¿Qué es la retención de líquidos (edema) y por qué es tan común en mujeres?
La hinchazón por retención de líquidos es frecuente antes del periodo, durante el embarazo o con anticonceptivos, pero ciertos síntomas requieren valoración médica.

Hinchazón en piernas al final del día, manos tensas al despertar o una sensación persistente de pesadez corporal son experiencias comunes, pero no siempre inocuas.
En el cuerpo femenino, la retención de líquidos responde a factores internos y externos que interactúan entre sí, y su presencia constante plantea preguntas importantes sobre hábitos, hormonas y salud general.
Entender este equilibrio es el primer paso para atender el síntoma con criterio y sin alarmismo.

¿Qué es la retención de líquidos (edema)?
En el lenguaje cotidiano se le llama “retención de líquidos”, pero en términos médicos suele conocerse como edema. Se trata de la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo, lo que se manifiesta como hinchazón, especialmente en piernas, tobillos, pies, manos o abdomen.
En muchos casos, esta hinchazón aparece por causas aparentemente simples: calor, pasar muchas horas sentada o de pie, consumir alimentos con exceso de sal o atravesar ciertos momentos del ciclo hormonal.
Sin embargo, también puede ser una señal de que algo más está ocurriendo en el organismo, por lo que no siempre debe normalizarse.
En las mujeres, la retención de líquidos es particularmente frecuente porque el cuerpo experimenta cambios hormonales cíclicos que influyen en cómo se regulan el agua y el sodio. Esto ocurre, sobre todo, alrededor del ciclo menstrual, durante el embarazo o en la etapa de transición a la menopausia.

¿Por qué la retención de líquidos es tan común en mujeres?
Aquí se encuentra el núcleo del famoso “¿por qué me hincho más yo?”. Las hormonas tienen un papel central en el equilibrio de líquidos del cuerpo femenino.
Ciclo menstrual y síndrome premenstrual (SPM)
Muchas mujeres notan mayor hinchazón en los días previos a la menstruación. Esto se debe a variaciones hormonales que influyen en cómo el cuerpo retiene agua.
Según Mayo Clinic, la retención de líquidos forma parte de los síntomas típicos del SPM y puede manejarse con cambios en la alimentación, actividad física regular y seguimiento médico cuando los síntomas son intensos o afectan la calidad de vida.
Anticonceptivos hormonales
Los anticonceptivos hormonales no provocan retención de líquidos en todas las mujeres, pero algunas sí perciben cambios corporales, como hinchazón o sensación de pesadez. Más allá de la estética, existe un aspecto de seguridad que no debe ignorarse.
Un estudio publicado en JAMA analizó el riesgo de tromboembolismo venoso asociado a distintos métodos anticonceptivos hormonales. Este tipo de evento puede manifestarse con dolor e hinchazón en una pierna, y su riesgo varía según la formulación y la dosis hormonal.
En la misma línea, una revisión de la American Society of Hematology explica que métodos como el parche o el anillo vaginal pueden tener un riesgo similar o incluso mayor que algunas píldoras combinadas.
Esto no significa que los anticonceptivos sean peligrosos para todas, sino que su elección debe ser personalizada y supervisada.
Embarazo y perimenopausia
Durante el embarazo, la retención de líquidos es frecuente por cambios hormonales, aumento del volumen sanguíneo y presión sobre las venas de las piernas.
Algo similar ocurre en la perimenopausia, cuando las fluctuaciones hormonales y los cambios en la composición corporal pueden modificar la percepción de hinchazón.
Es importante no normalizar el edema cuando viene acompañado de dolor, enrojecimiento, asimetría o dificultad para respirar, ya que podría estar relacionado con complicaciones vasculares.
Causas “del día a día”
Este es el bloque que más identifica a las personas porque conecta directamente con los hábitos cotidianos.
Exceso de sodio y alimentos ultraprocesados
El sodio (sal) hace que el cuerpo retenga agua para mantener el equilibrio interno. En personas con problemas cardiacos, este vínculo es especialmente relevante.
Un estudio publicado en Springer Nature, sobre insuficiencia cardiaca señala que, aunque la restricción de sodio es una recomendación clásica, la evidencia sigue evolucionando y debe individualizarse.
Además, estudios recientes continúan demostrando el impacto del sodio en la salud cardiovascular. El ensayo DASH4D, publicado en JAMA Internal Medicine, evaluó patrones dietéticos con reducción de sodio en adultos con diabetes tipo 2 y encontró mejoras en marcadores cardiovasculares bajo condiciones controladas.
Calor y permanecer muchas horas sentada o de pie
El calor dilata los vasos sanguíneos y favorece la hinchazón. A esto se suma el sedentarismo: cuando pasamos mucho tiempo sin movernos, el “bombeo” muscular que ayuda al retorno de la sangre desde las piernas se reduce.
Un estudio publicado en Applied Ergonomics analizó cómo el uso de medias de compresión puede disminuir el edema y la incomodidad en personas que trabajan largas horas de pie, una situación común en sectores como comercio, salud y servicios.
Poca hidratación
Aunque parezca contradictorio, no beber suficiente agua puede empeorar la sensación de hinchazón. Esto se debe a ajustes hormonales y a que muchas personas compensan con bebidas altas en sodio o alimentos ultraprocesados.
La clave no es “beber en exceso”, sino mantener una hidratación adecuada y constante, junto con una alimentación equilibrada.

Señales de alarma y cuándo acudir al médico
Esta información puede marcar la diferencia, busca valoración médica —urgente si es necesario— si presentas:
- Hinchazón súbita en una sola pierna, con dolor, calor o enrojecimiento (puede ser trombosis).
- Hinchazón acompañada de falta de aire, dolor en el pecho, desmayo o palpitaciones.
- Edema progresivo que no cede y se asocia con presión arterial alta o fatiga intensa.
- Hinchazón nueva tras iniciar o cambiar anticonceptivos hormonales, especialmente si es dolorosa o asimétrica.

Cuando la hinchazón es claramente cíclica y premenstrual, la evidencia científica también respalda medidas no farmacológicas. Un ensayo controlado aleatorizado publicado en BMC Women’s Health encontró que el ejercicio regular puede mejorar síntomas menstruales como la fatiga, el malestar general y la calidad del sueño. No es una solución milagrosa, pero moverse sí ayuda.
La retención de líquidos en mujeres es un fenómeno común, influido por el ciclo hormonal, el estilo de vida y el entorno, como la alimentación alta en sodio, el calor o el sedentarismo.
En la mayoría de los casos, la hinchazón es transitoria y puede mejorar con hábitos sencillos, como mantenerse activa, hidratarse adecuadamente y moderar el consumo de ultraprocesados.
Sin embargo, cuando el edema aparece de forma repentina, es doloroso, asimétrico o se acompaña de síntomas generales como fatiga intensa o dificultad para respirar, deja de ser un asunto menor y requiere valoración médica.
Escuchar al cuerpo, identificar patrones y atender las señales de alerta permite diferenciar lo normal de lo que necesita revisión, una distinción esencial para la salud femenina a lo largo de todas las etapas de la vida.
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