en dispositivos móviles.

Abrir un enlace, sin embargo, no significa automáticamente que el teléfono haya sido infectado. El riesgo depende de lo que ocurre después: descargar un archivo o aplicación, conceder permisos, proporcionar información confidencial o permitir que un tercero tenga acceso al dispositivo.

Y el engaño no tiene por qué comenzar dentro de una aplicación bancaria.

Infografía sobre permisos injustificados en aplicaciones móviles. Un teléfono solicita acceso a contactos, fotografías, ubicación, cámara, micrófono e información financiera, con la recomendación de no conceder permisos que no correspondan con su función.
Una aplicación maliciosa puede buscar acceso a contactos, fotografías, ubicación, cámara, micrófono e información financiera. Si un permiso no corresponde con la función de la aplicación, debe encender una alerta.Alexandro Medrano

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ha advertido que programas maliciosos pueden esconderse detrás de productos aparentemente cotidianos. Por eso importa observar la relación entre lo que una aplicación promete hacer y los accesos que solicita.

Un editor de fotografías puede necesitar acceder a imágenes. Eso no significa que necesite indiscriminadamente contactos, ubicación, micrófono y otros datos. El permiso debe tener sentido para la función.

Pero existe un momento todavía más delicado: cuando el engaño deja de buscar permisos y comienza a pedir directamente las llaves.

Ilustración editorial de un teléfono y un juego de llaves que representan contraseña, NIP, código de verificación y datos de tarjeta. La gráfica también advierte sobre solicitudes para instalar herramientas de acceso remoto.
Contraseña, NIP, códigos de verificación y datos de tarjeta son información confidencial. CONDUSEF también alerta sobre solicitudes para instalar aplicaciones o herramientas que permitan controlar el dispositivo a distancia.Alexandro Medrano

CONDUSEF incluye entre sus señales de alerta las solicitudes de contraseñas, NIP, códigos de verificación y datos de tarjetas, así como las instrucciones para instalar aplicaciones o permitir acceso remoto.

Pero también existe el riesgo de irse al extremo contrario y atribuir cualquier anomalía al malware. Un teléfono puede calentarse, consumir batería rápidamente o funcionar con lentitud por muchas razones. Ninguna de esas señales aislada demuestra una infección.

La pregunta útil no es sólo qué está haciendo ahora el teléfono, sino qué ocurrió antes.

Infografía sobre las consecuencias del phishing: 61.5% reportó pérdida de contraseñas, 38.5% de datos personales, 23.1% perdió dinero y 15.4% acceso a cuentas bancarias. El monto promedio perdido reportado fue de 8,750 pesos.
Entre quienes habían sido víctimas de phishing, 61.5% reportó pérdida de contraseñas, 38.5% de datos personales, 23.1% perdió dinero y 15.4% acceso a cuentas bancarias. El monto promedio perdido reportado fue de 8,750 pesos.Alexandro Medrano

El contexto cambia el significado de una anomalía. Un comportamiento extraño después de haber recibido un mensaje sospechoso, descargado una aplicación, concedido permisos o entregado información confidencial merece una reacción distinta a un teléfono que simplemente funciona lento.

Cuando varias piezas de esa secuencia coinciden, la prioridad ya no es seguir experimentando con el dispositivo. Es interrumpir la cadena y proteger las cuentas.

Infografía que reconstruye una posible secuencia de riesgo: mensaje, enlace, descarga, permisos, credenciales y cambio inusual. Recomienda detener operaciones, desconectar el dispositivo, contactar al banco, cambiar contraseñas desde otro dispositivo seguro y revisar movimientos.
Un cambio inusual en el funcionamiento del celular no demuestra por sí mismo una infección. Si coincide con un mensaje sospechoso, enlace, descarga, permisos o entrega de credenciales, conviene detener las operaciones y cortar la cadena.Alexandro Medrano

La prevención ocurre unos pasos antes. Descargar aplicaciones únicamente desde tiendas oficiales, revisar quién las desarrolla, comprobar los permisos que solicitan, mantener actualizado el sistema operativo y utilizar mecanismos adicionales de autenticación reduce la exposición.

Pero hay una defensa todavía más sencilla: romper la urgencia. Un supuesto cargo, una cuenta bloqueada o una promoción pueden esperar el tiempo necesario para abrir por nuestra cuenta la aplicación oficial, escribir directamente la dirección del servicio o llamar al número que ya conocemos.

El phishing necesita tecnología, pero también algo mucho más cotidiano: unos segundos de confianza. Cuando el mecanismo ha alcanzado a millones de personas, detenerse durante esos segundos puede valer mucho más que un clic.

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